SALMOS

La tradición hebrea dio a esta colección el nombre de «Himnos» o «Libro de himnos». En tiempos anteriores fue llamado «Oraciones». Los epígrafes de los salmos nos brindan una tercera posible denominación: en cincuenta y siete epígrafes aparece el nombre Mizmor, que se refiere a un canto con acompañamiento musical (psalmoi en la traducción griega de los LXX). Salmos o Salterio; es decir, una colección de loas o de encomios, de súplicas o de peticiones; un auténtico manual de oración; un conjunto de poemas oracionales u oraciones poéticas. El Salterio es, en su conjunto, un microcosmos bíblico. Los grandes temas del Antiguo Testamento suenan sinfónicamente. El libro, por tanto, debe leerse e interpretarse escuchando las voces procedentes de otros libros del Antiguo Testamento y percibiendo los ecos que resuenan en el Nuevo Testamento.
Aunque el libro está formado por ciento cincuenta salmos en todas sus versiones, no se sigue en ellas una numeración uniforme; es distinta en el texto hebreo (TH) y en la traducción griega de los LXX. Las versiones latinas y la traducción litúrgica siguen la numeración de los LXX, lo cual origina confusiones u obliga a consignar una doble numeración. En la presente traducción la numeración litúrgica va entre paréntesis.

LIBRO I (1-41)

Salmo 1*

Dos caminos, dos metas

1 Dichoso el hombre | que no sigue el consejo de los impíos, | ni entra por la senda de los pecadores, | ni se sienta en la reunión de los cínicos;
2 sino que su gozo es la ley del Señor, | y medita su ley día y noche.
3 Será como un árbol | plantado al borde de la acequia: | da fruto en su sazón | y no se marchitan sus hojas; | y cuanto emprende tiene buen fin.
4 No así los impíos, no así; | serán paja que arrebata el viento.
5 En el juicio los impíos no se levantarán, | ni los pecadores en la asamblea de los justos.
6 Porque el Señor protege el camino de los justos, | pero el camino de los impíos acaba mal.

1: Dt 30,15-20; Prov 4,18s; Jer 21,8; Mt 7,13s | 3: Sal 119; Ez 47,12.

Salmo 2*

El Señor y su Mesías

1 ¿Por qué se amotinan las naciones, | y los pueblos planean un fracaso?
2 Se alían los reyes de la tierra, | los príncipes conspiran | contra el Señor y contra su Mesías:
3 «Rompamos sus coyundas, | sacudamos su yugo».
4 El que habita en el cielo sonríe, | el Señor se burla de ellos.
5 Luego les habla con ira, | los espanta con su cólera:
6 «Yo mismo he establecido a mi Rey | en Sión, mi monte santo».
7 Voy a proclamar el decreto del Señor; | él me ha dicho: «Tú eres mi hijo: | yo te he engendrado hoy.
8 Pídemelo: | te daré en herencia las naciones; | en posesión, los confines de la tierra:
9 los gobernarás con cetro de hierro, | los quebrarás como jarro de loza».
10 Y ahora, reyes, sed sensatos; | escarmentad, los que regís la tierra:
11 servid al Señor con temor,
12 rendidle homenaje temblando; | aprended la enseñanza, | no sea que se irrite y vayáis a la ruina, | porque se inflama de pronto su ira. | ¡Dichosos los que se refugian en él!

1: Sal 110; Hch 4,25-28 | 7: Lc 3,22; Hch 13,33; Heb 1,5 | 9: Sal 110,5s; Ap 2,26s; 19,15 | 10: Sab 6,1s | 12: Sal 34,9.

Salmo 3*

Clamor matinal ante el cerco enemigo

1 Salmo de David cuando huía de su hijo Absalón.
2 Señor, cuántos son mis enemigos, | cuántos se levantan contra mí;
3 cuántos dicen de mí: | «Ya no lo protege Dios». (Pausa)
4 Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, | tú mantienes alta mi cabeza.
5 Si grito invocando al Señor, | él me escucha desde su monte santo. (Pausa)
6 Puedo acostarme y dormir y despertar: | el Señor me sostiene.
7 No temeré al pueblo innumerable | que acampa a mi alrededor.
8 Levántate, Señor; sálvame, Dios mío: | tú golpeaste a mis enemigos en la mejilla, | rompiste los dientes de los malvados.
9 De ti, Señor, viene la salvación | y la bendición sobre tu pueblo. (Pausa)

1: 2 Sam 15,13s | 4: Dt 33,29; Sal 18,3; 62,8 | 9: Jon 2,10.

Salmo 4*

El reposo del justo


1 Al Director. Con instrumentos de cuerda. Salmo de David.
2 Escúchame cuando te invoco, Dios de mi justicia; | tú que en el aprieto me diste anchura, | ten piedad de mí y escucha mi oración.
3 Y vosotros, ¿hasta cuándo ultrajaréis mi honor, | amaréis la falsedad y buscaréis el engaño? (Pausa)
4 Sabedlo: el Señor hizo milagros en mi favor, | y el Señor me escuchará cuando lo invoque.
5 Temblad y no pequéis, | reflexionad en el silencio de vuestro lecho; (Pausa)
6 ofreced sacrificios legítimos | y confiad en el Señor.
7 Hay muchos que dicen: «¿Quién nos hará ver la dicha, | si la luz de tu rostro ha huido de nosotros?».
8 Pero tú, Señor, has puesto en mi corazón más alegría | que si abundara en su trigo y en su vino.
9 En paz me acuesto y enseguida me duermo, | porque tú solo, Señor, me haces vivir tranquilo.

5: Ef 4,6 | 6: Sal 51,21 | 7: Dan 9,17.

Salmo 5*

Oración matutina


1 Al Director. Para flautas. Salmo de David.
2 Señor, escucha mis palabras, | atiende a mis gemidos,
3 haz caso de mis gritos de auxilio, | Rey mío y Dios mío. | A ti te suplico, Señor.
4 Por la mañana escucharás mi voz, | por la mañana te expongo mi causa, | y me quedo aguardando.
5 Tú no eres un Dios que ame la maldad, | ni el malvado es tu huésped,
6 ni el arrogante se mantiene en tu presencia. | Detestas a los malhechores,
7 destruyes a los mentirosos; | al hombre sanguinario y traicionero | lo aborrece el Señor.
8 Pero yo, por tu gran bondad, | entraré en tu casa, | me postraré ante tu templo santo | en tu temor.
9 Señor, guíame con tu justicia, | porque tengo enemigos; | alláname tu camino.
10 En su boca no hay sinceridad, | su corazón es perverso; | su garganta es un sepulcro abierto, | mientras halagan con la lengua.
11 Castígalos, oh Dios, que fracasen sus planes; | expúlsalos por sus muchos crímenes, | porque se han rebelado contra ti.
12 Que se alegren los que se acogen a ti, | con júbilo eterno; | protégelos, para que se llenen de gozo | los que aman tu nombre.
13 Porque tú, Señor, bendices al justo, | y como un escudo lo rodea tu favor.

3: Sal 84,4 | 7: Prov 6,17-19; Mt 7,23; Ap 21,8 | 8: Sal 138,2 | 10: Rom 3,13 | 12: Ap 7,15s.

Salmo 6*

Oración en peligro de muerte


1 Al Director. Con instrumentos de cuerda; en octava. Salmo de David.
2 Señor, no me corrijas con ira, | no me castigues con cólera.
3 Misericordia, Señor, que desfallezco; | cura, Señor, mis huesos dislocados.
4 Tengo el alma en delirio, | y tú, Señor, ¿hasta cuándo?
5 Vuélvete, Señor, liberta mi alma, | sálvame por tu misericordia.
6 Porque en el reino de la muerte nadie te invoca, | y en el abismo, ¿quién te alabará?
7 Estoy agotado de gemir: | de noche lloro sobre el lecho, | riego mi cama con lágrimas.
8 Mis ojos se consumen irritados, | envejecen por tantas contradicciones.
9 Apartaos de mí los malvados, | porque el Señor ha escuchado mis sollozos;
10 el Señor ha escuchado mi súplica, | el Señor ha aceptado mi oración.
11 Que la vergüenza abrume a mis enemigos, | que avergonzados huyan al momento.

2: Jer 10,24; Sal 38,2 | 3: Jer 17,14s | 6: Sal 88,11-13 | 13: Sal 115; 119; Mt 7,23.

Salmo 7*

Oración del justo perseguido


1 Lamentación de David, cantada ante el Señor, a causa de Cus, el benjaminita.
2 Señor, Dios mío, a ti me acojo, | líbrame de mis perseguidores y sálvame;
3 que no me atrapen como leones | y me desgarren sin remedio.
4 Señor, Dios mío: si soy culpable, | si hay crímenes en mis manos,
5 si he devuelto el mal a mi amigo, | si he protegido a un opresor injusto,
6 que el enemigo me persiga y me alcance, | que me pisotee vivo por tierra, | aplastando mi honor contra el polvo. (Pausa)
7 Levántate, Señor, con tu ira, | álzate contra el furor de mis adversarios; | acude, Dios mío, a defenderme | en el juicio que has convocado.
8 Que te rodee la asamblea de las naciones, | y pon tu asiento en lo más alto de ella.
9 El Señor es juez de los pueblos. | Júzgame, Señor, según mi justicia, | según la inocencia que hay en mí.
10 Cese la maldad de los culpables, | y apoya tú al inocente, | tú que sondeas el corazón y las entrañas, | tú, el Dios justo.
11 Mi escudo es Dios, | que salva a los rectos de corazón.
12 Dios es un juez justo, | Dios amenaza cada día:
13 ¿no afilará su espada, | tensará el arco y apuntará?
14 Apunta sus armas mortíferas, | prepara sus flechas incendiarias.
15 Mirad: concibió el crimen, está preñado de maldad, | y da a luz el engaño.
16 Cavó y ahondó una fosa, | caiga en la fosa que hizo,
17 recaiga su maldad sobre su cabeza, | baje su violencia sobre su cráneo.
18 Yo daré gracias al Señor por su justicia, | tañendo para el nombre del Señor altísimo.

6: Sal 6,5 | 12: Éx 34,6s | 17: Eclo 27,25-27.

Salmo 8*

Gloria del Creador y dignidad del hombre


1 Al Director. Según la oda de Gat. Salmo de David.
2 ¡Señor, Dios nuestro, | qué admirable es tu nombre en toda la tierra!
Ensalzaste tu majestad sobre los cielos.
3 De la boca de los niños de pecho | has sacado una alabanza contra tus enemigos | para reprimir al adversario y al rebelde.
4 Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, | la luna y las estrellas que has creado.
5 ¿Qué es el hombre para que te acuerdes de él, | el ser humano, para mirar por él?
6 Lo hiciste poco inferior a los ángeles, | lo coronaste de gloria y dignidad;
7 le diste el mando sobre las obras de tus manos. | Todo lo sometiste bajo sus pies.
8 Rebaños de ovejas y toros, | y hasta las bestias del campo,
9 las aves del cielo, los peces del mar | que trazan sendas por el mar.
10 ¡Señor, Dios nuestro, | que admirable es tu nombre en toda la tierra!

1: Sal 19,2-7; 104 | 3: Sab 10,20s; Mt 11,25 par; 21,16 | 5: Job 7,17s; Sal 144,3; Heb 2,6-9 | 6: Gén 1,26; Sab 2,23; Eclo 17,1-4 | 7: 1 Cor 15,27; Ef 1,22.

Salmo 9*

Dios, defensor de los humildes


1 Al Director. Según la [melodía] de «La muerte del hijo». Salmo de David.
2 (Álef) Te doy gracias, Señor, de todo corazón, | proclamando todas tus maravillas;
3 me alegro y exulto contigo, | y toco en honor de tu nombre, oh Altísimo.
4 (Bet) Porque mis enemigos retrocedieron, | cayeron y perecieron ante tu rostro.
5 Defendiste mi causa y mi derecho, | sentado en tu trono como juez justo.
6 (Guímel) Reprendiste a los pueblos, destruiste al impío | y borraste para siempre su apellido.
7 El enemigo acabó en ruina perpetua, | arrasaste sus ciudades y se perdió su nombre.
8 (He) Dios está sentado por siempre | en el trono que ha colocado para juzgar.
9 Él juzgará el orbe con justicia | y regirá las naciones con rectitud.
10 (Vau) Él será refugio del oprimido, | su refugio en los momentos de peligro.
11 Confiarán en ti los que conocen tu nombre, | porque no abandonas a los que te buscan.
12 (Zain) Tañed en honor del Señor, que reside en Sión; | narrad sus hazañas a los pueblos;
13 él venga la sangre, | él recuerda | y no olvida los gritos de los humildes.
14 (Jet) Piedad, Señor; mira cómo me afligen mis enemigos; | levántame del umbral de la muerte,
15 para que pueda proclamar tus alabanzas; | en las puertas de la hija de Sión | gozaré con tu salvación.
16 (Tet) Los pueblos se han hundido en la fosa que hicieron, | su pie quedó prendido en la red que escondieron.
17 El Señor apareció para hacer justicia, | y se enredó el malvado en sus propias acciones. (Sordina. Pausa)
18 (Yod) Vuelvan al abismo los malvados, | los pueblos que olvidan a Dios.
19 (Kaf) Él no olvida jamás al pobre, | ni la esperanza del humilde perecerá.
20 Levántate, Señor, que el hombre no triunfe: | sean juzgados los gentiles en tu presencia.
21 Señor, infúndeles terror, | y aprendan los pueblos que no son más que hombres. (Pausa)

2: Sal 138,1 | 9: Sal 96,13; 98,9.

Salmo 10*

No te olvides de los humildes

(Vulgata 9,22-39)

1 (22) (Lámed) ¿Por qué te quedas lejos, Señor, | y te escondes en el momento del aprieto?
2 (23) En su soberbia el impío oprime al infeliz | y lo enreda en las intrigas que ha tramado.
3 (24) El malvado se gloría de su ambición, | el codicioso blasfema y desprecia al Señor.
4 (25) (Nun) El malvado dice con insolencia: | «No hay Dios que me pida cuentas».
5 (26) La intriga vicia siempre su conducta, | aleja de su mente tus juicios, | y desafía a sus rivales.
6 (27) Piensa: «No vacilaré, | nunca jamás seré desgraciado».
7 (28) (Pe) Su boca está llena de maldiciones, de engaños y de fraudes; | su lengua encubre maldad y opresión;
8 (29) en el zaguán se sienta al acecho, | para matar a escondidas al inocente.
9 (30) acecha en su escondrijo, | como león en su guarida, | acecha al desgraciado para robarle, | arrastrándolo a sus redes;
10 (31) se agacha y se encoge | y con violencia cae sobre el indefenso.
11 (32) Piensa: «Dios lo olvida, | se tapa la cara, no se entera».
12 (33) (Qof) Levántate, Señor, extiende tu mano, | no te olvides de los humildes.
13 (34) ¿Por qué ha de despreciar a Dios el malvado, | pensando que no le pedirá cuentas?
14 (35) (Res) Pero tú ves las penas y los trabajos, | tú miras y los tomas en tus manos. | A ti se encomienda el pobre, | tú socorres al huérfano.
15 (36) (Sin) Rómpele el brazo al malvado, | pídele cuentas de su maldad, | y que desaparezca.
16 (37) El Señor reinará eternamente, | y los gentiles desaparecerán de su tierra.
17 (38) (Tau) Señor, tú escuchas los deseos de los humildes, | les prestas oído y los animas;
18 (39) tú defiendes al huérfano y al desvalido: | que el hombre hecho de tierra no vuelva a sembrar su terror.
1: Sal 22 | 7: Rom 3,14 | 8: Sal 17,12; Jer 5,26; Os 6,9; Hab 3,14 | 9: Sal 17,12 | 14: Éx 22,21s | 18: Dt 10,18.

Salmo 11 (10)*

Seguridad en el Dios justo


1 Al Director. De David.
Al Señor me acojo, ¿por qué me decís: | «Escapa como un pájaro al monte»?
2 ¿Porque los malvados tensan el arco, | ajustan las saetas a la cuerda, | para disparar en la sombra | contra los buenos?
3 Cuando fallan los cimientos, | ¿qué podrá hacer el justo?
4 Pero el Señor está en su templo santo, | el Señor tiene su trono en el cielo; | sus ojos están observando, | sus pupilas examinan a los hombres.
5 El Señor examina a inocentes y culpables, | y al que ama la violencia él lo odia.
6 Hará llover sobre los malvados ascuas y azufre, | les tocará en suerte un viento huracanado.
7 Porque el Señor es justo y ama la justicia: | los buenos verán su rostro.

4: Hab 2,20; Mt 5,34 | 6: Gén 19,24; Ez 10,2; 38,22 Ap 8,5; 20,10.

Salmo 12 (11)*

Por el triunfo del bien


1 Al Director. En octava. Salmo de David.
2 Sálvanos, Señor, que se acaban los buenos, | que desaparece la lealtad entre los hombres:
3 no hacen más que mentir a su prójimo, | hablan con labios embusteros | y con doblez de corazón.
4 Extirpe el Señor los labios embusteros | y la lengua fanfarrona
5 de los que dicen: «La lengua es nuestra fuerza, | nuestros labios nos defienden, | ¿quién será nuestro amo?».
6 El Señor responde: «Por la opresión del humilde, | por el gemido del pobre, | yo me levantaré, | y pondré a salvo al despreciado».
7 Las palabras del Señor son palabras auténticas, | como plata limpia de ganga, | refinada siete veces.
8 Tú nos guardarás, Señor, | nos librarás para siempre de esa gente.
9 Los malvados merodean | mientras crece la corrupción entre los hombres.

3: Is 59,3s.15; Jer 9,7.

Salmo 13 (12)*

De las tinieblas a la luz


1 Al Director. Salmo de David.
2 ¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome? | ¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
3 ¿Hasta cuándo he de estar preocupado, | con el corazón apenado todo el día? | ¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?
4 Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío; | da luz a mis ojos para que no me duerma en la muerte, | 5 para que no diga mi enemigo: «Le he podido», | ni se alegre mi adversario de mi fracaso.
6 Porque yo confío en tu misericordia: | mi alma gozará con tu salvación, | y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

3: Lam 5,20 | 5: Sal 38,17.

Salmo 14 (13)*

La necedad de quien niega a Dios


1 Al Director. De David.
Dice el necio para sí: «No hay Dios». | Se han corrompido cometiendo execraciones, | no hay quien obre bien.
2 El Señor observa desde el cielo | a los hijos de Adán, | para ver si hay alguno sensato | que busque a Dios.
3 Todos se extravían | igualmente obstinados, | no hay uno que obre bien, | ni uno solo.
4 Pero ¿no aprenderán los malhechores, | que devoran a mi pueblo como pan | y no invocan al Señor?
5 Pues temblarán de espanto, | porque Dios está con los justos.
6 Podéis burlaros de los planes del desvalido, | pero el Señor es su refugio.
7 ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! | Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, | se alegrará Jacob y gozará Israel.

1: Sal 53 | 3: Sal 12,2; Rom 3,11s | 5: Dt 28,67.

Salmo 15 (14)*

Condiciones para entrar en el templo


1 Salmo de David.
Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda | y habitar en tu monte santo?
2 El que procede honradamente | y practica la justicia, | el que tiene intenciones leales
3 y no calumnia con su lengua, | el que no hace mal a su prójimo | ni difama al vecino.
4 El que considera despreciable al impío | y honra a los que temen al Señor, | el que no retracta lo que juró | aun en daño propio,
5 el que no presta dinero a usura | ni acepta soborno contra el inocente.
El que así obra nunca fallará.

1: Sal 24,3-6; Is 33,15s; Miq 6,6-8.

Salmo 16 (15)*

Tú eres mi Bien


1 Epigrama. De David.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
2 Yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios». | No hay bien para mí fuera de ti.
3 En los santos que hay en la tierra, varones insignes, | pongo toda mi complacencia.
4 Se multiplican las desgracias | de quienes van tras dioses extraños; | yo no derramaré sus libaciones con mis manos, | ni tomaré sus nombres en mis labios.
5 El Señor es el lote de mi heredad y mi copa, | mi suerte está en tu mano:
6 me ha tocado un lote hermoso, | me encanta mi heredad.
7 Bendeciré al Señor que me aconseja, | hasta de noche me instruye internamente.
8 Tengo siempre presente al Señor, | con él a mi derecha no vacilaré.
9 Por eso se me alegra el corazón, | se gozan mis entrañas, | y mi carne descansa esperanzada.
10 Porque no me abandonarás en la región de los muertos | ni dejarás a tu fiel ver la corrupción.
11 Me enseñarás el sendero de la vida, | me saciarás de gozo en tu presencia, | de alegría perpetua a tu derecha.

5: Núm 18,20; Eclo 45,20-22 | 9: Hch 2,25-28; 13,35.

Salmo 17 (16)*

Oración de un perseguido


1 Oración de David.
Señor, escucha mi apelación, | atiende a mis clamores, | presta oído a mi súplica, | que en mis labios no hay engaño:
2 emane de ti la sentencia, | miren tus ojos la rectitud.
3 Aunque sondees mi corazón, visitándolo de noche; | aunque me pruebes al fuego, | no encontrarás malicia en mí.
4 Mi boca no ha faltado como suelen los hombres; | según las palabras de tu boca | he evitado las sendas de los violentos.
5 Mis pies estuvieron firmes en tus caminos, | y no vacilaron mis pasos.
6 Yo te invoco porque tú me respondes, Dios mío; | inclina el oído y escucha mis palabras.
7 Muestra las maravillas de tu misericordia, | tú que salvas de los adversarios | a quien se refugia a tu derecha.
8 Guárdame como a las niñas de tus ojos, | a la sombra de tus alas escóndeme
9 de los malvados que me asaltan, | del enemigo mortal que me cerca.
10 Han cerrado sus entrañas | y hablan con boca arrogante;
11 ya me rodean sus pasos, | se hacen guiños para derribarme,
12 como un león ávido de presa, | como un cachorro agazapado en su escondrijo.
13 Levántate, Señor, hazle frente, doblégalo, | que tu espada me libre del malvado,
14 y tu mano, Señor, de los mortales, | los mortales de este mundo, | que no tendrán parte en la vida. | Pero de tu despensa les llenarás el vientre, | se saciarán sus hijos | y dejarán a sus pequeños lo que sobra.
15 Pero yo con mi apelación vengo a tu presencia, | y al despertar me saciaré de tu semblante.

3: Job 23,11s | 8: Dt 32,10s; Rut 2,12 | 15: Sal 73,25s; Ap 22,4.

Salmo 18 (17)*

Te Deum real


1 Al Director. Del siervo del Señor, David, que dirigió al Señor las palabras de esta canción, cuando el Señor lo libró de todos sus enemigos y de las manos de Saúl. Dijo:
2 Yo te amo, Señor; tú eres mi fortaleza;
3 Señor, mi roca, mi alcázar, mi libertador. | Dios mío, peña mía, refugio mío, | escudo mío, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
4 Invoco al Señor de mi alabanza | y quedo libre de mis enemigos.
5 Me cercaban olas mortales, | torrentes destructores me aterraban,
6 me envolvían las redes del abismo; | me alcanzaban los lazos de la muerte.
7 En el peligro invoqué al Señor, | grité a mi Dios: | desde su templo él escuchó mi voz, | y mi grito llegó a sus oídos.
8 Entonces tembló y retembló la tierra, | vacilaron los cimientos de los montes, | sacudidos por su cólera;
9 de su nariz se alzaba una humareda, | de su boca un fuego voraz, | y lanzaba carbones ardiendo.
10 Inclinó el cielo y bajó | con nubarrones debajo de sus pies.
11 Volaba a caballo de un querubín | cerniéndose sobre las alas del viento,
12 envuelto en un manto de oscuridad; | como un toldo, lo rodeaban | oscuro aguacero y nubes espesas;
13 al fulgor de su presencia, las nubes | se deshicieron en granizo y centellas.
14 Y el Señor tronaba desde el cielo, | el Altísimo hacía oír su voz:
15 disparando sus saetas, los dispersaba, | y sus continuos relámpagos los enloquecían.
16 El fondo del mar apareció, | y se vieron los cimientos del orbe, | cuando tú, Señor, lanzaste un bramido, | con tu nariz resoplando de cólera.
17 Desde el cielo alargó la mano y me agarró, | me sacó de las aguas caudalosas,
18 me libró de un enemigo poderoso, | de adversarios más fuertes que yo.
19 Me acosaban el día funesto, | pero el Señor fue mi apoyo:
20 me sacó a un lugar espacioso, | me libró porque me amaba.
21 El Señor retribuyó mi justicia, | retribuyó la pureza de mis manos,
22 porque seguí los caminos del Señor | y no me rebelé contra mi Dios;
23 porque tuve presentes sus mandamientos | y no me aparté de sus preceptos;
24 le fui enteramente fiel, | guardándome de toda culpa;
25 el Señor retribuyó mi justicia, | la pureza de mis manos en su presencia.
26 Con el fiel, tú eres fiel; | con el íntegro, tú eres íntegro;
27 con el sincero, tú eres sincero; | con el astuto, tú eres sagaz.
28 Tú salvas al pueblo afligido | y humillas los ojos soberbios.
29 Señor, tú eres mi lámpara; | Dios mío, tú alumbras mis tinieblas.
30 Fiado en ti, me meto en la refriega, | fiado en mi Dios, asalto la muralla.
31 Perfecto es el camino de Dios, | acendrada es la promesa del Señor; | él es escudo para los que a él se acogen.
32 ¿Quién es Dios fuera del Señor? | ¿Qué roca hay fuera de nuestro Dios?
33 Dios me ciñe de valor | y me enseña un camino perfecto;
34 él me da pies de ciervo, | y me coloca en las alturas;
35 él adiestra mis manos para la guerra, | y mis brazos para tensar la ballesta.
36 Me dejaste tu escudo protector, | tu diestra me sostuvo, | multiplicaste tus cuidados conmigo.
37 Ensanchaste el camino a mis pasos, | y no flaquearon mis tobillos.
38 Yo perseguía al enemigo hasta alcanzarlo, | y no me volvía sin haberlo aniquilado:
39 los derroté, y no pudieron rehacerse, | cayeron bajo mis pies.
40 Me ceñiste de valor para la lucha, | doblegaste a los que me resistían.
41 Hiciste volver la espalda a mis enemigos, | rechazaste a mis adversarios.
42 Pedían auxilio, pero nadie los salvaba; | gritaban al Señor, pero no les respondía.
43 Los reduje a polvo que arrebataba el viento; | los pisoteaba como barro de las calles.
44 Me libraste de las contiendas de mi pueblo, | me hiciste cabeza de naciones, | un pueblo extraño fue mi vasallo:
45 me escuchaban y me adulaban, | los extranjeros buscaban mi favor.
46 La gente extraña palidecía | y salía temblando de sus baluartes.
47 Viva el Señor, bendita sea mi Roca, | sea ensalzado mi Dios y Salvador:
48 el Dios que me dio el desquite | y me sometió los pueblos;
49 que me libró de mis enemigos, | me levantó sobre los que resistían | y me salvó del hombre cruel.
50 Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, | y tañeré en honor de tu nombre:
51 Tú diste gran victoria a tu rey, | tuviste misericordia de tu ungido, | de David y su linaje por siempre.

1: 2 Sam 22 | 8: Jue 5,4s; Hab 3,3-6.8-13 | 15: Éx 19,19; Job 36,29s; Sal 77,18s | 31: Prov 30,5 | 44: Sal 2,8s; Ap 2,26-28 | 48: Sal 18,48 | 50: Rom 15,9.

Salmo 19 (18)*

Elogio de la creación y de la ley


1 Al Director. Salmo de David.
2 El cielo proclama la gloria de Dios, | el firmamento pregona la obra de sus manos:
3 el día al día le pasa el mensaje, | la noche a la noche se lo susurra.
4 Sin que hablen, sin que pronuncien, | sin que resuene su voz,
5 a toda la tierra alcanza su pregón | y hasta los límites del orbe su lenguaje.
Allí le ha puesto su tienda al sol:
6 él sale como el esposo de su alcoba, | contento como un héroe, a recorrer su camino.
7 Asoma por un extremo del cielo, | y su órbita llega al otro extremo: | nada se libra de su calor.
8 La ley del Señor es perfecta | y es descanso del alma; | el precepto del Señor es fiel | e instruye a los ignorantes.
9 Los mandatos del Señor son rectos | y alegran el corazón; | la norma del Señor es límpida | y da luz a los ojos.
10 El temor del Señor es puro | y eternamente estable; | los mandamientos del Señor son verdaderos | y enteramente justos.
11 Más preciosos que el oro, | más que el oro fino; | más dulces que la miel | de un panal que destila.
12 También tu siervo es instruido por ellos | y guardarlos comporta una gran recompensa.
13 ¿Quién conoce sus faltas? | Absuélveme de lo que se me oculta.
14 Preserva a tu siervo de la arrogancia, | para que no me domine: | así quedaré limpio e inocente | del gran pecado.
15 Que te agraden las palabras de mi boca, | y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón, | Señor, Roca mía, Redentor mío.

2: Gén 1,1-8.14-19 | 4: Job 38,7.31-33 | 5: Rom 1,20; 10,18 | 8: Sal 119.

Salmo 20 (19)*

Peticiones por el rey


1 Al Director. Salmo de David.
2 Que te escuche el Señor el día del peligro, | que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
3 que te envíe auxilio desde el santuario, | que te apoye desde el monte de Sión.
4 Que se acuerde de todas tus ofrendas, | que le agraden tus sacrificios; (Pausa)
5 que cumpla el deseo de tu corazón, | que dé éxito a todos tus planes.
6 Nos alegraremos con tu salvación | y en el nombre de nuestro Dios | alzaremos estandartes; | que el Señor te conceda todo lo que pides.
7 Ahora reconozco que el Señor | da la victoria a su Ungido, | que lo ha escuchado desde su santo cielo, | con los prodigios de su mano victoriosa.
8 Unos confían en sus carros, | otros en su caballería; | nosotros invocamos el nombre | del Señor, Dios nuestro.
9 Ellos cayeron derribados, | nosotros nos mantenemos en pie.
10 Señor, da la victoria al rey | y escúchanos cuando te invocamos.

2: Sal 18,50; 44,6 | 8: Sal 33,16s; 147,10s | 9: 2 Crón 14,10; Is 40,30s.

Salmo 21 (20)*

Acción de gracias por la victoria del rey


1 Al Director. Salmo de David.
2 Señor, el rey se alegra por tu fuerza, | ¡y cuánto goza con tu victoria!
3 Le has concedido el deseo de su corazón, | no le has negado lo que pedían sus labios.
4 Te adelantaste a bendecirlo con el éxito, | y has puesto en su cabeza una corona de oro fino. (Pausa)
5 Te pidió vida, y se la has concedido, | años que se prolongan sin término.
6 Tu victoria ha engrandecido su fama, | lo has vestido de honor y majestad.
7 Le concedes bendiciones incesantes, | lo colmas de gozo en tu presencia.
8 Porque el rey confía en el Señor, | y con la gracia del Altísimo no fracasará.
9 Que tu izquierda alcance a tus enemigos, | y tu derecha a los que te odian.
10 Los convertirás en un horno encendido, | el día de tu cólera, Señor; | los devorará en su ira, | el fuego los consumirá.
11 Borrarás de la tierra su fruto, | y su semilla de entre los humanos.
12 Aunque tramen maldades contra ti | y urdan intrigas, nada conseguirán,
13 pues los pondrás en fuga, | tensando el arco contra ellos.
14 Levántate, Señor, con tu fuerza, | y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

1: Sal 20; 61,6-8 | 5: 2 Re 20,1-7; Is 38,1-20 | 9: Sal 18.

Salmo 22 (21)*

Gritos de muerte y de gloria


1 Al Director. Sobre «la cierva de la aurora». Salmo de David.
2 Dios mío, Dios mío, | ¿por qué me has abandonado? | A pesar de mis gritos, | mi oración no te alcanza.
3 Dios mío, de día te grito, | y no respondes; | de noche, y no me haces caso.
4 Porque tú eres el Santo | y habitas entre las alabanzas de Israel.
5 En ti confiaban nuestros padres; | confiaban, y los ponías a salvo;
6 a ti gritaban, y quedaban libres; | en ti confiaban, y no los defraudaste.
7 Pero yo soy un gusano, no un hombre, | vergüenza de la gente, desprecio del pueblo;
8 al verme, se burlan de mí, | hacen visajes, menean la cabeza:
9 «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; | que lo libre si tanto lo quiere».
10 Tú eres quien me sacó del vientre, | me tenías confiado en los pechos de mi madre;
11 desde el seno pasé a tus manos, | desde el vientre materno tú eres mi Dios.
12 No te quedes lejos, | que el peligro está cerca | y nadie me socorre.
13 Me acorrala un tropel de novillos, | me cercan toros de Basán;
14 abren contra mí las fauces | leones que descuartizan y rugen.
15 Estoy como agua derramada, | tengo los huesos descoyuntados; | mi corazón, como cera, | se derrite en mis entrañas;
16 mi garganta está seca como una teja, | la lengua se me pega al paladar; | me aprietas contra el polvo de la muerte.
17 Me acorrala una jauría de mastines, | me cerca una banda de malhechores; | me taladran las manos y los pies,
18 puedo contar mis huesos. | Ellos me miran triunfantes,
19 se reparten mi ropa, | echan a suerte mi túnica.
20 Pero tú, Señor, no te quedes lejos; | fuerza mía, ven corriendo a ayudarme.
21 Líbrame a mí de la espada, | y a mi única vida de la garra del mastín;
22 sálvame de las fauces del león; | a este pobre, de los cuernos del búfalo.
23 Contaré tu fama a mis hermanos, | en medio de la asamblea te alabaré.
24 «Los que teméis al Señor, alabadlo; | linaje de Jacob, glorificadlo; | temedlo, linaje de Israel;
25 porque no ha sentido desprecio ni repugnancia | hacia el pobre desgraciado; | no le ha escondido su rostro: | cuando pidió auxilio, lo escuchó».
26 Él es mi alabanza en la gran asamblea, | cumpliré mis votos delante de sus fieles.
27 Los desvalidos comerán hasta saciarse, | alabarán al Señor los que lo buscan. | ¡Viva su corazón por siempre!
28 Lo recordarán y volverán al Señor | hasta de los confines del orbe; | en su presencia se postrarán | las familias de los pueblos,
29 porque del Señor es el reino, | él gobierna a los pueblos.
30 Ante él se postrarán los que duermen en la tierra, | ante él se inclinarán los que bajan al polvo. | Me hará vivir para él,
31 mi descendencia lo servirá; | hablarán del Señor a la generación futura,
32 contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: | «Todo lo que hizo el Señor».

1: Is 52,13-53,12; Mt 27,46 par | 8: Sab 2,18-20; Mt 27,39 par ; 27,43 | 16: Jn 19,28 | 19: Mt 27,35 par; Jn 19,24 | 21: Jn 12,27 | 22: 2 Tim 4,17 | 23: Sal 40,10; Heb 2,12 | 31: Sal 48,14; 71,18; 78,6; 102,19; Ef 2,7.

Salmo 23 (22)*

El pastor-anfitrión

1 Salmo de David.
El Señor es mi pastor, nada me falta:
2 en verdes praderas me hace recostar; | me conduce hacia fuentes tranquilas
3 y repara mis fuerzas; | me guía por el sendero justo, | por el honor de su nombre.
4 Aunque camine por cañadas oscuras, | nada temo, porque tú vas conmigo: | tu vara y tu cayado me sosiegan.
5 Preparas una mesa ante mí, | enfrente de mis enemigos; | me unges la cabeza con perfume, | y mi copa rebosa.
6 Tu bondad y tu misericordia me acompañan | todos los días de mi vida, | y habitaré en la casa del Señor | por años sin término.

1: Ez 34; Jn 10,1-16 | 4: Job 10,21s.

Salmo 24 (23)*

¿Quién puede subir al monte del Señor?

1 Salmo de David.
Del Señor es la tierra y cuanto la llena, | el orbe y todos sus habitantes:
2 él la fundó sobre los mares, | él la afianzó sobre los ríos.
3 —¿Quién puede subir al monte del Señor? | ¿Quién puede estar en el recinto sacro?
4 —El hombre de manos inocentes y puro corazón, | que no confía en los ídolos | ni jura con engaño.
5 Ese recibirá la bendición del Señor, | le hará justicia el Dios de salvación.
6 —Esta es la generación que busca al Señor, | que busca tu rostro, Dios de Jacob. (Pausa)
7 ¡Portones!, alzad los dinteles, | que se alcen las puertas eternales: | va a entrar el Rey de la gloria.
8 —¿Quién es ese Rey de la gloria? | —El Señor, héroe valeroso, | el Señor valeroso en la batalla.
9 ¡Portones!, alzad los dinteles, | que se alcen las puertas eternales: | va a entrar el Rey de la gloria.
10 —¿Quién es ese Rey de la gloria? | —El Señor, Dios del universo, | él es el Rey de la gloria. (Pausa)

1: Is 66,1s; 1 Cor 10,26 | 6: Sal 27,8s | 7: 2 Sam 6,12-16; Sal 118,19s.

Salmo 25 (24)*

Por la perdición, la guía y el socorro


1 De David.
(Álef) A ti, Señor, levanto mi alma;
2 (Bet) Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, | que no triunfen de mí mis enemigos,
3 (Guímel) pues los que esperan en ti no quedan defraudados, | mientras que el fracaso malogra a los traidores.
4 (Dálet) Señor, enséñame tus caminos, | instrúyeme en tus sendas: | haz que camine con lealtad;
5 (He) enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, | (Vau?) y todo el día te estoy esperando.
6 (Zain) Recuerda, Señor, que tu ternura | y tu misericordia son eternas;
7 (Jet) no te acuerdes de los pecados | ni de las maldades de mi juventud; | acuérdate de mí con misericordia, | por tu bondad, Señor.
8 (Tet) El Señor es bueno y es recto, | y enseña el camino a los pecadores;
9 (Yod) hace caminar a los humildes con rectitud, | enseña su camino a los humildes.
10 (Kaf) Las sendas del Señor son misericordia y lealtad | para los que guardan su alianza y sus mandatos.
11 (Lámed) Por el honor de tu nombre, Señor, | perdona mis culpas, que son muchas.
12 (Mem) ¿Hay alguien que tema al Señor? | Él le enseñará el camino escogido:
13 (Nun) su alma vivirá feliz, | su descendencia poseerá la tierra.
14 (Sámek) El Señor se confía a los que lo temen, | y les da a conocer su alianza.
15 (Ayin) Tengo los ojos puestos en el Señor, | porque él saca mis pies de la red.
16 (Pe) Mírame, oh Dios, y ten piedad de mí, | que estoy solo y afligido.
17 (Sade) Ensancha mi corazón oprimido | y sácame de mis tribulaciones.
18 (Qof) Mira mis trabajos y mis penas | y perdona todos mis pecados;
19 (Res) mira cuántos son mis enemigos, | que me detestan con odio cruel.
20 (Sin) Guarda mi vida y líbrame, | no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
21 (Tau) La inocencia y la rectitud me protegerán, | porque espero en ti.
22 Salva, oh Dios, a Israel | de todos sus peligros.

1: Sal 86,4 | 4: Jn 14,6; 16,13 | 10: Tob 3,2; Sal 85,10s | 12: Prov 19,23.

Salmo 26 (25)*

Plegaria del inocente perseguido


1 De David.
Hazme justicia, Señor, que camino en la inocencia; | confiando en el Señor, no me he desviado.
2 Escrútame, Señor, ponme a prueba, | sondea mis entrañas y mi corazón,
3 porque tengo ante los ojos tu bondad, | y camino en tu verdad.
4 No me siento con gente falsa, | no me junto con mentirosos;
5 detesto las bandas de malhechores, | no tomo asiento con los impíos.
6 Lavo en la inocencia mis manos, | y rodeo tu altar, Señor,
7 proclamando tu alabanza, | enumerando tus maravillas.
8 Señor, yo amo la belleza de tu casa, | el lugar donde reside tu gloria.
9 No arrebates mi alma con los pecadores, | ni mi vida con los sanguinarios,
10 que en su izquierda llevan infamias, | y su derecha está llena de sobornos.
11 Yo, en cambio, camino en la integridad; | sálvame, ten misericordia de mí.
12 Mi pie se mantiene en el camino llano; | en la asamblea bendeciré al Señor.
1: Job 31; Sal 7; 17; 18,21-28; 59,4 | 6: Dt 21,6s; Sal 73,13; Mt 27,34.

Salmo 27 (26)*

Comunión con Dios


1 De David.
El Señor es mi luz y mi salvación, | ¿a quién temeré? | El Señor es la defensa de mi vida, | ¿quién me hará temblar?
2 Cuando me asaltan los malvados | para devorar mi carne, | ellos, enemigos y adversarios, | tropiezan y caen.
3 Si un ejército acampa contra mí, | mi corazón no tiembla; | si me declaran la guerra, | me siento tranquilo.
4 Una cosa pido al Señor, | eso buscaré: | habitar en la casa del Señor | por los días de mi vida; | gozar de la dulzura del Señor, | contemplando su templo.
5 Él me protegerá en su tienda | el día del peligro; | me esconderá en lo escondido de su morada, | me alzará sobre la roca.
6 Y así levantaré la cabeza | sobre el enemigo que me cerca; | en su tienda sacrificaré | sacrificios de aclamación: | cantaré y tocaré para el Señor.
7 Escúchame, Señor, | que te llamo; | ten piedad, respóndeme.
8 Oigo en mi corazón: | «Buscad mi rostro». | Tu rostro buscaré, Señor.
9 No me escondas tu rostro. | No rechaces con ira a tu siervo, | que tú eres mi auxilio; | no me deseches, no me abandones, | Dios de mi salvación.
10 Si mi padre y mi madre me abandonan, | el Señor me recogerá.
11 Señor, enséñame tu camino, | guíame por la senda llana, | porque tengo enemigos.
12 No me entregues a la saña de mi adversario, | porque se levantan contra mí testigos falsos, | que respiran violencia.
13 Espero gozar de la dicha del Señor | en el país de la vida.
14 Espera en el Señor, sé valiente, | ten ánimo, espera en el Señor.

1: Sal 18,29; 36,10; 43,3; Is 10,17; Miq 7,8 | 4: Sal 23,6; 42,3 | 5: Ap 7,15s | 11: Sal 25,4; 86,11.

Salmo 28 (27)*

Prerrogativas del justo


1 De David.
A ti, Señor, te invoco; | Roca mía, no seas sordo a mi voz; | que, si no me escuchas, seré igual | que los que bajan a la fosa.
2 Escucha mi voz suplicante | cuando te pido auxilio, | cuando alzo las manos | hacia tu santuario.
3 No me arrebates con los malvados | ni con los malhechores, | que hablan de paz con el prójimo, | pero llevan la maldad en el corazón.
4 Págales según sus obras, | según la maldad de sus actos; | págales según la obra de sus manos, | devuélveles su merecido.
5 Ya que no entienden las proezas del Señor, | ni la obra de sus manos, | ¡que él los derribe y no los reconstruya!
6 Bendito el Señor, que escuchó | mi voz suplicante;
7 el Señor es mi fuerza y mi escudo: | en él confía mi corazón; | me socorrió, y mi corazón se alegra | y le canta agradecido.
8 El Señor es fuerza para su pueblo, | apoyo y salvación para su Ungido.
9 Salva a tu pueblo y bendice tu heredad, | sé su pastor y llévalos siempre.

3: Prov 26,24s | 4: Jer 50,29 | 5: Sal 52,7; Is 5,12.

Salmo 29 (28)*

La gloria de Dios en la tormenta


1 Salmo de David.
Hijos de Dios, aclamad al Señor, | aclamad la gloria y el poder del Señor,
2 aclamad la gloria del nombre del Señor, | postraos ante el Señor en el atrio sagrado.
3 La voz del Señor sobre las aguas, | el Dios de la gloria ha tronado, | el Señor sobre las aguas torrenciales.
4 La voz del Señor es potente, | la voz del Señor es magnífica,
5 la voz del Señor descuaja los cedros, | el Señor descuaja los cedros del Líbano.
6 Hace brincar al Líbano como un novillo, | al Sarión como a una cría de búfalo.
7 La voz del Señor lanza llamas de fuego,
8 la voz del Señor sacude el desierto, | el Señor sacude el desierto de Cadés.
9 La voz del Señor retuerce los robles, | el Señor descorteza las selvas. | En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!».
10 El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, | el Señor se sienta como rey eterno.
11 El Señor da fuerza a su pueblo, | el Señor bendice a su pueblo con la paz.

1: Éx 19,16; Sal 18,14; 68,9; 77,17-19; 96,7-9; 97,2-6; 144,5s; Hab 3 | 4: Job 37,4s | 10: Gén 6-9.

Salmo 30 (29)*

Dios salva de la muerte


1 Salmo. Cántico para la dedicación del templo. De David.
2 Te ensalzaré, Señor, porque me has librado | y no has dejado que mis enemigos se rían de mí.
3 Señor, Dios mío, a ti grité, | y tú me sanaste.
4 Señor, sacaste mi vida del abismo, | me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa.
5 Tañed para el Señor, fieles suyos, | celebrad el recuerdo de su nombre santo;
6 su cólera dura un instante; | su bondad, de por vida; | al atardecer nos visita el llanto; | por la mañana, el júbilo.
7 Yo pensaba muy seguro: | «No vacilaré jamás».
8 Tu bondad, Señor, me aseguraba | el honor y la fuerza; | pero escondiste tu rostro, | y quedé desconcertado.
9 A ti, Señor, llamé, supliqué a mi Dios:
10 «¿Qué ganas con mi muerte, | con que yo baje a la fosa? | ¿Te va a dar gracias el polvo, | o va a proclamar tu lealtad?
11 Escucha, Señor, y ten piedad de mí; | Señor, socórreme».
12 Cambiaste mi luto en danzas, | me desataste el sayal | y me has vestido de fiesta;
13 te cantará mi alma sin callarse. | Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre.

1: Esd 6,16; 1 Mac 4,36s | 5: Sal 97,12; Is 54,7s | 10: Sal 6,6; 88,11-13 | 13: Est 9,12; Sal 126.

Salmo 31 (30)*

Dios, refugio seguro


1 Al Director. Salmo de David.
2 A ti, Señor, me acojo: | no quede yo nunca defraudado; | tú, que eres justo, ponme a salvo,
3 inclina tu oído hacia mí; | ven aprisa a librarme, | sé la roca de mi refugio, | un baluarte donde me salve,
4 tú que eres mi roca y mi baluarte; | por tu nombre dirígeme y guíame:
5 sácame de la red que me han tendido, | porque tú eres mi amparo.
6 A tus manos encomiendo mi espíritu: | tú, el Dios leal, me librarás;
7 tú aborreces a los que veneran ídolos inertes, | pero yo confío en el Señor;
8 tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. | Te has fijado en mi aflicción, | velas por mi vida en peligro;
9 no me has entregado en manos del enemigo, | has puesto mis pies en un camino ancho.
10 Piedad, Señor, que estoy en peligro; | se consumen de dolor mis ojos, | mi garganta y mis entrañas.
11 Mi vida se gasta en el dolor, | mis años en los gemidos; | mi vigor decae con las penas, | mis huesos se consumen.
12 Soy la burla de todos mis enemigos, | la irrisión de mis vecinos, | el espanto de mis conocidos: | me ven por la calle y escapan de mí.
13 Me han olvidado como a un muerto, | me han desechado como a un cacharro inútil.
14 Oigo el cuchicheo de la gente, | y todo me da miedo; | se conjuran contra mí | y traman quitarme la vida.
15 Pero yo confío en ti, Señor; | te digo: «Tú eres mi Dios».
16 En tus manos están mis azares: | líbrame de mis enemigos que me persiguen;
17 haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | sálvame por tu misericordia.
18 Señor, no quede yo defraudado | tras haber acudido a ti; | queden defraudados los malvados, | y bajen llorando al abismo,
19 enmudezcan los labios mentirosos, | que profieren insolencias contra el justo, | con soberbia y con desprecio.
20 Qué bondad tan grande, Señor, | reservas para los que te temen, | y concedes a los que a ti se acogen | a la vista de todos.
21 En el asilo de tu presencia los escondes | de las conjuras humanas; | los ocultas en tu tabernáculo, | frente a las lenguas pendencieras.
22 Bendito sea el Señor, que ha hecho por mí | prodigios de misericordia | en la ciudad amurallada.
23 Yo decía en mi ansiedad: | «Me has arrojado de tu vista»; | pero tú escuchaste mi voz suplicante | cuando yo te gritaba.
24 Amad al Señor, fieles suyos; | el Señor guarda a sus leales, | y a los soberbios los paga con creces.
25 Sed fuertes y valientes de corazón | los que esperáis en el Señor.

2: Sal 71,1s | 6: Lc 23,46; Hch 7,59 | 10: Sal 22; 69; 71 | 12: Job 19,13-19; Sal 38,12 | 14: Sal 41,6; Jer 20,20 | 21: Job 5,21; Sal 75,5; 109,3; Ap 7,15s.

Salmo 32 (31)*

La dicha del perdón


1 Poema de David.
Dichoso el que está absuelto de su culpa, | a quien le han sepultado su pecado;
2 dichoso el hombre a quien el Señor no le apunta el delito | y en cuyo espíritu no hay engaño.
3 Mientras callé se consumían mis huesos, | rugiendo todo el día,
4 porque día y noche tu mano pesaba sobre mí; | mi savia se había vuelto un fruto seco | como en los calores del verano. (Pausa)
5 Había pecado, lo reconocí, | no te encubrí mi delito; | propuse: «Confesaré al Señor mi culpa», | y tú perdonaste mi culpa y mi pecado. (Pausa)
6 Por eso, que todo fiel te suplique | en el momento de la desgracia: | la crecida de las aguas caudalosas | no lo alcanzará.
7 Tú eres mi refugio, | me libras del peligro, | me rodeas de cantos de liberación. (Pausa)
8 —Te instruiré y te enseñaré | el camino que has de seguir, | fijaré en ti mis ojos.
9 No seáis irracionales como caballos y mulos, | cuyo brío hay que domar con freno y brida; | si no, no puedes acercarte.
10 Los malvados sufren muchas penas; | al que confía en el Señor, | la misericordia lo rodea.
11 Alegraos, justos, y gozad con el Señor; | aclamadlo los de corazón sincero.

1: Rom 4,7s | 5: Job 31,33; Sal 51 | 8: Sal 33.

Salmo 33 (32)*

Himno al Dios fuerte y bueno


1 Aclamad, justos, al Señor, | que merece la alabanza de los buenos.
2 Dad gracias al Señor con la cítara, | tocad en su honor el arpa de diez cuerdas;
3 cantadle un cántico nuevo, | acompañando los vítores con bordones.
4 Que la palabra del Señor es sincera, | y todas sus acciones son leales;
5 él ama la justicia y el derecho, | y su misericordia llena la tierra.
6 La palabra del Señor hizo el cielo; | el aliento de su boca, sus ejércitos;
7 encierra en un odre las aguas marinas, | mete en un depósito el océano.
8 Tema al Señor la tierra entera, | tiemblen ante él los habitantes del orbe:
9 porque él lo dijo, y existió; | él lo mandó y todo fue creado.
10 El Señor deshace los planes de las naciones, | frustra los proyectos de los pueblos;
11 pero el plan del Señor subsiste por siempre; | los proyectos de su corazón, de edad en edad.
12 Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, | el pueblo que él se escogió como heredad.
13 El Señor mira desde el cielo, | se fija en todos los hombres.
14 Desde su morada observa | a todos los habitantes de la tierra:
15 él modeló cada corazón, | y comprende todas sus acciones.
16 No vence el rey por su gran ejército, | no escapa el soldado por su mucha fuerza;
17 nada valen sus caballos para la victoria, | ni por su gran ejército se salvan.
18 Los ojos del Señor están puestos en quien lo teme, | en los que esperan su misericordia,
19 para librar sus vidas de la muerte | y reanimarlos en tiempo de hambre.
20 Nosotros aguardamos al Señor: | él es nuestro auxilio y escudo;
21 con él se alegra nuestro corazón, | en su santo nombre confiamos.
22 Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, | como lo esperamos de ti.

5: Sal 119,64 | 6: Jn 1,1 | 7: Gén 1,9s; Job 38,8-11.22 | 15: Sal 94,9-11; 139,1-16 | 20: Sal 115,9s.

Salmo 34 (33)*

Bajo la protección divina


1 De David. Cuando, fingiéndose loco ante Abimélec, fue expulsado por él y se marchó.
2 (Álef) Bendigo al Señor en todo momento, | su alabanza está siempre en mi boca;
3 (Bet) mi alma se gloría en el Señor: | que los humildes lo escuchen y se alegren.
4 (Guímel) Proclamad conmigo la grandeza del Señor, | ensalcemos juntos su nombre.
5 (Dálet) Yo consulté al Señor, y me respondió, | me libró de todas mis ansias.
6 (He) Contempladlo, y quedaréis radiantes, | vuestro rostro no se avergonzará.
7 (Zain) El afligido invocó al Señor, | él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.
8 (Jet) El ángel del Señor acampa en torno a quienes lo temen | y los protege.
9 (Tet) Gustad y ved qué bueno es el Señor, | dichoso el que se acoge a él.
10 (Yod) Todos sus santos, temed al Señor, | porque nada les falta a los que lo temen;
11 (Kaf) los ricos empobrecen y pasan hambre, | los que buscan al Señor no carecen de nada.
12 (Lámed) Venid, hijos, escuchadme: | os instruiré en el temor del Señor.
13 (Mem) ¿Hay alguien que ame la vida | y desee días de prosperidad?
14 (Nun) Guarda tu lengua del mal, | tus labios de la falsedad;
15 (Sámek) apártate del mal, obra el bien, | busca la paz y corre tras ella.
16 (Ayin) Los ojos del Señor miran a los justos, | sus oídos escuchan sus gritos;
17 (Pe) pero el Señor se enfrenta con los malhechores, | para borrar de la tierra su memoria.
18 (Sade) Cuando uno grita, el Señor lo escucha | y lo libra de sus angustias;
19 (Qof) el Señor está cerca de los atribulados, | salva a los abatidos.
20 (Res) Aunque el justo sufra muchos males, | de todos lo libra el Señor;
21 (Sin) él cuida de todos sus huesos, | y ni uno solo se quebrará.
22 (Tau) La maldad da muerte al malvado, | los que odian al justo serán castigados.
23 El Señor redime a sus siervos, | no será castigado quien se acoge a él.

1: 1 Sam 21,11-16 | 9: Sal 2,12; 1 Pe 2,3 | 13: 1 Pe 3,10-12 | 15: Sal 37,27; Mt 5,9 | 19: Sal 51,19; Mt 11,29s | 21: Jn 19,36.

Salmo 35 (34)*

Oración ante los testigos falsos


1 De David.
Pelea, Señor, contra los que me atacan, | guerrea contra los que me hacen guerra;
2 empuña el escudo y la adarga, | levántate y ven en mi auxilio;
3 blande la lanza y la pica contra mis perseguidores; | di a mi alma: «Yo soy tu salvación».
4 Sean confundidos y avergonzados | los que atentan contra mi vida; | retrocedan y sean humillados | quienes traman mi derrota;
5 sean como tamo al viento, | acosados por el ángel del Señor;
6 sea su camino oscuro y resbaladizo, | perseguidos por el ángel del Señor.
7 Pues sin motivo me escondían redes, | sin motivo me abrían zanjas mortales.
8 ¡Que les sorprenda el desastre imprevisto, | que se enreden en la red que escondieron, | y caigan dentro de la fosa!
9 Y yo me alegraré con el Señor, | gozando de su salvación;
10 todo mi ser proclamará: | «Señor, ¿quién como tú, | que defiendes al débil del poderoso, | al pobre y humilde del explotador?».
11 Se presentaban testigos violentos: | me acusaban de cosas que ni sabía,
12 me pagaban mal por bien, | dejándome desamparado.
13 Yo, en cambio, cuando estaban enfermos, | me vestía de saco, | me mortificaba con ayunos | y desde dentro repetía mi oración.
14 Como por un amigo o por un hermano, | andaba triste; | cabizbajo y sombrío, | como quien llora a su madre.
15 Pero, cuando yo tropecé, se alegraron, | se juntaron contra mí | y me golpearon por sorpresa; | me laceraban sin cesar.
16 Cruelmente se burlaban de mí, | rechinando los dientes de odio.
17 Señor, ¿cuándo vas a mirarlo? | Defiende mi vida de los que rugen; | mi único bien, de los leones,
18 y te daré gracias en la gran asamblea, | te alabaré entre la multitud del pueblo.
19 Que no canten victoria | mis enemigos traidores, | que no hagan guiños a mi costa | los que me odian sin razón.
20 Pues no hablan de paz, | y contra los pacíficos de la tierra | traman planes siniestros.
21 Abren sus fauces contra mí y se ríen: | «Lo han visto nuestros ojos».
22 Señor, tú lo has visto, no te calles; | Señor, no te quedes a distancia;
23 despierta, levántate, Dios mío; | Señor mío, defiende mi causa.
24 Júzgame según tu justicia, Señor, Dios mío, | y no se reirán de mí.
25 No pensarán: «¡Qué bien! ¡Lo que queríamos!», | ni dirán: «¡Lo hemos devorado!».
26 Sean avergonzados y confundidos a una | los que se alegran de mi desgracia, | cúbranse de vergüenza y de ignominia | quienes se engríen a mi costa.
27 Canten y se alegren | los que desean mi justicia, | repitan siempre: «Grande es el Señor, | que desea la paz de su siervo».
28 Mi lengua anunciará tu justicia, | todos los días te alabará.

4: Sal 40,15; 71,13 | 11: Sal 27,12; Mt 26,59s | 19: Sal 69,5; Jn 15,25 | 22: Sal 38,22.

Salmo 36 (35)*

Dios, fuente de vida

1 Al Director; del siervo del Señor, David.
2 El malvado escucha en su interior | un oráculo del pecado: | no tiene temor de Dios, | ni siquiera en su presencia.
3 Porque se hace la ilusión de que su culpa | no será descubierta ni aborrecida.
4 Las palabras de su boca son maldad y traición, | renuncia a ser sensato y a obrar bien;
5 acostado medita el crimen, | se obstina en el mal camino, | no rechaza la maldad.
6 Señor, tu misericordia llega al cielo, | tu fidelidad hasta las nubes;
7 tu justicia es como las altas cordilleras, | tus juicios son como el océano inmenso. | Tú socorres a hombres y animales;
8 ¡qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, | los humanos se acogen a la sombra de tus alas;
9 se nutren de lo sabroso de tu casa, | les das a beber del torrente de tus delicias,
10 porque en ti está la fuente viva, | y tu luz nos hace ver la luz.
11 Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, | tu justicia con los rectos de corazón.
12 Que no me pisotee el pie del soberbio, | que no me eche fuera la mano del malvado.
13 Han fracasado los malhechores; | derribados, no se pueden levantar.

2: Rom 3,18 | 3: Mt 7,3-5 | 6: Sal 57,11; 71,19 | 11: Jer 2,13; Jn 4,14.

Salmo 37 (36)*

Los humildes poseerán la tierra

1 De David.
(Álef) No te exasperes por los malvados, | no envidies a los que obran el mal:
2 se secarán pronto, como la hierba, | como el césped verde se agostarán.
3 (Bet) Confía en el Señor y haz el bien: | habitarás tu tierra y reposarás en ella en fidelidad;
4 sea el Señor tu delicia, | y él te dará lo que pide tu corazón.
5 (Guímel) Encomienda tu camino al Señor, | confía en él, y él actuará:
6 hará tu justicia como el amanecer, | tu derecho como el mediodía.
7 (Dálet) Descansa en el Señor y espera en él, | no te exasperes por el hombre que triunfa | empleando la intriga:
8 (He) cohíbe la ira, reprime el coraje; | no te exasperes, no sea que obres mal;
9 porque los que obran mal son excluidos, | pero los que esperan en el Señor poseerán la tierra.
10 (Vau) Aguarda un momento: desapareció el malvado, | fíjate en su sitio: ya no está;
11 en cambio, los sufridos poseen la tierra | y disfrutan de paz abundante.
12 (Zain) El malvado intriga contra el justo, | rechina sus dientes contra él;
13 pero el Señor se ríe de él, | porque ve que le llega su hora.
14 (Jet) Los malvados desenvainan la espada, | asestan el arco, | para abatir a los pobres y humildes, | para asesinar a los honrados;
15 pero su espada les atravesará el corazón, | sus arcos se romperán.
16 (Tet) Mejor es ser honrado con poco | que ser malvado en la opulencia;
17 pues al malvado se le romperán los brazos, | pero al honrado lo sostiene el Señor.
18 (Yod) El Señor vela por los días de los buenos, | y su herencia durará siempre;
19 no se agostarán en tiempo de sequía, | en tiempo de hambre se saciarán.
20 (Kaf) Pero los malvados perecerán, | los enemigos del Señor | se marchitarán como la belleza de un prado, | en humo se disiparán.
21 (Lámed) El malvado pide prestado y no devuelve, | el justo se compadece y perdona.
22 Los que el Señor bendice poseen la tierra, | los que él maldice son excluidos.
23 (Mem) El Señor asegura los pasos del hombre, | se complace en sus caminos;
24 si tropieza, no caerá, | porque el Señor lo tiene de la mano.
25 (Nun) Fui joven, ya soy viejo: | nunca he visto a un justo abandonado, | ni a su linaje mendigando el pan.
26 A diario se compadece y da prestado; | bendita será su descendencia.
27 (Sámek) Apártate del mal y haz el bien, | y siempre tendrás una casa;
28 porque el Señor ama la justicia | y no abandona a sus fieles.
(Ayin) Los inicuos son exterminados, | la estirpe de los malvados se extinguirá;
29 pero los justos poseen la tierra, | la habitarán por siempre jamás.
30 (Pe) La boca del justo expone la sabiduría, | su lengua explica el derecho;
31 porque lleva en el corazón la ley de su Dios, | y sus pasos no vacilan.
32 (Sade) El malvado espía al justo | e intenta darle muerte;
33 pero el Señor no lo entrega en sus manos, | no deja que lo condenen en el juicio.
34 (Qof) Confía en el Señor, sigue su camino; | él te levantará a poseer la tierra, | y verás la expulsión de los malvados.
35 (Res) Vi a un malvado que se jactaba, | que prosperaba como un cedro frondoso;
36 volví a pasar, y ya no estaba; | lo busqué, y no lo encontré.
37 (Sin) Observa al honrado, fíjate en el bueno: | porque el pacífico tendrá porvenir;
38 los impíos serán totalmente aniquilados, | el porvenir de los malvados quedará truncado.
39 (Tau) El Señor es quien salva a los justos, | él es su alcázar en el peligro;
40 el Señor los protege y los libra, | los libra de los malvados y los salva | porque se acogen a él.

1: Job 21,7-26; Sal 73 | 9: Sal 25,13 | 11: Mt 5,4 | 16: Prov 15,16; 16,8 | 23: Prov 20,24 | 27: Sal 34,15 | 39: Sal 9,10.

Salmo 38 (37)*

Petición de ayuda y de perdón

1 Salmo de David. En conmemoración.
2 Señor, no me corrijas con ira, | no me castigues con cólera.
3 Tus flechas se me han clavado, | tu mano pesa sobre mí.
4 No hay parte ilesa en mi carne | a causa de tu furor; | no tienen descanso mis huesos | a causa de mis pecados.
5 Mis culpas sobrepasan mi cabeza, | son un peso superior a mis fuerzas.
6 Mis llagas están podridas y supuran | por causa de mi insensatez;
7 voy encorvado y encogido, | todo el día camino sombrío.
8 Tengo las espaldas ardiendo, | no hay parte ilesa en mi carne;
9 estoy agotado, deshecho del todo; | rujo con más fuerza que un león.
10 Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia, | no se te ocultan mis gemidos;
11 siento palpitar mi corazón, me abandonan las fuerzas, | y me falta hasta la luz de los ojos.
12 Mis amigos y compañeros | se alejan de mí, | mis parientes se quedan a distancia;
13 me tienden lazos los que atentan contra mí, | los que desean mi daño me amenazan de muerte, | todo el día murmuran traiciones.
14 Pero yo, como un sordo, no oigo; | como un mudo, no abro la boca;
15 soy como uno que no oye | y no puede replicar.
16 En ti, Señor, espero, | y tú me escucharás, Señor, Dios mío;
17 esto pido: que no se alegren por mi causa; | que, cuando resbale mi pie, | no canten triunfo.
18 Porque yo estoy a punto de caer, | y mi pena no se aparta de mí:
19 yo confieso mi culpa, | me aflige mi pecado.
20 Mis enemigos están vivos y son poderosos, | son muchos los que me aborrecen sin razón,
21 los que me pagan males por bienes, | los que me atacan cuando procuro el bien.
22 No me abandones, Señor; | Dios mío, no te quedes lejos;
23 ven aprisa a socorrerme, | Señor mío, mi salvación.

2: Sal 6,2 | 9: Sal 102,4-6 | 12: Job 12,4s; 19,13-19; Sal 31,12; 41,6-10; 88,9 | 22: Sal 22,12; 35,22; 40,14-18.

Salmo 39 (38)*

Caducidad de la vida

1 Al Director. A Yedutún. Salmo de David.
2 Yo me dije: «Vigilaré mi proceder, | para no pecar con mi lengua; | pondré una mordaza a mi boca | mientras el impío esté presente».
3 Guardé silencio resignado, | enmudecí sin provecho; | pero mi herida empeoró.
4 Y el corazón me ardía por dentro; | pensándolo me requemaba, | hasta que solté la lengua:
5 «Señor, dame a conocer mi fin | y cuál es la medida de mis años, | para que comprenda lo caduco que soy».
6 Me concediste un palmo de vida, | mis días son nada ante ti; | el hombre no dura más que un soplo, (Pausa)
7 el hombre pasa como una sombra, | por un soplo se afana, | atesora sin saber para quién.
8 Y ahora, Señor, ¿qué esperanza me queda? | Tú eres mi confianza.
9 Líbrame de mis inquietudes, | no me hagas la burla de los necios.
10 Enmudezco, no abro la boca, | porque eres tú quien lo ha hecho.
11 Aparta de mí tus golpes, | que el ímpetu de tu mano me acaba.
12 Escarmientas al hombre castigando su culpa; | como una polilla roes sus tesoros; | el hombre no es más que un soplo. (Pausa)
13 Escucha, Señor, mi oración, | haz caso de mis gritos, | no seas sordo a mi llanto; | porque yo soy huésped tuyo, | forastero como todos mis padres.
14 Aplácate, dame respiro, | antes de que pase y no exista.

1: Sal 88 | 6: Job 7,6.16; 14,1.5; Sal 73,20; 90,9s.

Salmo 40 (39)*

Reconocimiento y súplica

1 Al Director. Salmo de David.
2 Yo esperaba con ansia al Señor; | él se inclinó y escuchó mi grito:
3 me levantó de la fosa fatal, | de la charca fangosa; | afianzó mis pies sobre roca, | y aseguró mis pasos;
4 me puso en la boca un cántico nuevo, | un himno a nuestro Dios. | Muchos, al verlo, quedaron sobrecogidos | y confiaron en el Señor.
5 Dichoso el hombre que ha puesto | su confianza en el Señor, | y no acude a los idólatras, | que se extravían con engaños.
6 Cuántas maravillas has hecho, | Señor, Dios mío, | cuántos planes en favor nuestro; | nadie se te puede comparar. | Intento proclamarlas, decirlas, | pero superan todo número.
7 Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, | y, en cambio, me abriste el oído; | no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios;
8 entonces yo digo: «Aquí estoy | —como está escrito en mi libro—
9 para hacer tu voluntad. | Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas».
10 He proclamado tu justicia | ante la gran asamblea; | no he cerrado los labios, Señor, tú lo sabes.
11 No me he guardado en el pecho tu justicia, | he contado tu fidelidad y tu salvación, | no he negado tu misericordia y tu lealtad | ante la gran asamblea.
12 Tú, Señor, no me cierres tus entrañas; | que tu misericordia y tu lealtad me guarden siempre,
13 porque me cercan desgracias sin cuento. | Se me echan encima mis culpas, y no puedo ver; | son más que los pelos de mi cabeza, | y me falta el valor.
14 Señor, dígnate librarme; | Señor, date prisa en socorrerme.
15 Queden confundidos y avergonzados | los que intentan quitarme la vida; | retrocedan y queden aturdidos | los que desean mi daño.
16 Vuelvan atrás avergonzados | los que se burlan de mí.
17 Alégrense y gocen contigo | todos los que te buscan; | digan siempre: «Grande es el Señor», | los que desean tu salvación.
18 Yo soy pobre y desgraciado, | pero el Señor se cuida de mí; | tú eres mi auxilio y mi liberación: | Dios mío, no tardes.

3: Sal 18,5; 69,2s.15s; Jer 38,6 | 4: Sal 52,8; Is 41,5 | 5: Jer 17,7 | 6: Sal 139,17s | 7: Sal 50,7-15; 51,18s; 69,31s; Is 50,5; Am 5,21; Heb 10,5-7 | 14: Sal 70,2s | 15: Sal 71,13.

Salmo 41 (40)*

Oración de un enfermo abandonado

1 Al Director. Salmo de David.
2 Dichoso el que cuida del pobre; | en el día aciago lo pondrá a salvo el Señor.
3 El Señor lo guarda y lo conserva en vida, | para que sea dichoso en la tierra, | y no lo entrega a la saña de sus enemigos.
4 El Señor lo sostendrá en el lecho del dolor, | calmará los dolores de su enfermedad.
5 Yo dije: «Señor, ten misericordia, | sáname, porque he pecado contra ti».
6 Mis enemigos me desean lo peor: | «A ver si se muere, y se acaba su apellido».
7 El que viene a verme habla con fingimiento, | disimula su mala intención, | y, cuando sale afuera, la dice.
8 Mis adversarios se reúnen a murmurar contra mí, | hacen cálculos siniestros:
9 «Padece un mal sin remedio, | se acostó para no levantarse».
10 Incluso mi amigo, de quien yo me fiaba, | que compartía mi pan, | es el primero en traicionarme.
11 Pero tú, Señor, apiádate de mí; haz que pueda levantarme, | para que yo les dé su merecido.
12 En esto conozco que me amas: | en que mi enemigo no triunfa de mí.
13 A mí, en cambio, me conservas la salud, | me mantienes siempre en tu presencia.
14 Bendito el Señor, Dios de Israel, | desde siempre y por siempre. Amén, amén.

2: Tob 4,7-11; Prov 14,21 | 6: Sal 31,12-14; Jer 20,10 | 7: Job 19,13-19; Sal 38,12s; 88,9 | 10: Sal 55,14; Jn 13,18.

LIBRO II (42-72)

Salmo 42 (41)*

Anhelos del desterrado

1 Al Director. Poema. De los hijos de Coré.
2 Como busca la cierva corrientes de agua, | así mi alma te busca a ti, Dios mío;
3 mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: | ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?
4 Las lágrimas son mi pan noche y día, | mientras todo el día me repiten: | «¿Dónde está tu Dios?».
5 Recuerdo otros tiempos, | y desahogo mi alma conmigo: | cómo entraba en el recinto santo, | cómo avanzaba hacia la casa de Dios | entre cantos de júbilo y alabanza, | en el bullicio de la fiesta.
6 ¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío».
7 Cuando mi alma se acongoja, | te recuerdo desde el Jordán y el Hermón | y el monte Misar.
8 Una sima grita a otra sima | con voz de cascadas: | tus torrentes y tus olas | me han arrollado.
9 De día el Señor me hará misericordia, | de noche cantaré la alabanza, | la oración al Dios de mi vida.
10 Diré a Dios: «Roca mía, | ¿por qué me olvidas? | ¿Por qué voy andando, sombrío, | hostigado por mi enemigo?».
11 Se me rompen los huesos | por las burlas del adversario; | todo el día me preguntan: | «¿Dónde está tu Dios?».
12 ¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío».

2: Jn 4,1 | 5: Sal 27,4s | 8: Sal 32,6; 69,3; 88,8; Jon 2,4.

Salmo 43 (42)*

Anhelos del desterrado (continuación)

1 Hazme justicia, oh Dios, | defiende mi causa | contra gente sin piedad, | sálvame | del hombre traidor y malvado.
2 Tú eres mi Dios y protector, | ¿por qué me rechazas?, | ¿por qué voy andando sombrío, | hostigado por mi enemigo?
3 Envía tu luz y tu verdad: | que ellas me guíen | y me conduzcan hasta tu monte santo, | hasta tu morada.
4 Me acercaré al altar de Dios, | al Dios de mi alegría, | y te daré gracias al son de la cítara, | Dios, Dios mío.
5 ¿Por qué te acongojas, alma mía, | por qué gimes dentro de mí? | Espera en Dios, que volverás a alabarlo: | «Salud de mi rostro, Dios mío».

Salmo 44 (43)*

Elegía nacional

1 Al Director. Poema de los hijos de Coré.
2 Oh Dios, nuestros oídos lo oyeron, | nuestros padres nos lo han contado: | la obra que realizaste en sus días, | en los años remotos.
3 Tú mismo con tu mano desposeíste a los gentiles, | y los plantaste a ellos; | trituraste a las naciones, | y los hiciste crecer a ellos.
4 Porque no fue su espada la que ocupó la tierra, | ni su brazo el que les dio la victoria, | sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, | porque tú los amabas.
5 Mi rey y mi Dios eres tú, | que das la victoria a Jacob:
6 con tu auxilio embestimos al enemigo, | en tu nombre pisoteamos al agresor.
7 Pues yo no confío en mi arco, | ni mi espada me da la victoria;
8 tú nos das la victoria sobre el enemigo | y derrotas a nuestros adversarios.
9 Dios ha sido siempre nuestro orgullo, | y siempre damos gracias a tu nombre. (Pausa)
10 Ahora, en cambio, nos rechazas y nos avergüenzas, | y ya no sales, Señor, con nuestras tropas:
11 nos haces retroceder ante el enemigo, | y nuestro adversario nos saquea.
12 Nos entregas como ovejas de matanza | y nos has dispersado por las naciones.
13 Vendes a tu pueblo por nada | y no te enriqueces con su precio.
14 Nos haces el escarnio de nuestros vecinos, | irrisión y burla de los que nos rodean;
15 nos has hecho el refrán de los gentiles, | nos hacen muecas las naciones.
16 Tengo siempre delante mi deshonra, | y la vergüenza me cubre la cara
17 al oír insultos e injurias, | al ver a mi rival y a mi enemigo.
18 Todo esto nos viene encima, sin haberte olvidado | ni haber violado tu alianza,
19 sin que se volviera atrás nuestro corazón | ni se desviaran de tu camino nuestros pasos.
20 Y tú nos arrojaste a un lugar de chacales | y nos cubriste de tinieblas.
21 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios | y extendido las manos a un dios extraño,
22 el Señor lo habría averiguado, | pues él penetra los secretos del corazón.
23 Por tu causa nos degüellan cada día, | nos tratan como a ovejas de matanza.
24 Despierta, Señor, ¿por qué duermes? | Levántate, no nos rechaces más.
25 ¿Por qué nos escondes tu rostro | y olvidas nuestra desgracia y opresión?
26 Nuestra alma se hunde en el polvo, | nuestro vientre está pegado al suelo.
27 Levántate a socorrernos, | redímenos por tu misericordia.

1: Sal 74; 79; 80; Is 63,7-64,11 | 2: 2 Sam 7,22s | 4: Dt 8,17s; Jos 24,12; Os 1,7 | 10: Sal 60,12 | 23: Rom 8,36 | 26: Sal 119,25.

Salmo 45 (44)*

Epitalamio real

1 Al director. Sobre «los lirios...». Poema de los hijos de Coré. Cántico de amor.
2 Me brota del corazón un poema bello, | recito mis versos a un rey; | mi lengua es ágil pluma de escribano.
3 Eres el más bello de los hombres, | en tus labios se derrama la gracia, | el Señor te bendice eternamente.
4 Cíñete al flanco la espada, valiente: | es tu gala y tu orgullo;
5 cabalga victorioso por la verdad, la mansedumbre y la justicia, | tu diestra te enseñe a realizar proezas.
6 Tus flechas son agudas, los pueblos se te rinden, | se acobardan los enemigos del rey.
7 Tu trono, oh Dios, permanece para siempre, | cetro de rectitud es tu cetro real;
8 has amado la justicia y odiado la impiedad: | por eso Dios, tu Dios, te ha ungido | con aceite de júbilo | entre todos tus compañeros.
9 A mirra, áloe y acacia | huelen tus vestidos, | desde los palacios de marfiles | te deleitan las arpas.
10 Hijas de reyes salen a tu encuentro, | de pie a tu derecha está la reina, | enjoyada con oro de Ofir.
11 Escucha, hija, mira: inclina el oído, | olvida tu pueblo y la casa paterna;
12 prendado está el rey de tu belleza: | póstrate ante él, que él es tu señor.
13 La ciudad de Tiro viene con regalos, | los pueblos más ricos buscan tu favor.
14 Ya entra la princesa, bellísima, | vestida de perlas y brocado;
15 la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, | la siguen sus compañeras:
16 las traen entre alegría y algazara, | van entrando en el palacio real.
17 «A cambio de tus padres tendrás hijos, | que nombrarás príncipes por toda la tierra».
18 Quiero hacer memorable tu nombre | por generaciones y generaciones, | y los pueblos te alabarán | por los siglos de los siglos.

3: Cant 5,10-16 | 7: Heb 1,8s | 14: Ez 16,10-13.

Salmo 46 (45)*

Dios está con nosotros

1 Al Director. De los hijos de Coré. «Sobre las doncellas». Cántico.
2 Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, | poderoso defensor en el peligro.
3 Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, | y los montes se desplomen en el mar.
4 Que hiervan y bramen sus olas, | que sacudan a los montes con su furia: | el Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa)
5 Un río y sus canales alegran la ciudad de Dios, | el Altísimo consagra su morada.
6 Teniendo a Dios en medio, no vacila; | Dios la socorre al despuntar la aurora.
7 Los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan; | pero él lanza su trueno, y se tambalea la tierra.
8 El Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa)
9 Venid a ver las obras del Señor, | las maravillas que hace en la tierra:
10 pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe, | rompe los arcos, quiebra las lanzas, | prende fuego a los escudos.
11 «Rendíos, reconoced que yo soy Dios: | más alto que los pueblos, | más alto que la tierra».
12 El Señor del universo está con nosotros, | nuestro alcázar es el Dios de Jacob. (Pausa)

1: Is 33,20s; 66,12 | 3: Job 9,5s; Is 24,18-23; 54,10 | 10: Sal 76,4; Is 2,4; Ez 39,9s.

Salmo 47 (46)*

Dios, rey de los pueblos

1 Al Director. Salmo de los hijos de Coré.
2 Pueblos todos, batid palmas, | aclamad a Dios con gritos de júbilo;
3 porque el Señor altísimo es terrible, | emperador de toda la tierra.
4 Él nos somete los pueblos | y nos sojuzga las naciones;
5 él nos escogió por heredad suya: | gloria de Jacob, su amado. (Pausa)
6 Dios asciende entre aclamaciones; | el Señor, al son de trompetas:
7 tocad para Dios, tocad; | tocad para nuestro Rey, tocad.
8 Porque Dios es el rey del mundo: | tocad con maestría.
9 Dios reina sobre las naciones, | Dios se sienta en su trono sagrado.
10 Los príncipes de los gentiles se reúnen | con el pueblo del Dios de Abrahán; | porque de Dios son los grandes de la tierra, | y él es excelso.

1: Sal 93; 96; 97; 98; 99 | 2: Sof 3,14s | 7: Sal 24,7-10; 68,19; 89,16; 98,6 | 10: Is 2,2-4.

Salmo 48 (47)*

La ciudad del gran rey

1 Cántico. Salmo de los hijos de Coré.
2 Grande es el Señor | y muy digno de alabanza | en la ciudad de nuestro Dios, | su monte santo, altura hermosa, | alegría de toda la tierra:
3 el monte Sión, confín del cielo, | ciudad del gran rey; | entre sus palacios,
4 Dios descuella como un alcázar.
5 Mirad: los reyes se aliaron | para atacarla juntos;
6 pero, al verla, quedaron aterrados | y huyeron despavoridos;
7 Allí los agarró un temblor | y dolores como de parto;
8 como un viento del desierto, | que destroza las naves de Tarsis.
9 Lo que habíamos oído lo hemos visto | en la ciudad del Señor del universo, | en la ciudad de nuestro Dios: | que Dios la ha fundado para siempre. (Pausa)
10 Oh Dios, meditamos tu misericordia | en medio de tu templo:
11 como tu nombre, oh Dios, | tu alabanza llega al confín de la tierra. | Tu diestra está llena de justicia:
12 el monte Sión se alegra, | las ciudades de Judá se gozan | con tus sentencias.
13 Dad la vuelta en torno a Sión, | contando sus torreones;
14 fijaos en sus baluartes, | observad sus palacios, | para poder decirle a la próxima generación:
15 «Porque este es Dios, nuestro Dios | eternamente y por siempre». | Él nos guiará por siempre jamás.

2: Sal 96,4 | 4: Sal 76 | 12: Sal 97,8.

Salmo 49 (48)*

Inconsistencia del hombre

1 Al Director. Salmo de los hijos de Coré.
2 Oíd esto, todas las naciones; | escuchadlo, habitantes del orbe:
3 plebeyos y nobles, | ricos y pobres.
4 Mi boca hablará sabiamente, | mi corazón meditará con prudencia;
5 prestaré oído al proverbio | y propondré mi problema al son de la cítara.
6 ¿Por qué habré de temer los días aciagos, | cuando me cerquen y acechen los malvados,
7 que confían en su opulencia | y se jactan de sus inmensas riquezas,
8 si nadie puede salvarse | ni dar a Dios un rescate?
9 Es tan caro el rescate de la vida, | que nunca les bastará
10 para vivir perpetuamente | sin bajar a la fosa.
11 Mirad: los sabios mueren, | lo mismo que perecen los ignorantes y necios, | y legan sus riquezas a extraños.
12 El sepulcro es su morada perpetua | y su casa de edad en edad, | aunque hayan dado nombre a países.
13 El hombre no perdura en la opulencia, | es semejante a las bestias, que perecen.
14 Este es el camino de los confiados, | el destino de los hombres satisfechos: (Pausa)
15 son un rebaño para el abismo, | la muerte es su pastor, | y bajan derechos a la tumba; | se desvanece su figura, | y el abismo es su casa.
16 Pero a mí, Dios me salva, | me arranca de las garras del abismo. (Pausa)
17 No te preocupes si se enriquece un hombre | y aumenta el fasto de su casa:
18 cuando muera, no se llevará nada, | su fasto no bajará con él.
19 Aunque en vida se felicitaba: | «Ponderan lo bien que lo pasas»,
20 irá a reunirse con la generación de sus padres, | que no verán nunca la luz.
21 El hombre rico e inconsciente | es semejante a las bestias, que perecen.

9: Mt 16,26; Rom 3,24 | 11: Sal 39,7; Ecl 2,16; Eclo 11,18s | 13: Ecl 3,18-21 | 18: 1 Tim 6,7 | 20: Job 10,21s.

Salmo 50 (49)*

Meditación sobre el culto

1 Salmo de Asaf.
El Dios de los dioses, el Señor, habla: | convoca la tierra de oriente a occidente.
2 Desde Sión, la hermosa, | Dios resplandece:
3 viene nuestro Dios, y no callará. | Lo precede fuego voraz, | lo rodea tempestad violenta.
4 Desde lo alto convoca cielo y tierra | para juzgar a su pueblo:
5 «Congregadme a mis fieles, | que sellaron mi pacto con un sacrificio».
6 Proclame el cielo su justicia; | Dios en persona va a juzgar. (Pausa)
7 «Escucha, pueblo mío, voy a hablarte; | Israel, voy a dar testimonio contra ti; | —yo soy Dios, tu Dios—.
8 No te reprocho tus sacrificios, | pues siempre están tus holocaustos ante mí.
9 Pero no aceptaré un becerro de tu casa, | ni un cabrito de tus rebaños.
10 Pues las fieras de la selva son mías, | y hay miles de bestias en mis montes;
11 conozco todos los pájaros del cielo, | tengo a mano cuanto se agita en los campos.
12 Si tuviera hambre, no te lo diría; | pues el orbe y cuanto lo llena es mío.
13 ¿Comeré yo carne de toros, | beberé sangre de cabritos?
14 Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, | cumple tus votos al Altísimo
15 e invócame el día del peligro: | yo te libraré, y tú me darás gloria».
16 Dios dice al pecador: | «¿Por qué recitas mis preceptos | y tienes siempre en la boca mi alianza,
17 tú que detestas mi enseñanza | y te echas a la espalda mis mandatos?
18 Cuando ves un ladrón, corres con él; | te mezclas con los adúlteros;
19 sueltas tu lengua para el mal, | tu boca urde el engaño.
20 Te sientas a hablar contra tu hermano, | deshonras al hijo de tu madre;
21 esto haces, ¿y me voy callar? | ¿Crees que soy como tú? | Te acusaré, te lo echaré en cara.
22 Atención los que olvidáis a Dios, | no sea que os destroce sin remedio.
23 El que me ofrece acción de gracias, | ese me honra; | al que sigue buen camino | le haré ver la salvación de Dios».

5: Éx 24,4-8 | 16: Rom 2,17-24 | 23: Sal 91,16.

Salmo 51 (50)*

«Miserere»

1 Al Director. Salmo de David. 2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después de haberse unido aquel a Betsabé.
3 Misericordia, Dios mío, por tu bondad, | por tu inmensa compasión borra mi culpa;
4 lava del todo mi delito, | limpia mi pecado.
5 Pues yo reconozco mi culpa, | tengo siempre presente mi pecado.
6 Contra ti, contra ti solo pequé, | cometí la maldad en tu presencia. | En la sentencia tendrás razón, | en el juicio resultarás inocente.
7 Mira, en la culpa nací, | pecador me concibió mi madre.
8 Te gusta un corazón sincero, | y en mi interior me inculcas sabiduría.
9 Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; | lávame: quedaré más blanco que la nieve.
10 Hazme oír el gozo y la alegría, | que se alegren los huesos quebrantados.
11 Aparta de mi pecado tu vista, | borra en mí toda culpa.
12 Oh Dios, crea en mí un corazón puro, | renuévame por dentro con espíritu firme.
13 No me arrojes lejos de tu rostro, | no me quites tu santo espíritu.
14 Devuélveme la alegría de tu salvación, | afiánzame con espíritu generoso.
15 Enseñaré a los malvados tus caminos, | los pecadores volverán a ti.
16 Líbrame de la sangre, oh Dios, | Dios, Salvador mío, | y cantará mi lengua tu justicia.
17 Señor, me abrirás los labios, | y mi boca proclamará tu alabanza.
18 Los sacrificios no te satisfacen: | si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
19 El sacrificio agradable a Dios | es un espíritu quebrantado; | un corazón quebrantado y humillado, | tú, oh Dios, tú no lo desprecias.
20 Señor, por tu bondad, favorece a Sión, | reconstruye las murallas de Jerusalén:
21 entonces aceptarás los sacrificios rituales, | ofrendas y holocaustos, | sobre tu altar se inmolarán novillos.

1: 2 Sam 11-12 | 6: Rom 3,4 | 10: Sal 6,3; 35,10; Heb 9,13s | 14: Sab 1,5; 9,17; Is 57,15s; Rom 8,9.14-16 | 18: Sal 50,8; Am 5,21-25 | 19: Sal 34,19; Is 57,15; 66,2 | 20: Is 18,12; Jer 30,18; 31,4; Ez 36,33.

Salmo 52 (51)*

La suerte del pérfido

1 Al Director. Poema de David. 2 Cuando Doeg, el edomita, comunicó a Saúl: «David se ha ido a la casa de Ajimélec».
3 ¿Por qué te glorías de la maldad | y te haces fuerte en el delito?
4 Estás todo el día maquinando injusticias, | tu lengua es navaja afilada, | autor de fraudes;
5 prefieres el mal al bien, | la mentira a la honradez; (Pausa)
6 prefieres las palabras corrosivas, | lengua embustera.
7 Pues Dios te destruirá para siempre, | te abatirá y te barrerá de tu tienda; | arrancará tus raíces del suelo vital. (Pausa)
8 Lo verán los justos, y temerán, | y se reirán de él:
9 «Mirad al valiente | que no puso en Dios su apoyo, | confió en sus muchas riquezas, | se insolentó en sus crímenes».
10 Pero yo, como verde olivo, | en la casa de Dios, | confío en la misericordia de Dios | por siempre jamás.
11 Te daré siempre gracias | porque has actuado; | proclamaré delante de tus fieles: | «Tu nombre es bueno».

1: 1 Sam 21,8; 22,9s | 5: Jn 3,19s | 8: Sal 40,4 | 10: Sal 1,3; 92,13-15.

Salmo 53 (52)*

Depravación general

1 Al Director. Para la enfermedad. Poema de David.
2 Dice el necio para sí: | «No hay Dios». | Se han corrompido cometiendo execraciones, | no hay quien obre bien.
3 Dios observa desde el cielo | a los hijos de Adán, | para ver si hay alguno sensato | que busque a Dios.
4 Todos se extravían | igualmente obstinados; | no hay uno que obre bien, | ni uno solo.
5 Pero ¿no aprenderán los malhechores | que devoran a mi pueblo como pan | y no invocan a Dios?
6 Pues temblarán de espanto | allí donde no había razón para temer, | porque Dios esparce los huesos del agresor, | y serán derrotados, | porque Dios los rechaza.
7 ¡Ojalá venga desde Sión la salvación de Israel! | Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo, | se alegrará Jacob y gozará Israel.

1: Sal 14 | 4: Rom 3,11s.

Salmo 54 (53)*

Plegaria en el peligro

1 Al Director. Con instrumentos de cuerda. Poema de David. 2 Cuando los zifitas vinieron a decir a Saúl: «¿No está escondido David entre nosotros?».
3 Oh Dios, sálvame por tu nombre, | sal por mí con tu poder.
4 Oh Dios, escucha mi súplica, | atiende a mis palabras;
5 porque unos insolentes se alzan contra mí, | y hombres violentos me persiguen a muerte, | sin tener presente a Dios. (Pausa)
6 Pero Dios es mi auxilio, | el Señor sostiene mi vida.
7 Devuelve el mal a mis adversarios, | destrúyelos por tu fidelidad.
8 Te ofreceré un sacrificio voluntario, | dando gracias a tu nombre, que es bueno;
9 porque me libraste del peligro, | y he visto la derrota de mis enemigos.

1: 1 Sam 23,19 | 5: Sal 86,14.

Salmo 55 (54)*

Confianza del perseguido

1 Al Director. Con instrumentos de cuerda. Poema de David.
2 Dios mío, escucha mi oración, | no te cierres a mi súplica;
3 hazme caso y respóndeme.
Me agitan mis ansiedades,
4 me turba la voz del enemigo, | los gritos del malvado. | Descargan sobre mí calamidades | y me atacan con furia.
5 Se agita mi corazón, | me sobrecoge un pavor mortal,
6 me asalta el temor y el terror, | me cubre el espanto.
7 Y pienso: «¡Quién me diera alas de paloma | para volar y posarme!
8 Emigraría lejos, | habitaría en el desierto. (Pausa)
9 esperaría en el que puede salvarme | del huracán y la tormenta».
10 ¡Destrúyelos, Señor, | confunde sus lenguas! | Pues veo en la ciudad violencia y discordia:
11 día y noche hacen la ronda sobre sus murallas; | en su recinto, crimen e injusticia;
12 dentro de ella, calamidades; | no se apartan de su plaza | la crueldad y el engaño.
13 Si mi enemigo me injuriase, | lo aguantaría; | si mi adversario se alzase contra mí, | me escondería de él;
14 pero eres tú, mi compañero, | mi amigo y confidente,
15 a quien me unía una dulce intimidad: | juntos íbamos entre el bullicio por la casa de Dios.
16 ¡Que los sorprenda la muerte, | desciendan vivos al abismo, | pues la maldad habita en ellos!
17 Pero yo invoco a Dios, | y el Señor me salva:
18 por la tarde, en la mañana, al mediodía, | me quejo gimiendo. | Dios escucha mi voz:
19 en paz rescata mi alma | de la guerra que me hacen, | porque son muchos contra mí.
20 Dios me escucha, los humilla | el que reina desde siempre. (Pausa)
Porque no quieren enmendarse | ni temen a Dios.
21 Levantan la mano contra su aliado, | violando los pactos;
22 su boca es más blanda que la manteca, | pero desean la guerra; | sus palabras son más suaves que el aceite, | pero son puñales.
23 Encomienda a Dios tus afanes, | que él te sustentará; | no permitirá jamás que el justo caiga.
24 Tú, Dios mío, los harás bajar a ellos | a la fosa profunda. | Los traidores y sanguinarios | no cumplirán ni la mitad de sus años. | Pero yo confío en ti, Señor.

1: Jer 9,1-8 | 8: Jer 9,1; Ap 12,6 | 14: Sal 41,10; Jer 9,3.7; Mt 26,21-24 par | 23: Sal 37,5; 1 Pe 5,7.

Salmo 56 (55)*

Confianza en el peligro

1 Al Director. Según «La paloma de los dioses lejanos». Epigrama de David. Cuando los filisteos lo tenían preso en Gat.
2 Misericordia, Dios mío, que me hostigan, | me atacan y me acosan todo el día;
3 todo el día me hostigan mis enemigos, | me atacan en masa, oh Altí-simo.
4 En el día terrible, yo confío en ti.
5 En Dios, cuya promesa alabo, | en Dios confío y no temo: | ¿qué podrá hacerme un mortal?
6 Todos los días discuten y planean | pensando solo en mi daño;
7 buscan un sitio para espiarme, | acechan mis pasos | y atentan contra mi vida.
8 Líbrame de su maldad; | en tu ira, somete a los pueblos, oh Dios.
9 Anota en tu libro mi vida errante, | recoge mis lágrimas en tu odre, Dios mío, | mis fatigas en tu libro.
10 Que retrocedan mis enemigos | cuando te invoco, | y así sabré que eres mi Dios.
11 En Dios, cuya promesa alabo, | en el Señor, cuya promesa alabo,
12 en Dios confío y no temo; | ¿qué podrá hacerme un hombre?
13 Te debo, Dios mío, los votos que hice, | los cumpliré con acción de gracias;
14 porque libraste mi alma de la muerte, | mis pies de la caída; | para que camine en presencia de Dios | a la luz de la vida.
1: 1 Sam 21,11s | 12: Sal 118,6; Heb 13,6.

Salmo 57 (56)*

La vida entre «leones»

1 Al Director. «No destruyas». Epigrama de David. Cuando, huyendo de Saúl, se escondió en la cueva.
2 Misericordia, Dios mío, misericordia, | que mi alma se refugia en ti; | me refugio a la sombra de tus alas | mientras pasa la calamidad.
3 Invoco al Dios altísimo, | al Dios que hace tanto por mí.
4 Desde el cielo me enviará la salvación, | confundirá a los que ansían matarme; (Pausa) | enviará Dios su gracia y su lealtad.
5 Estoy echado entre leones | devoradores de hombres; | sus dientes son lanzas y flechas, | su lengua es una espada afilada.
6 Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria.
7 Han tendido una red a mis pasos, | para que sucumbiera; | me han cavado delante una fosa, | pero han caído en ella. (Pausa)
8 Mi corazón está firme, Dios mío, | mi corazón está firme. | Voy a cantar y a tocar:
9 despierta, gloria mía; | despertad, cítara y arpa; | despertaré a la aurora.
10 Te daré gracias ante los pueblos, Señor; | tocaré para ti ante las naciones:
11 por tu bondad, que es más grande que los cielos; | por tu fidelidad, que alcanza las nubes.
12 Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria.

1: 1 Sam 24,4s | 8: Sal 108,2-6 | 11: Sal 36,6.

Salmo 58 (57)*

Dios, el Juez justo

1 Al Director. «No destruyas». Epigrama de David.
2 ¿De verdad, poderosos, emitís sentencias justas?, | ¿juzgáis equitativamente a los humanos?
3 ¡No!, que cometéis crímenes a conciencia | imponiendo en la tierra la violencia de vuestras manos.
4 Se pervirtieron los malvados desde el vientre materno, | los mentirosos se extraviaron desde el seno.
5 Tienen veneno como veneno de serpiente, | de víbora sorda que se tapa el oído,
6 para no oír la voz del encantador, | del experto hacedor de hechizos.
7 Oh Dios, rómpeles los dientes en la boca; | quiebra, Señor, los colmillos a los leones.
8 Que se evaporen como agua que fluye, | que se marchiten como hierba que se pisa.
9 Sean como limaco que se deslíe al deslizarse; | como aborto de mujer, que no llega a ver el sol.
10 Antes de que echen espinas, como la zarza | verde o quemada, arrebátelos el vendaval.
11 Goce el justo viendo la venganza, | bañe sus pies en la sangre del malvado;
12 y la gente dirá: «¡El justo cosecha su fruto; | sí, hay un Dios que juzga en la tierra!».

1: Sal 82.

Salmo 59 (58)*

Petición de ayuda

1 Al Director. «No destruyas». Epigrama de David. Cuando Saúl mandó vigilar su casa para matarlo.
2 Líbrame de mi enemigo, Dios mío; | protégeme de mis agresores,
3 líbrame de los malhechores, | sálvame de los hombres sanguinarios.
4 Mira que me están acechando, | y me acosan los poderosos: | sin que yo haya pecado ni faltado, Señor,
5 sin culpa mía, avanzan para acometerme. | Despierta, ven a mi encuentro, mira:
6 tú, el Señor del universo, | el Dios de Israel. | Despierta para castigar a los gentiles, | no te apiades de los traidores inicuos. (Pausa)
7 Vuelven al atardecer | ladrando como perros, | merodean por la ciudad.
8 Mira: de su boca fluye baba, | de sus labios, espadas: | «¿Quién nos oirá?».
9 Pero tú, Señor, te ríes de ellos, | te burlas de los gentiles.
10 Por ti velo, fortaleza mía, | que mi alcázar es Dios.
11 Que tu favor se me adelante, Dios mío, | y me haga ver la derrota de mi enemigo.
12 ¡No los mates, que mi pueblo no lo olvide; | dispérsalos con tu poder, | humíllalos, Señor, escudo nuestro!
13 Por el pecado de su boca, | por el chismorreo de sus labios, | queden apresados en su insolencia, | por la mentira y la maldición que profieren.
14 ¡Destrúyelos con tu furor, | destrúyelos y dejen de existir! | Sepan que Dios gobierna | desde Jacob hasta los confines de la tierra. (Pausa)
15 Vuelven al atardecer | ladrando como perros, | merodean por la ciudad.
16 Vagabundean buscando comida; | si no se sacian, no se retiran.
17 Pero yo cantaré tu fuerza, | por la mañana proclamaré tu misericordia, | porque has sido mi alcázar | y mi refugio en el peligro.
18 Y tocaré en tu honor, fuerza mía, | porque tú, oh Dios, eres mi alcázar, | Dios mío, misericordia mía.

1: 1 Sam 19,11s | 14: Sal 46,10s; 83,19.

Salmo 60 (59)*

Petición de auxilio después de la derrota

1 Al Director. «Los lirios del testimonio». Epigrama de David. Para enseñar. 2 Cuando combatió con Arán Nejaráin y con Arán Soba. Cuando volvió Joab y derrotó a doce mil de Edón en el valle de la Sal.
3 Oh Dios, nos rechazaste y rompiste nuestras filas; | estabas airado, pero restáuranos.
4 Has sacudido y agrietado el país: | repara sus grietas, que se desmorona.
5 Hiciste sufrir un desastre a tu pueblo, | dándole a beber un vino de vértigo.
6 Diste la señal de desbandada a los que te temen, | haciéndolos huir de los arcos. (Pausa)
7 Para que se salven tus predilectos, | que tu mano salvadora nos responda.
8 Dios habló en su santuario: | «Triunfante ocuparé Siquén, | parcelaré el valle de Sucot;
9 mío es Galaad, mío Manasés, | Efraín es yelmo de mi cabeza, | Judá es mi cetro;
10 Moab, una jofaina para lavarme; | sobre Edón echo mi sandalia, | sobre Filistea canto victoria».
11 Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edón,
12 si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas?
13 Auxílianos contra el enemigo, | que la ayuda del hombre es inútil.
14 Con Dios haremos proezas, | él pisoteará a nuestros enemigos.

2: 2 Sam 8,2s.13; 1 Crón 18,2s.12 | 7: Sal 108,7-14.

Salmo 61 (60)*

Oración de un desterrado

1 Al Director. Con instrumentos de cuerda. De David.
2 Escucha, oh Dios, mi clamor, | atiende a mi súplica.
3 Te invoco desde el confín de la tierra | con el corazón abatido: | llévame a una roca inaccesible.
4 Porque tú eres mi refugio | y mi bastión contra el enemigo.
5 Habitaré siempre en tu morada, | refugiado al amparo de tus alas.
6 Porque tú, oh Dios, escucharás mis votos | y me darás la heredad de los que temen tu nombre.
7 Añade días a los días del rey, | que sus años alcancen varias generaciones;
8 reine siempre en presencia de Dios: | tu gracia y tu lealtad le hagan guardia.
9 Yo cantaré salmos a tu nombre, | e iré cumpliendo mis votos día tras día.

3: Sal 27,4s | 8: Sal 72,5; 89,5.15.25.30.34.47 | 9: Prov 20,28.

Salmo 62 (61)*

Dios, la única esperanza

1 Al Director. A Yedutún. Salmo de David.
2 Solo en Dios descansa mi alma, | porque de él viene mi salvación;
3 solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré.
4 ¿Hasta cuándo arremeteréis contra un hombre | todos juntos, para derribarlo | como a una pared que cede | o a una tapia ruinosa?
5 Solo piensan en derribarlo de su altura, | y se complacen en la mentira: | con la boca bendicen, | con el corazón maldicen.
6 Descansa solo en Dios, alma mía, | porque él es mi esperanza;
7 solo él es mi roca y mi salvación, | mi alcázar: no vacilaré.
8 De Dios viene mi salvación y mi gloria, | él es mi roca firme, Dios es mi refugio.
9 Pueblo suyo, confiad en él, | desahogad ante él vuestro corazón: | Dios es nuestro refugio. (Pausa)
10 Los hijos de Adán no son más que un soplo, | todos los hombres, una apariencia: | todos juntos en la balanza subirían | más leves que un soplo.
11 No confiéis en la opresión, | no pongáis ilusiones en el robo; | y aunque crezcan vuestras riquezas, | no les deis el corazón.
12 Dios ha dicho una cosa, | y he escuchado dos: | «Que Dios tiene el poder
13 y el Señor tiene la gracia; | que tú pagas a cada uno | según sus obras».

10: Sal 39,6s; 116,11; Is 40,15 | 11: Job 27,13s; 31,25; Jer 17,11; Mt 6,19s.24 | 13: Rom 2,6; 2 Tim 4,14.

Salmo 63 (62)*

Sed de Dios

1 Salmo de David. Cuando estaba en el desierto de Judá.
2 Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, | mi alma está sedienta de ti; | mi carne tiene ansia de ti, | como tierra reseca, agostada, sin agua.
3 ¡Cómo te contemplaba en el santuario | viendo tu fuerza y tu gloria!
4 Tu gracia vale más que la vida, | te alabarán mis labios.
5 Toda mi vida te bendeciré | y alzaré las manos invocándote.
6 Me saciaré | como de enjundia y de manteca, | y mis labios te alabarán jubilosos.
7 En el lecho me acuerdo de ti | y velando medito en ti,
8 porque fuiste mi auxilio, | y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
9 Mi alma está unida a ti, | y tu diestra me sostiene.
10 Pero los que intentan quitarme la vida | vayan a lo profundo de la tierra;
11 sean pasados a filo de espada, | sirvan de pasto a los chacales.
12 Mas el rey se alegrará en Dios, | el que jura por él se felicitará, | cuando tapen la boca a los mentirosos.
1: 1 Sam 22-24 | 2: Sal 36,8-10; 42,2.

Salmo 64 (63)*

Castigo de los calumniadores

1 Al Director. Salmo de David.
2 Escucha, oh Dios, la voz de mi lamento, | protege mi vida del terrible enemigo;
3 escóndeme de la conjura de los perversos | y del motín de los malhechores.
4 Afilan sus lenguas como espadas | y disparan como flechas palabras venenosas,
5 para herir a escondidas al inocente, | para herirlo por sorpresa y sin riesgo.
6 Se animan al delito, | calculan cómo esconder trampas, | y dicen: «¿Quién lo descubrirá?».
7 Inventan maldades y llevan a cabo sus proyectos criminales: | su mente y su corazón son un abismo.
8 Pero Dios los acribilla a flechazos, | por sorpresa los cubre de heridas;
9 su misma lengua los lleva a la ruina, | y los que los ven menean la cabeza.
10 Todo el mundo se atemoriza, | proclama la obra de Dios | y medita sus acciones.
11 El justo se alegra con el Señor, | se refugia en él, | y se felicitan los rectos de corazón.
4: Sal 11,2; 55,22; 57,5; 59,8; 140,4; Jer 9,2 | 8: Sal 7,13s; 38,3.

Salmo 65 (64)*

Himno de acción de gracias

1 Al Director. Salmo de David. Cántico.
2 Oh Dios, tú mereces un himno en Sión, | y a ti se te cumplen los votos en Jerusalén,
3 porque tú escuchas las súplicas. | A ti acude todo mortal
4 a causa de sus culpas; | nuestros delitos nos abruman, | pero tú los perdonas.
5 Dichoso el que tú eliges y acercas | para que viva en tus atrios: | que nos saciemos de los bienes de tu casa, | de los dones sagrados de tu templo.
6 Con portentos de justicia nos respondes, | Dios, salvador nuestro; | tú, esperanza del confín de la tierra | y del océano remoto.
7 Tú que afianzas los montes con tu fuerza, | ceñido de poder;
8 tú que reprimes el estruendo del mar, | el estruendo de las olas | y el tumulto de los pueblos.
9 Los habitantes del extremo del orbe | se sobrecogen ante tus signos, | y las puertas de la aurora y del ocaso | las llenas de júbilo.
10 Tú cuidas la tierra, la riegas | y la enriqueces sin medida; | la acequia de Dios va llena de agua, | preparas los trigales; | así preparas la tierra.
11 Riegas los surcos, | igualas los terrones, | tu llovizna los deja mullidos, | bendices sus brotes.
12 Coronas el año con tus bienes, | tus carriles rezuman abundancia;
13 rezuman los pastos del páramo, | y las colinas se orlan de alegría;
14 las praderas se cubren de rebaños, | y los valles se visten de mieses, | que aclaman y cantan.

3: Is 66,23 | 6: Is 66,19 | 7: Job 38,6s | 8: Job 26,12; Sal 89,10: 107,29; Mt 8,26.

Salmo 66 (65)*

Que la tierra te adore

1 Al Director. Cántico. Salmo.
Aclamad al Señor, tierra entera;
2 tocad en honor de su nombre, | cantad himnos a su gloria.
3 Decid a Dios: «¡Qué temibles son tus obras, | por tu inmenso poder tus enemigos te adulan!».
4 Que se postre ante ti la tierra entera, | que toquen en tu honor, | que toquen para tu nombre. (Pausa)
5 Venid a ver las obras de Dios, | sus temibles proezas en favor de los hombres:
6 transformó el mar en tierra firme, | a pie atravesaron el río. | Alegrémonos en él.
7 Con su poder gobierna eternamente; | sus ojos vigilan a los pueblos, | para que no se subleven los rebeldes. (Pausa)
8 Bendecid, pueblos, a nuestro Dios; | haced resonar sus alabanzas,
9 porque él nos ha devuelto la vida | y no dejó que tropezaran nuestros pies.
10 Oh Dios, nos pusiste a prueba,
11 nos empujaste a la trampa, | nos echaste a cuestas un fardo:
12 sobre nuestro cuello cabalgaban los mortales; | pasamos por fuego y por agua, | pero nos has dado respiro.
13 Entraré en tu casa con víctimas | para cumplirte mis votos:
14 los que pronunciaron mis labios | y prometió mi boca en el peligro.
15 Te ofreceré víctimas cebadas; | con el perfume de los carneros, | inmolaré bueyes y cabras. (Pausa)
16 Los que teméis a Dios, venid a escuchar, | os contaré lo que ha hecho conmigo:
17 a él gritó mi boca | y lo ensalzó mi lengua.
18 Si hubiera tenido yo mala intención, | el Señor no me habría escuchado;
19 pero Dios me escuchó, | y atendió a mi voz suplicante.
20 Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica | ni me retiró su favor.

2: Ef 1,12.14 | 6: Sal 114,3; Is 44,27; 50,2.

Salmo 67 (66)*

Que todos los pueblos te alaben

1 Al Director. Para instrumentos de cuerda. Salmo. Cántico.
2 Que Dios tenga piedad y nos bendiga, | ilumine su rostro sobre nosotros; (Pausa)
3 conozca la tierra tus caminos, | todos los pueblos tu salvación.
4 Oh Dios, que te alaben los pueblos, | que todos los pueblos te alaben.
5 Que canten de alegría las naciones, | porque riges el mundo con justicia | y gobiernas las naciones de la tierra. (Pausa)
6 Oh Dios, que te alaben los pueblos, | que todos los pueblos te alaben.
7 La tierra ha dado su fruto, | nos bendice el Señor, nuestro Dios.
8 Que Dios nos bendiga; que le teman | todos los confines de la tierra.

2: Núm 6,24s; Jer 33,9 | 5: Sal 98,9 | 7: Sal 85,13; Os 2,23s.

Salmo 68 (67)*

La gloriosa epopeya de Israel

1 Al Director. Salmo de David. Cántico.
2 Se levanta Dios, y se dispersan sus enemigos, | huyen de su presencia los que lo odian;
3 como el humo se disipa, se disipan ellos; | como se derrite la cera ante el fuego, | así perecen los impíos ante Dios.
4 En cambio, los justos se alegran, | gozan en la presencia de Dios, | rebosando de alegría.
5 Cantad a Dios, tocad a su nombre, | alfombrad el camino del que avanza sobre las nubes; | su nombre es el Señor: alegraos en su presencia.
6 Padre de huérfanos, protector de viudas, | Dios vive en su santa morada.
7 Dios prepara casa a los desvalidos, | libera a los cautivos y los enriquece; | solo los rebeldes se quedan en la tierra abrasada.
8 Oh Dios, cuando salías al frente de tu pueblo | y avanzabas por el desierto, (Pausa)
9 la tierra tembló, el cielo destiló | ante Dios, el Dios del Sinaí; | ante Dios, el Dios de Israel.
10 Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, | aliviaste la tierra extenuada;
11 y tu rebaño habitó en la tierra | que tu bondad, oh Dios, | preparó para los pobres.
12 El Señor pronuncia un oráculo, | millares de doncellas pregonan la alegre noticia:
13 «Los reyes, los ejércitos van huyendo, van huyendo; | las mujeres de la casa reparten el botín.
14 Mientras reposabais en los apriscos, | las palomas batieron sus alas de plata, | el oro destellaba en sus plumas.
15 Mientras el Todopoderoso dispersaba a los reyes, | la nieve bajaba sobre el monte Selmón».
16 Las montañas de Basán son altísimas, | las montañas de Basán son escarpadas;
17 montañas escarpadas, ¿por qué tenéis envidia | del monte escogido por Dios para habitar, | morada perpetua del Señor?
18 Los carros de Dios son miles y miles: | Dios marcha del Sinaí al santuario.
19 Subiste a la cumbre llevando cautivos, | te dieron tributo de hombres, | para que también los rebeldes | habitasen con el Señor Dios
20 Bendito el Señor cada día, (Pausa) | Dios lleva nuestras cargas, es nuestra salvación.
21 Nuestro Dios es un Dios que salva, | el Señor Dios nos hace escapar de la muerte.
22 Dios aplasta las cabezas de sus enemigos, | los cráneos de los malvados contumaces.
23 Dice el Señor: «Los traeré desde Basán, | los traeré desde el fondo del mar;
24 teñirás tus pies en la sangre del enemigo | y los perros la lamerán con sus lenguas».
25 Aparece tu cortejo, oh Dios, | el cortejo de mi Dios, de mi Rey, hacia el santuario.
26 Al frente, marchan los cantores; | los últimos, los tocadores de arpa; | en medio, las muchachas van tocando panderos.
27 «En vuestras asambleas, bendecid a Dios, | al Señor, estirpe de Israel».
28 Va delante Benjamín, el más pequeño; | los príncipes de Judá con sus tropeles; | los príncipes de Zabulón, | los príncipes de Neftalí.
29 Oh Dios, despliega tu poder, | tu poder, oh Dios, que actúa en favor nuestro.
30 A tu templo de Jerusalén | traigan los reyes su tributo.
31 Reprime a la fiera del cañaveral, | al tropel de los toros, | a los novillos de los pueblos. | Que se te rindan con lingotes de plata: | dispersa las naciones belicosas.
32 Lleguen los magnates de Egipto, | Etiopía extienda sus manos a Dios.
33 Reyes de la tierra, cantad a Dios, | tocad para el Señor, | tocad para Dios, (Pausa)
34 que avanza por los cielos, | los cielos antiquísimos; | que lanza su voz, | su voz poderosa.
35 «Reconoced el poder de Dios». | Sobre Israel resplandece su majestad, | y su poder sobre las nubes.
36 Desde el santuario, Dios impone reverencia: | es el Dios de Israel | quien da fuerza y poder a su pueblo. | ¡Dios sea bendito!

2: Núm 10,35; Is 33,3 | 5: Sal 18,10s | 10: Éx 16,1.13; Sal 78,24s | 13: Jue 5,19.22 | 19: Sal 47,6; Ef 4,8-10.

Salmo 69 (68)*

Angustia mortal

1 Al Director. Sobre «Los lirios». De David.
2 Dios mío, sálvame, | que me llega el agua al cuello:
3 me estoy hundiendo en un cieno profundo | y no puedo hacer pie; | he entrado en la hondura del agua, | me arrastra la corriente.
4 Estoy agotado de gritar, | tengo ronca la garganta; | se me nublan los ojos | de tanto aguardar a mi Dios.
5 Más que los pelos de mi cabeza | son los que me odian sin razón; | numerosos los que me atacan injustamente. | ¿Es que voy a devolver lo que no he robado?
6 Dios mío, tú conoces mi ignorancia, | no se te ocultan mis delitos.
7 Que por mi causa no queden defraudados | los que esperan en ti, Señor, | Señor del universo. | Que por mi causa no se avergüencen | los que te buscan, Dios de Israel.
8 Por ti he aguantado afrentas, | la vergüenza cubrió mi rostro.
9 Soy un extraño para mis hermanos, | un extranjero para los hijos de mi madre.
10 Porque me devora el celo de tu templo, | y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.
11 Cuando me aflijo con ayunos, | se burlan de mí.
12 Cuando me visto de saco, | se ríen de mí;
13 sentados a la puerta, cuchichean; | mientras beben vino me sacan coplas.
14 Pero mi oración se dirige a ti, | Señor, el día de tu favor; | que me escuche tu gran bondad, | que tu fidelidad me ayude:
15 arráncame del cieno, que no me hunda; | líbrame de los que me aborrecen, | y de las aguas sin fondo.
16 Que no me arrastre la corriente, | que no me trague el torbellino, | que no se cierre la poza sobre mí.
17 Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia; | por tu gran compasión, vuélvete hacia mí;
18 no escondas tu rostro a tu siervo: | estoy en peligro, respóndeme enseguida.
19 Acércate a mí, rescátame, | líbrame de mis enemigos.
20 Estás viendo mi afrenta, | mi vergüenza y mi deshonra; | a tu vista están los que me acosan.
21 La afrenta me destroza el corazón, y desfallezco. | Espero compasión, y no la hay; | consoladores, y no los encuentro.
22 En mi comida me echaron hiel, | para mi sed me dieron vinagre.
23 Que su mesa se torne una trampa, | un castigo y un lazo.
24 Que se nublen sus ojos y no vean, | y sus lomos flaqueen sin cesar.
25 Descarga sobre ellos tu furor, | que el incendio de tu ira los alcance.
26 Que su campamento quede desierto | y nadie habite en sus tiendas.
27 Porque acosan al que tú heriste | y aumentan el dolor del que tú golpeaste.
28 Añade culpa a sus culpas | y no accedan a tu justicia.
29 Sean borrados del libro de los vivos, | y no sean inscritos con los justos.
30 Yo soy un pobre malherido; | Dios mío, tu salvación me levante.
31 Alabaré el nombre de Dios con cantos, | proclamaré su grandeza con acción de gracias;
32 le agradará a Dios más que un toro, | más que un novillo con cuernos y pezuñas.
33 Miradlo, los humildes, y alegraos; | buscad al Señor, y revivirá vuestro corazón.
34 Que el Señor escucha a sus pobres, | no desprecia a sus cautivos.
35 Alábenlo el cielo y la tierra, | las aguas y cuanto bulle en ellas.
36 Dios salvará a Sión, | reconstruirá las ciudades de Judá, | y las habitarán en posesión.
37 La estirpe de sus siervos la heredará, | los que aman su nombre vivirán en ella.

5: Sal 35,19; Jn 15,25 | 9: Job 19,13-15 | 10: Sal 119,139; Jn 2,17; Rom 15,3 | 18: Sal 102,3 | 22: Mt 26,40 par; Jn 16,32 | 23: Mt 27,34.48; Rom 11,9s | 26: Hch 1,20 | 29: Dan 12,1; Ap 3,5.

Salmo 70 (69)*

Invocación

1 Al Director. De David. En conmemoración.
2 Dios mío, ven en mi auxilio; | Señor, date prisa en socorrerme.
3 Sufran una derrota ignominiosa | los que me persiguen a muerte; | vuelvan la espalda afrentados | los que traman mi daño.
4 Retírense avergonzados | los que se ríen de mí.
5 Alégrense y gocen contigo | todos los que te buscan; | y digan siempre: «Dios es grande», | los que desean tu salvación.
6 Yo soy pobre y desgraciado: | oh Dios, socórreme, | que tú eres mi auxilio y mi liberación. | ¡Señor, no tardes!

1: Sal 40,14-18.

Salmo 71 (70)*

Dios es mi refugio

1 A ti, Señor, me acojo: | no quede yo derrotado para siempre.
2 Tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo, | inclina a mí tu oído y sálvame.
3 Sé tú mi roca de refugio, | el alcázar donde me salve, | porque mi peña y mi alcázar eres tú.
4 Dios mío, líbrame de la mano perversa, | del puño criminal y violento.
5 Porque tú, Señor, fuiste mi esperanza | y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
6 En el vientre materno ya me apoyaba en ti, | en el seno tú me sostenías, | siempre he confiado en ti.
7 Muchos me miraban como a un milagro, | porque tú eres mi fuerte refugio.
8 Llena estaba mi boca de tu alabanza | y de tu gloria todo el día.
9 No me rechaces ahora en la vejez; | me van faltando las fuerzas, no me abandones.
10 Porque mis enemigos hablan de mí, | los que acechan mi vida celebran consejo;
11 dicen: «Dios lo ha abandonado; | perseguidlo, agarradlo, | que nadie lo defiende».
12 Dios mío, no te quedes a distancia; | Dios mío, ven aprisa a socorrerme.
13 Que fracasen y se pierdan | los que atentan contra mi vida, | queden cubiertos de oprobio y vergüenza | los que buscan mi daño.
14 Yo, en cambio, seguiré esperando, | redoblaré tus alabanzas;
15 mi boca contará tu justicia, | y todo el día tu salvación, | aunque no sepa contarla.
16 Contaré tus proezas, Señor mío; | narraré tu justicia, tuya entera.
17 Dios mío, me instruiste desde mi juventud, | y hasta hoy relato tus maravillas;
18 ahora, en la vejez y las canas, | no me abandones, Dios mío, | hasta que describa tu poder, | tus hazañas a la nueva generación.
19 Tu justicia, oh Dios, es excelsa, | porque tú hiciste maravillas: | Dios mío, ¿quién como tú?
20 Me hiciste pasar por peligros, | muchos y graves: | de nuevo me darás la vida, | me harás subir de lo hondo de la tierra;
21 acrecerás mi dignidad, | de nuevo me consolarás.
22 Y yo te daré gracias, Dios mío, | con el arpa, por tu lealtad; | tocaré para ti la cítara, | Santo de Israel;
23 te aclamarán mis labios, Señor; | mi alma, que tú redimiste;
24 y mi lengua todo el día | recitará tu justicia, | porque quedaron derrotados y afrentados | los que buscaban mi daño.

1: Sal 31,2-4 | 13: Sal 35,4; 40,15 | 17: Is 46,3s.

Salmo 72 (71)*

El rey Mesías

1 De Salomón.
Dios mío, confía tu juicio al rey, | tu justicia al hijo de reyes,
2 para que rija a tu pueblo con justicia, | a tus humildes con rectitud.
3 Que los montes traigan paz, | y los collados justicia;
4 defienda a los humildes del pueblo, | socorra a los hijos del pobre | y quebrante al explotador.
5 Dure tanto como el sol, | como la luna, de edad en edad.
6 Baje como lluvia sobre el césped, | como llovizna que empapa la tierra.
7 En sus días florezca la justicia | y la paz hasta que falte la luna;
8 domine de mar a mar, | del Gran Río al confín de la tierra.
9 En su presencia se inclinen las tribus del desierto; | sus enemigos muerdan el polvo;
10 los reyes de Tarsis y de las islas | le paguen tributo. | Los reyes de Saba y de Arabia | le ofrezcan sus dones;
11 póstrense ante él todos los reyes, | y sírvanle todos los pueblos.
12 Él librará al pobre que clamaba, | al afligido que no tenía protector;
13 él se apiadará del pobre y del indigente, | y salvará la vida de los pobres;
14 él rescatará sus vidas de la violencia, | su sangre será preciosa a sus ojos.
15 Que viva y le traigan el oro de Arabia, | recen por él continuamente | y lo bendigan todo el día.
16 Y habrá trigo abundante en los campos, | y ondeará en lo alto de los montes; | darán fruto como el Líbano, | y brotarán las espigas como hierba del campo.
17 Que su nombre sea eterno, | y su fama dure como el sol; | él sea la bendición de todos los pueblos, | y lo proclamen dichoso todas las razas de la tierra.
18 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | el único que hace maravillas;
19 bendito por siempre su nombre glorioso; | que su gloria llene la tierra. | ¡Amén, amén!
(20 Fin de las oraciones de David, el hijo de Jesé).

1: Is 11,1-5; Zac 9,9s | 3: Is 45,8; 52,7; 55,12 | 5: Sal 61,7s | 12: Job 29,12 | 15: Sal 61,7s | 16: Is 27,6; Os 14,6-9; Am 9,13.

LIBRO III (73-89)

Salmo 73 (72)*

De la crisis a la luz

1 Salmo de Asaf.
¡Qué bueno es Dios para el justo, | Dios para los limpios de corazón!
2 Pero yo por poco doy un mal paso, | casi resbalaron mis pisadas:
3 porque envidiaba a los perversos, | viendo prosperar a los malvados.
4 Para ellos no hay sinsabores, | están sanos y orondos;
5 no pasan las fatigas humanas, | ni sufren como los demás.
6 Por eso su collar es el orgullo, | y los cubre un vestido de violencia;
7 de las carnes les rezuma la maldad, | el corazón les rebosa de malas ideas.
8 Insultan y hablan mal, | y desde lo alto amenazan con la opresión.
9 Su boca se atreve con el cielo. | Y su lengua recorre la tierra.
10 Por eso se sientan en lo alto | y las aguas no los alcanzan.
11 Ellos dicen: «¿Es que Dios lo va a saber, | se va a enterar el Altísimo?».
12 Así son los malvados: | siempre seguros, acumulan riquezas.
13 Y dije: ¿para qué he limpiado yo mi corazón | y he lavado en la inocencia mis manos?
14 ¿Para qué aguanto yo todo el día | y me corrijo cada mañana?
15 Si yo dijera: «Voy a hablar con ellos», | renegaría de la estirpe de tus hijos.
16 Meditaba yo para entenderlo, | porque me resultaba muy difícil.
17 Hasta que entré en el santuario de Dios, | y comprendí el destino de ellos.
18 Es verdad: los pones en el resbaladero, | los precipitas en la ruina.
19 En un momento causan horror, | y acaban consumidos de espanto.
20 Como un sueño al despertar, Señor, | al despertarte desprecias sus sombras.
21 Cuando mi corazón se agriaba | y me punzaba mi interior,
22 yo era un necio y un ignorante, | yo era un animal ante ti.
23 Pero yo siempre estaré contigo, | tú agarrarás mi mano derecha;
24 me guías según tus planes, | y después me recibirás en la gloria.
25 ¿No te tengo a ti en el cielo? | Y contigo, ¿qué me importa la tierra?
26 Se consumen mi corazón y mi carne; | pero Dios es la roca de mi corazón y mi lote perpetuo.
27 Sí: los que se alejan de ti se pierden; | tú destruyes a los que te son infieles.
28 Para mí lo bueno es estar junto a Dios, | hacer del Señor Dios mi refugio, | y contar todas tus acciones | en las puertas de Sión.

3: Job 21,13-36; Sal 37; 49 | 13: Sal 26,6.

Salmo 74 (73)*

Lamentación por la ruina del templo

1 Poema de Asaf
¿Por qué, oh Dios, nos rechazas para siempre | y está ardiendo tu cólera contra las ovejas de tu rebaño?
2 Acuérdate de la comunidad que adquiriste desde antiguo, | de la tribu que rescataste para posesión tuya, | del monte Sión donde pusiste tu morada.
3 Dirige tus pasos a estas ruinas sin remedio; | el enemigo ha arrasado del todo el santuario.
4 Rugían los agresores en medio de tu asamblea, | levantaron sus propios estandartes.
5 Como quien se abre paso | entre la espesa arboleda,
6 todos juntos derribaron sus puertas, | las abatieron con hachas y mazas.
7 Prendieron fuego a tu santuario, | derribaron y profanaron | la morada de tu nombre.
8 Pensaban: «Acabaremos con ellos», | e incendiaron los templos de Dios en el país.
9 Ya no vemos nuestros signos, | ni hay profeta: | nadie entre nosotros sabe hasta cuándo.
10 ¿Hasta cuándo, oh Dios, nos va a afrentar el enemigo? | ¿No cesará de despreciar tu nombre el adversario?
11 ¿Por qué retraes tu mano izquierda | y tienes tu derecha escondida en el pecho?
12 Pero tú, Dios mío, eres rey desde siempre, | tú ganaste la victoria en medio de la tierra.
13 Tú hendiste con fuerza el mar, | rompiste las cabezas del dragón marino;
14 tú aplastaste las cabezas del Leviatán, | se lo echaste en pasto a las bestias del mar;
15 tú alumbraste manantiales y torrentes, | tú secaste ríos inagotables.
16 Tuyo es el día, tuya la noche, | tú colocaste la luna y el sol;
17 tú plantaste los linderos del orbe, | tú formaste el verano y el invierno.
18 Tenlo en cuenta, Señor, que el enemigo te ultraja, | que un pueblo insensato desprecia tu nombre;
19 no entregues a los buitres la vida de tu tórtola, | ni olvides sin remedio la vida de los pobres.
20 Piensa en tu alianza: que los rincones del país | están llenos de violencias.
21 Que el humilde no se marche defraudado, | que pobres y afligidos alaben tu nombre.
22 Levántate, oh Dios, defiende tu causa: | recuerda los ultrajes continuos del insensato;
23 no olvides las voces de tus enemigos, | el tumulto creciente de los rebeldes contra ti.

7: 2 Re 25,9; Is 64,10 | 13: Job 7,12; Sal 89,10s; Is 51,9s | 16: Gén 1.

Salmo 75 (74)*

Dios, juez justo

1 Al Director. «No destruyas». Salmo de Asaf. Cántico.
2 Te damos gracias, oh Dios, te damos gracias, | invocando tu nombre, contando tus maravillas.
3 «Cuando elija la ocasión, | yo juzgaré rectamente.
4 Aunque tiemble la tierra con sus habitantes, | yo he afianzado sus columnas». (Pausa)
5 Digo a los jactanciosos: «No os jactéis»; | a los malvados: «No alcéis la testuz,
6 no alcéis la testuz contra el cielo», | no digáis insolencias contra la Roca.
7 Ni del oriente ni del occidente, | ni del desierto ni de los montes,
8 solo Dios gobierna: | a uno humilla, a otro ensalza.
9 El Señor tiene una copa en la mano, | un vaso lleno de vino drogado: | lo da a beber hasta las heces | a todos los malvados de la tierra.
10 Pero yo siempre proclamaré su grandeza, | y tañeré para el Dios de Jacob:
11 derribaré el poder de los malvados, | y se alzará el poder del justo.

5: Zac 2,1-4; Lc 1,45-54 | 7: Mt 24,23-28.

Salmo 76 (75)*

Dios, espléndido y terrible

1 Al Director. Para instrumentos de cuerda. Salmo de Asaf. Cántico.
2 Dios se manifiesta en Judá, | su fama es grande en Israel;
3 su tabernáculo está en Salén, | su morada en Sión:
4 allí quebró los relámpagos del arco, | el escudo, la espada y la guerra. (Pausa)
5 Tú eres deslumbrante, magnífico, | con montones de botín conquistados.
6 Fueron despojados los valientes que dormían su sueño, | y a los guerreros no les responden sus brazos.
7 Con un bramido, oh Dios de Jacob, | inmovilizaste carros y caballos.
8 Tú eres terrible: ¿quién resiste frente a ti | al ímpetu de tu ira?
9 Desde el cielo proclamas la sentencia: | la tierra teme sobrecogida
10 cuando Dios se pone en pie para juzgar, | para salvar a los humildes de la tierra. (Pausa)
11 La cólera humana tendrá que alabarte, | los que sobrevivan al castigo harán fiesta en tu honor.
12 Haced votos al Señor y cumplidlos, | y traigan los vasallos tributo al Temible:
13 él deja sin aliento a los príncipes, | y es temible para los reyes del orbe.

4: Sal 46,10; 48,4-8.

Salmo 77 (76)*

El camino de Dios con su pueblo

1 Al Director. A Yedutún. Salmo de Asaf.
2 Alzo mi voz a Dios gritando, | alzo mi voz a Dios para que me oiga.
3 En mi angustia busco a Dios; | de noche extiendo las manos sin descanso, | y mi alma rehúsa el consuelo.
4 Cuando me acuerdo de Dios, gimo, | y meditando me siento desfallecer. (Pausa)
5 Sujetas los párpados de mis ojos, | y la agitación no me deja hablar.
6 Repaso los días antiguos, | recuerdo los años remotos;
7 de noche lo pienso en mis adentros, | y meditándolo me pregunto:
8 «¿Es que el Señor nos rechaza para siempre | y ya no volverá a favorecernos?
9 ¿Se ha agotado ya su misericordia, | se ha terminado para siempre su promesa?
10 ¿Es que Dios se ha olvidado de su bondad, | o la cólera cierra sus entrañas?». (Pausa)
11 Y me digo: «¡Qué pena la mía! | ¡Se ha cambiado la diestra del Altísimo!».
12 Recuerdo las proezas del Señor; | sí, recuerdo tus antiguos portentos,
13 medito todas tus obras | y considero tus hazañas.
14 Dios mío, tus caminos son santos: | ¿Qué dios es grande como nuestro Dios?
15 Tú, oh Dios, haciendo maravillas, | mostraste tu poder a los pueblos;
16 con tu brazo rescataste a tu pueblo, | a los hijos de Jacob y de José. (Pausa)
17 Te vio el mar, oh Dios, | te vio el mar y tembló, | los abismos se estremecieron.
18 Las nubes descargaban sus aguas, | retumbaban los nubarrones, | tus saetas zigzagueaban.
19 Rodaba el estruendo de tu trueno, | los relámpagos deslumbraban el orbe, | la tierra retembló estremecida.
20 Tú te abriste camino por las aguas, | un vado por las aguas caudalosas, | y no quedaba rastro de tus huellas.
21 Mientras guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, | por la mano de Moisés y de Aarón.

6: Dt 32,7; Sal 143,5 | 8: Sal 74,1; 89,47s; Lam 3,21-23 | 14: Éx 15,1-8; Sal 18,31s; 89,7 | 16: Gén 46,26s | 19: Sal 97,4 | 21: Sal 78,52; Is 63,11-14; Miq 6,4.

Salmo 78 (77)*

Lecciones de la historia

1 Poema de Asaf.
Escucha, pueblo mío, mi enseñanza; | inclina el oído a las palabras de mi boca:
2 que voy a abrir mi boca a las sentencias, | para que broten los enigmas del pasado.
3 Lo que oímos y aprendimos, | lo que nuestros padres nos contaron,
4 no lo ocultaremos a sus hijos, | lo contaremos a la futura generación: | las alabanzas del Señor, su poder, | las maravillas que realizó;
5 porque él estableció una norma para Jacob, | dio una ley a Israel. | Él mandó a nuestros padres | que lo enseñaran a sus hijos,
6 para que lo supiera la generación siguiente, | los hijos que nacieran después. | Que surjan y lo cuenten a sus hijos,
7 para que pongan en Dios su confianza | y no olviden las acciones de Dios, | sino que guarden sus mandamientos;
8 para que no imiten a sus padres, | generación rebelde y pertinaz; | generación de corazón inconstante, | de espíritu infiel a Dios.
9 Los arqueros de la tribu de Efraín | volvieron la espalda en la batalla.
10 No guardaron la alianza de Dios, | se negaron a seguir su ley,
11 echando en olvido sus acciones, | las maravillas que les había mostrado,
12 cuando hizo portentos a vista de sus padres, | en la tierra de Egipto, en el campo de Soán.
13 Hendió el mar para darles paso, | sujetando las aguas como muros;
14 los guiaba de día con una nube, | de noche con el resplandor del fuego.
15 Hendió la roca en el desierto, | y les dio a beber raudales de agua;
16 sacó arroyos de la peña, | hizo correr las aguas como ríos.
17 Pero ellos volvieron a pecar contra él, | y en el desierto se rebelaron contra el Altísimo:
18 tentaron a Dios en sus corazones, | pidiendo una comida a su gusto;
19 hablaron contra Dios: «¿Podrá Dios | preparar una mesa en el desierto?
20 Él hirió la roca, brotó agua | y desbordaron los torrentes; | pero ¿podrá también darnos pan, | proveer de carne a su pueblo?».
21 Lo oyó el Señor, y se indignó; | un fuego se encendió contra Jacob, | hervía su cólera contra Israel,
22 porque no tenían fe en Dios | ni confiaban en su auxilio.
23 Pero dio orden a las altas nubes, | abrió las compuertas del cielo:
24 hizo llover sobre ellos maná, | les dio pan del cielo;
25 y el hombre comió pan de ángeles, | les mandó provisiones hasta la hartura.
26 Hizo soplar desde el cielo el levante, | y dirigió con su fuerza el viento sur;
27 hizo llover carne como una polvareda, | y volátiles como arena del mar;
28 los hizo caer en mitad del campamento, | alrededor de sus tiendas.
29 Ellos comieron y se hartaron, | así satisfizo su avidez;
30 pero, con la avidez recién saciada, | con la comida aún en la boca,
31 la ira de Dios hirvió contra ellos: | mató a los más robustos, | doblegó a la flor de Israel.
32 Y, con todo, volvieron a pecar, | y no dieron fe a sus milagros:
33 entonces consumió sus días en un soplo, | sus años en un momento.
34 Y, cuando los hacía morir, lo buscaban, | y madrugaban para volverse hacia Dios;
35 se acordaban de que Dios era su roca, | el Dios altísimo su redentor.
36 Lo adulaban con sus bocas, | pero sus lenguas mentían:
37 su corazón no era sincero con él, | ni eran fieles a su alianza.
38 Él, en cambio, sentía lástima, | perdonaba la culpa y no los destruía: | una y otra vez reprimió su cólera, | y no despertaba todo su furor,
39 acordándose de que eran de carne, | un aliento fugaz que no torna.
40 ¡Qué rebeldes fueron en el desierto | enojando a Dios en la estepa!
41 Volvían a tentar a Dios, | a irritar al Santo de Israel,
42 sin acordarse de aquella mano | que un día los rescató de la opresión.
43 Cuando hizo prodigios en Egipto, | portentos en el campo de Soán.
44 Cuando convirtió en sangre los canales | y los arroyos para que no bebieran;
45 cuando les mandó tábanos que los picasen | y ranas que los hostigasen;
46 cuando entregó a la langosta sus cosechas | y al saltamontes el fruto de sus sudores;
47 cuando aplastó con granizo sus viñedos, | y con escarcha sus higueras;
48 cuando entregó sus ganados al pedrisco, | y al rayo sus rebaños.
49 Cuando lanzó contra ellos el incendio de su ira, | su cólera, su furor, su indignación, | enviándolos como siniestros mensajeros.
50 Dio curso libre a su ira: | no los salvó de la muerte, | entregó sus vidas a la peste;
51 cuando hirió a los primogénitos en Egipto, | a las primicias de la virilidad en las tiendas de Cam.
52 Sacó como un rebaño a su pueblo, | los guió como un hato por el desierto,
53 los condujo seguros, sin alarmas, | mientras el mar cubría a sus enemigos.
54 Los hizo entrar por las santas fronteras, | hasta el monte que su diestra había adquirido;
55 ante ellos rechazó a las naciones, | les asignó por suerte su heredad: | instaló en sus tiendas a las tribus de Israel.
56 Pero ellos tentaron al Dios altísimo y se rebelaron, | negándose a guardar sus preceptos;
57 desertaron y traicionaron como sus padres, | fallaron como un arco engañoso;
58 con sus altozanos lo irritaban, | con sus ídolos provocaban sus celos.
59 Dios lo oyó y se indignó | y rechazó totalmente a Israel;
60 abandonó su morada de Siló, | la tienda en que habitaba con los hombres;
61 abandonó sus valientes al cautiverio, | su orgullo a las manos enemigas;
62 entregó su pueblo a la espada, | encolerizado contra su heredad;
63 el fuego devoraba a los jóvenes, | y sus doncellas no llegaron a casarse;
64 los sacerdotes caían a espada, | y sus viudas no los lloraban.
65 Pero el Señor se despertó como de un sueño, | como un soldado vencido por el vino:
66 hirió al enemigo en la espalda | infligiéndole una derrota perdurable.
67 Repudió las tiendas de José, | no escogió la tribu de Efraín;
68 escogió la tribu de Judá | y el monte Sión, su preferido.
69 Construyó su santuario como el cielo, | como la tierra, que cimentó para siempre.
70 Escogió a David, su siervo, | lo sacó de los apriscos del rebaño;
71 de andar tras las ovejas, lo llevó | a pastorear a su pueblo, Jacob; | a Israel, su heredad.
72 Los pastoreó con corazón íntegro, | los guiaba con mano inteligente.

1: Neh 9,9-37; Sal 105; 106; 114; 136; Sab 16-19; Mt 13,35 | 9: Os 7,13-16 | 13: Éx 14-16 | 15: Éx 17,1-7; Núm 20,2-13 | 17: Éx 20,13 | 18: Éx 16,2-36 | 21: Núm 11; Dt 32,22 | 24: Jn 6,31 | 25: Sal 105,40; Sab 16,20; 1 Cor 10,3 | 38: Os 11,8s | 39: Sal 65,4; 85,4 | 44: Sab 16-18 | 51: Sal 105,36 | 53: Éx 14,26-28 | 55: Jos 24,8-13 | 63: Dt 32,22-25; Jer 7,34.

Salmo 79 (78)*

¿Hasta cuándo, Señor?

1 Salmo de Asaf.
Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, | han profanado tu santo templo, | han reducido Jerusalén a ruinas.
2 Echaron los cadáveres de tus siervos | en pasto a las aves del cielo, | y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.
3 Derramaron su sangre como agua | en torno a Jerusalén, | y nadie la enterraba.
4 Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, | la irrisión y la burla de los que nos rodean.
5 ¿Hasta cuándo, Señor? | ¿Vas a estar siempre enojado? | ¿Arderá como fuego tu cólera?
6 Derrama tu furor sobre los gentiles que no te reconocen | y sobre los reinos que no invocan tu nombre,
7 porque han devorado a Jacob | y han asolado su mansión.
8 No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; | que tu compasión nos alcance pronto, | pues estamos agotados.
9 Socórrenos, Dios, Salvador nuestro, | por el honor de tu nombre; | líbranos y perdona nuestros pecados | a causa de tu nombre.
10 ¿Por qué han de decir los gentiles: | «Dónde está su Dios»? | Que a nuestra vista conozcan los gentiles la venganza | de la sangre de tus siervos derramada.
11 Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: | con tu brazo poderoso, salva a los condenados a muerte.
12 ¡Devuelve siete veces más a nuestros vecinos | la afrenta con que te afrentaron, Señor!
13 Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, | te daremos gracias siempre, | cantaremos tus alabanzas de generación en generación.

1: 2 Re 25,9s; Sal 44; 74; 80; Lam 1,10 | 2: 1 Mac 7,17 | 4: Sal 44,14; 80,7 | 5: Sal 89,47 | 6: Eclo 36,1-5; Jer 10,25 | 10: Sal 115,2; Jl 2,17.

Salmo 80 (79)*

Canción del pastor y de la viña

1 Al Director. «Los lirios del testimonio». Salmo de Asaf.
2 Pastor de Israel, escucha, | tú que guías a José como a un rebaño; | tú que te sientas sobre querubines, resplandece
3 ante Efraín, Benjamín y Manasés; | despierta tu poder y ven a salvarnos.
4 Oh Dios, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve.
5 Señor, Dios del universo, | ¿hasta cuándo estarás airado | mientras tu pueblo te suplica?
6 Les diste a comer llanto, | a beber lágrimas a tragos;
7 nos entregaste a las contiendas de nuestros vecinos, | nuestros enemigos se burlan de nosotros.
8 Dios del universo, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve.
9 Sacaste una vid de Egipto, | expulsaste a los gentiles, y la trasplantaste;
10 le preparaste el terreno, y echó raíces | hasta llenar el país;
11 su sombra cubría las montañas, | y sus pámpanos, los cedros altísimos;
12 extendió sus sarmientos hasta el mar, | y sus brotes hasta el Gran Río.
13 ¿Por qué has derribado su cerca | para que la saqueen los viandantes,
14 la pisoteen los jabalíes | y se la coman las alimañas?
15 Dios del universo, vuélvete: | mira desde el cielo, fíjate, | ven a visitar tu viña.
16 Cuida la cepa que tu diestra plantó | y al hijo del hombre que tú has fortalecido.
17 La han talado y le han prendido fuego; | con un bramido hazlos perecer.
18 Que tu mano proteja a tu escogido, | al hombre que tú fortaleciste.
19 No nos alejaremos de ti: | danos vida, para que invoquemos tu nombre.
20 Señor, Dios del universo, restáuranos, | que brille tu rostro y nos salve.

1: Is 63,15-64,11 | 2: Ez 34 | 13: Jer 12,7-13.

Salmo 81 (80)*

Canto festivo y llamada a la fidelidad


1 Al Director. Según la oda de Gat. De Asaf.
2 Aclamad a Dios, nuestra fuerza; | dad vítores al Dios de Jacob:
3 acompañad, tocad los panderos, | las cítaras templadas y las arpas;
4 tocad la trompeta por la luna nueva, | por la luna llena, que es nuestra fiesta.
5 Porque es una ley de Israel, | un precepto del Dios de Jacob,
6 una norma establecida para José | al salir de Egipto.
Oigo un lenguaje desconocido:
7 «Retiré sus hombros de la carga, | y sus manos dejaron la espuerta.
8 Clamaste en la aflicción, y te libré, | te respondí oculto entre los truenos, | te puse a prueba junto a la fuente de Meribá. (Pausa)
9 Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti; | ¡ojalá me escuchases, Israel!
10 No tendrás un dios extraño, | no adorarás un dios extranjero;
11 yo soy el Señor, Dios tuyo, | que te saqué de la tierra de Egipto; | abre la boca que te la llene».
12 Pero mi pueblo no escuchó mi voz, | Israel no quiso obedecer:
13 los entregué a su corazón obstinado, | para que anduviesen según sus antojos.
14 ¡Ojalá me escuchase mi pueblo | y caminase Israel por mi camino!:
15 en un momento humillaría a sus enemigos | y volvería mi mano contra sus adversarios.
16 Los que aborrecen al Señor lo adularían, | y su suerte quedaría fijada;
17 los alimentaría con flor de harina, | los saciaría con miel silvestre.

4: Lev 23,34; Núm 29,12 | 8: Éx 17,1-7; Sal 95,8 | 9: Éx 15,26; Is 55,2s | 15: Lev 26,7s.

Salmo 82 (81)*

Contra los malos jueces

1 Salmo de Asaf.
Dios se levanta en la asamblea divina; | rodeado de dioses, juzga:
2 «¿Hasta cuándo daréis sentencia injusta, | poniéndoos de parte del culpable? (Pausa)
3 Proteged al desvalido y al huérfano, | haced justicia al humilde y al necesitado,
4 defended al pobre y al indigente, | sacándolos de las manos del culpable».
5 Ellos, ignorantes e insensatos, caminan a oscuras, | mientras vacilan los cimientos del orbe.
6 Yo declaro: «Aunque seáis dioses, | e hijos del Altísimo todos,
7 moriréis como cualquier hombre, | caeréis, príncipes, como uno de tantos».
8 Levántate, oh Dios, y juzga la tierra, | porque tú eres el dueño de todos los pueblos.
1: Is 3,13s | 3: Éx 23,6 | 6: Jn 10,34.

Salmo 83 (82)*

Contra los enemigos del pueblo

1 Cántico. Salmo de Asaf.
2 Oh Dios, no estés callado, | no estés mudo e inactivo, oh Dios.
3 Mira que tus enemigos se amotinan, | y los que te odian levantan la cabeza.
4 Se conjuran contra tu pueblo, | conspiran contra tus protegidos.
5 Dicen: «Vamos a borrarla como nación, | que nunca se recuerde el nombre de Israel».
6 Así han decidido unánimemente | concertar un pacto contra ti:
7 las tiendas de Edón y los ismaelitas, | Moab y los agarenos,
8 Guebal, Amón y Amalec, | los filisteos con los habitantes de Tiro;
9 también Asur se alió con ellos, | prestando ayuda a los hijos de Lot. (Pausa).
10 Trátalos como a Madián, como a Sísara, | como a Yabín en el torrente Quisón:
11 fueron exterminados en Endor, | y sirvieron de estiércol para el campo.
12 Trata a sus caudillos como a Oreb y Zeeb, | y a sus capitanes como a Zébaj y Salmuná,
13 que decían: «Conquistaremos | los campos de Dios».
14 Dios mío, conviértelos en vilanos, | en tamo a merced del viento;
15 como fuego que quema el bosque, | como llama que abrasa los montes,
16 persíguelos así con tu tormenta, | atérralos con tu huracán.
17 Cúbreles el rostro de ignominia; | para que busquen tu nombre, Señor.
18 ¡Avergonzados y aterrados para siempre, | queden humillados y perezcan!
19 Y reconozcan que tu nombre es «el Señor», | que tú solo eres Altísimo sobre toda la tierra.

10: Jue 4-5; 7; Is 9,3; 10,26 | 12: Jue 7,25; 8,10-21 | 19: Sal 46,11; 97,9; Is 42,8.

Salmo 84 (83)*

Deseo del santuario

1 Al Director. Según la oda de Gat. De los hijos de Coré. Salmo.
2 ¡Qué deseables son tus moradas, | Señor del universo!
3 Mi alma se consume y anhela | los atrios del Señor, | mi corazón y mi carne | retozan por el Dios vivo.
4 Hasta el gorrión ha encontrado una casa; | la golondrina, un nido | donde colocar sus polluelos: | tus altares, Señor del universo, | Rey mío y Dios mío.
5 Dichosos los que viven en tu casa, | alabándote siempre. (Pausa)
6 Dichoso el que encuentra en ti su fuerza | y tiene tus caminos en su corazón.
7 Cuando atraviesan áridos valles, | los convierten en oasis, | como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones;
8 caminan de baluarte en baluarte | hasta ver al Dios de los dioses en Sión.
9 Señor del universo, | escucha mi súplica; | atiéndeme, Dios de Jacob. (Pausa)
10 Fíjate, oh Dios, escudo nuestro, | mira el rostro de tu Ungido.
11 Vale más un día en tus atrios | que mil en mi casa, | y prefiero el umbral de la casa de Dios | a vivir con los malvados.
12 Porque el Señor Dios es sol y escudo, | el Señor da la gracia y la gloria; | y no niega sus bienes | a los de conducta intachable.
13 ¡Señor del universo, dichoso el hombre | que confía en ti!

3: Sal 42,2s; 122,1 | 4: Sal 54,3 | 7: Ez 34,26; Jl 2,23.

Salmo 85 (84)*

Oración para la restauración total

1 Al Director. De los hijos de Coré. Salmo.
2 Señor, has sido bueno con tu tierra, | has restaurado la suerte de Jacob,
3 has perdonado la culpa de tu pueblo, | has sepultado todos sus pecados, (Pausa)
4 has reprimido tu cólera, | has frenado el incendio de tu ira.
5 Restáuranos, Dios Salvador nuestro; | cesa en tu rencor contra nosotros.
6 ¿Vas a estar siempre enojado, | o a prolongar tu ira de edad en edad?
7 ¿No vas a devolvernos la vida, | para que tu pueblo se alegre contigo?
8 Muéstranos, Señor, tu misericordia | y danos tu salvación.
9 Voy a escuchar lo que dice el Señor: | «Dios anuncia la paz | a su pueblo y a sus amigos | y a los que se convierten de corazón».
10 La salvación está cerca de los que lo temen, | y la gloria habitará en nuestra tierra;
11 la misericordia y la fidelidad se encuentran, | la justicia y la paz se besan;
12 La fidelidad brota de la tierra, | y la justicia mira desde el cielo.
13 El Señor nos dará la lluvia, | y nuestra tierra dará su fruto.
14 La justicia marchará ante él, | y sus pasos señalarán el camino.

2: Sal 126 | 10: Ez 11,23; 43,2; Jn 1,14 | 13: Sal 67,7.

Salmo 86 (85)*

Oración para tiempos de aflicción

1 Oración de David.
Inclina tu oído, Señor, escúchame, | que soy un pobre desamparado;
2 protege mi vida, que soy un fiel tuyo; | salva, Dios mío, a tu siervo, que confía en ti.
3 Piedad de mí, Señor, | que a ti te estoy llamando todo el día;
4 alegra el alma de tu siervo, | pues levanto mi alma hacia ti, Señor;
5 porque tú, Señor, eres bueno y clemente, | rico en misericordia con los que te invocan.
6 Señor, escucha mi oración, | atiende a la voz de mi súplica.
7 En el día del peligro te llamo, | y tú me escuchas.
8 No tienes igual entre los dioses, Señor, | ni hay obras como las tuyas.
9 Todos los pueblos vendrán | a postrarse en tu presencia, Señor; | bendecirán tu nombre:
10 «Grande eres tú, y haces maravillas; | tú eres el único Dios».
11 Enséñame, Señor, tu camino, | para que siga tu verdad; | mantén mi corazón entero | en el temor de tu nombre.
12 Te alabaré de todo corazón, Dios mío; | daré gloria a tu nombre por siempre,
13 por tu gran piedad para conmi-go, | porque me salvaste del abismo pro-fundo.
14 Dios mío, unos soberbios se levantan contra mí, | una banda de insolentes atenta contra mi vida, | sin tenerte en cuenta a ti.
15 Pero tú, Señor, | Dios clemente y misericordioso, | lento a la cólera, rico en piedad y leal,
16 mírame, ten compasión de mí. | Da fuerza a tu siervo, | salva al hijo de tu esclava.
17 Dame una señal propicia, | que la vean mis adversarios y se avergüencen, | porque tú, Señor, me ayudas y consuelas.

4: Sal 25,1 | 6: Sal 5,2s | 9: Sal 22,28; Ap 15,4 | 11: Sal 27,11 | 14: Sal 54,5 | 15: Éx 34,6; Sal 25,16; 103,8; 145,8.

Salmo 87 (86)*

Sión, hogar de las naciones

1 De los hijos de Coré. Salmo.
Él la ha cimentado sobre el monte santo;
2 y el Señor prefiere las puertas de Sión | a todas las moradas de Jacob.
3 ¡Qué pregón tan glorioso para ti, | ciudad de Dios! (Pausa)
4 «Contaré a Egipto y a Babilonia | entre mis fieles; | filisteos, tirios y etíopes | han nacido allí».
5 Se dirá de Sión: «Uno por uno, | todos han nacido en ella; | el Altísimo en persona la ha fundado».
6 El Señor escribirá en el registro de los pueblos: | «Este ha nacido allí». (Pausa)
7 Y cantarán mientras danzan: | «Todas mis fuentes están en ti».

1: Sal 48; 46,5; Is 2,2s | 5: Is 62,4s; Gál 4,26; Ef 5,22s.

Salmo 88 (87)*

Lamento y oración en la aflicción

1 Cántico. Salmo de los hijos de Coré. Al Director. Sobre «La enfermedad». Sobre «La aflicción». Poema del ezrajita Hemán.
2 Señor, Dios Salvador mío, | día y noche grito en tu presencia;
3 llegue hasta ti mi súplica, | inclina tu oído a mi clamor.
4 Porque mi alma está colmada de desdichas, | y mi vida está al borde del abismo;
5 ya me cuentan con los que bajan a la fosa, | soy como un inválido.
6 Estoy libre, pero camino entre los muertos, | como los caídos que yacen en el sepulcro, | de los cuales ya no guardas memoria, | porque fueron arrancados de tu mano.
7 Me has colocado en lo hondo de la fosa, | en las tinieblas y en las sombras de muerte;
8 tu cólera pesa sobre mí, | me echas encima todas tus olas. (Pausa)
9 Has alejado de mí a mis conocidos, | me has hecho repugnante para ellos: | encerrado, no puedo salir,
10 y los ojos se me nublan de pesar. | Todo el día te estoy invocando, Señor, | tendiendo las manos hacia ti.
11 ¿Harás tú maravillas por los muertos? (Pausa) | ¿Se alzarán las sombras para darte gracias?
12 ¿Se anuncia en el sepulcro tu misericordia, | o tu fidelidad en el reino de la muerte?
13 ¿Se conocen tus maravillas en la tiniebla, | o tu justicia en el país del olvido?
14 Pero yo te pido auxilio, Señor; | por la mañana irá a tu encuentro mi súplica.
15 ¿Por qué, Señor, me rechazas | y me escondes tu rostro?
16 Desde niño fui desgraciado y enfermo, | me doblo bajo el peso de tus terrores,
17 pasó sobre mí tu ira, | tus espantos me han consumido:
18 me rodean como las aguas todo el día, | me envuelven todos a una;
19 alejaste de mí amigos y compañeros: | mi compañía son las tinieblas.

4: Job 10,15; 17,1 | 10: Sal 142,8; Lam 3,7 | 19: Job 17,13s.

Salmo 89 (88)*

El rechazo de la casa davídica


1 Poema del ezrajita Etán.
2 Cantaré eternamente las misericordias del Señor, | anunciaré tu fidelidad por todas las edades.
3 Porque dijiste: «La misericordia es un edificio eterno», | más que el cielo has afianzado tu fidelidad.
4 «Sellé una alianza con mi elegido, | jurando a David, mi siervo:
5 Te fundaré un linaje perpetuo, | edificaré tu trono para todas las edades». (Pausa)
6 El cielo proclama tus maravillas, Señor, | y tu fidelidad en la asamblea de los santos.
7 ¿Quién sobre las nubes se compara a Dios? | ¿Quién como el Señor entre los seres divinos?
8 Dios es temible en el consejo de los santos, | es grande y terrible para toda su corte.
9 Señor del universo, ¿quién como tú? | El poder y la fidelidad te rodean.
10 Tú domeñas la soberbia del mar | y amansas la hinchazón del oleaje;
11 tú traspasaste y destrozaste a Rahab, | tu brazo potente desbarató al enemigo.
12 Tuyo es el cielo, tuya es la tierra; | tú cimentaste el orbe y cuanto contiene;
13 tú has creado el norte y el sur, | el Tabor y el Hermón aclaman tu nombre.
14 Tienes un brazo poderoso: | fuerte es tu izquierda y alta tu derecha.
15 Justicia y derecho sostienen tu trono, | misericordia y fidelidad te preceden.
16 Dichoso el pueblo que sabe aclamarte: | caminará, oh Señor, a la luz de tu rostro;
17 tu nombre es su gozo cada día, | tu justicia es su orgullo.
18 Porque tú eres su honor y su fuerza, | y con tu favor realzas nuestro poder.
19 Porque el Señor es nuestro escudo, | y el Santo de Israel nuestro rey.
20 Un día hablaste en visión a tus santos: | «He ceñido la corona a un héroe, | he levantado a un soldado de entre el pueblo.
21 Encontré a David, mi siervo, | y lo he ungido con óleo sagrado;
22 para que mi mano esté siempre con él | y mi brazo lo haga valeroso.
23 No lo engañará el enemigo | ni los malvados lo humillarán.
24 Ante él desharé a sus adversarios | y heriré a los que lo odian.
25 Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, | por mi nombre crecerá su poder:
26 extenderé su izquierda hasta el mar, | y su derecha hasta el Gran Río.
27 Él me invocará: “Tú eres mi padre, | mi Dios, mi Roca salvadora”;
28 y lo nombraré mi primogénito, | excelso entre los reyes de la tierra.
29 Le mantendré eternamente mi favor, | y mi alianza con él será estable.
30 Le daré una posteridad perpetua | y un trono duradero como el cielo.
31 Si sus hijos abandonan mi ley | y no siguen mis mandamientos,
32 si profanan mis preceptos | y no guardan mis mandatos,
33 castigaré con la vara sus pecados | y a latigazos sus culpas.
34 Pero no les retiraré mi favor,
35 no violaré mi alianza | ni cambiaré mis promesas.
36 Una vez juré por mi santidad | no faltar a mi palabra con David:
37 “Su linaje será perpetuo, | y su trono como el sol en mi presencia,
38 se mantendrá siempre como la luna: | testigo fiel en el cielo”». (Pausa)
39 Tú, encolerizado con tu Ungido, | lo has rechazado y desechado;
40 has roto la alianza con tu siervo | y has profanado hasta el suelo su corona;
41 has derribado sus murallas | y derrocado sus fortalezas;
42 todo viandante lo saquea, | y es la burla de sus vecinos.
43 Has sostenido la diestra de sus enemigos | y has dado el triunfo a sus adversarios;
44 pero a él le has embotado la espada | y no lo has confortado en la pelea;
45 has puesto fin a su esplendor | y has derribado su trono;
46 has acortado los días de su juventud | y lo has cubierto de ignominia. (Pausa)
47 ¿Hasta cuándo, Señor, estarás escondido | y arderá como un fuego tu cólera?
48 Recuerda, Señor, lo corta que es mi vida | y lo caducos que has creado a los humanos.
49 ¿Quién vivirá sin ver la muerte? | ¿Quién sustraerá su vida a la garra del abismo? (Pausa)
50 ¿Dónde está, Señor, tu antigua misericordia | que por tu fidelidad juraste a David?
51 Acuérdate, Señor, de la afrenta de tus siervos: | lo que tengo que aguantar de las naciones,
52 de cómo afrentan, Señor, tus enemigos, | de cómo afrentan las huellas de tu Ungido.
53 ¡Bendito el Señor por siempre! | Amén, amén.

4: 2 Sam 7,8-16 | 12: Sal 24,1s | 15: Éx 34,6s | 20: 2 Sam 7,8-16; Sal 132,11s | 27: 2 Sam 7,14; Sal 2,7 | 28: Jn 20,17; Col 1,15.18; Ap 1,5 | 41: Sal 80,13s | 47: Sal 79,5 | 51: Sal 106,48.

LIBRO IV (90-106)

Salmo 90 (89)*

El hombre frágil ante el Dios eterno

1 Oración de Moisés, hombre de Dios.
Señor, tú has sido nuestro refugio | de generación en generación.
2 Antes que naciesen los montes | o fuera engendrado el orbe de la tierra, | desde siempre y por siempre tú eres Dios.
3 Tú reduces el hombre a polvo, | diciendo: «Retornad, hijos de Adán».
4 Mil años en tu presencia son un ayer que pasó; | una vela nocturna.
5 Si tú los retiras | son como un sueño, | como hierba que se renueva:
6 que florece y se renueva por la mañana, | y por la tarde la siegan y se seca.
7 ¡Cómo nos ha consumido tu cólera | y nos ha trastornado tu indignación!
8 Pusiste nuestras culpas ante ti, | nuestros secretos ante la luz de tu mirada:
9 y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, | y nuestros años se acabaron como un suspiro.
10 Aunque uno viva setenta años, | y el más robusto hasta ochenta, | la mayor parte son fatiga inútil, | porque pasan aprisa y vuelan.
11 ¿Quién conoce la vehemencia de tu ira, | quién ha sentido el peso de tu cólera?
12 Enséñanos a calcular nuestros años, | para que adquiramos un corazón sensato.
13 Vuélvete, Señor, ¿hasta cuándo? | Ten compasión de tus siervos;
14 por la mañana sácianos de tu misericordia, | y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
15 Danos alegría, por los días en que nos afligiste, | por los años en que sufrimos desdichas.
16 Que tus siervos vean tu acción | y sus hijos tu gloria.
17 Baje a nosotros la bondad del Señor | y haga prósperas las obras de nuestras manos. | Sí, haga prósperas las obras de nuestras manos.

3: Gén 3,19 | 4: 1 Pe 3,8 | 5: Job 14,1s; 20,8; Sal 37,2; 103,15s; Is 40,6s | 10: Prov 10,27; Ecl 12,1-7; Eclo 18,8s.

Salmo 91 (90)*

Seguridad bajo la protección divina

1 Tú que habitas al amparo del Altísimo, | que vives a la sombra del Omnipotente,
2 di al Señor: «Refugio mío, alcázar mío, | Dios mío, confío en ti».
3 Él te librará de la red del cazador, | de la peste funesta.
4 Te cubrirá con sus plumas, | bajo sus alas te refugiarás: | su verdad es escudo y armadura.
5 No temerás el espanto nocturno, | ni la flecha que vuela de día,
6 ni la peste que se desliza en las tinieblas, | ni la epidemia que devasta a mediodía.
7 Caerán a tu izquierda mil, | diez mil a tu derecha; | a ti no te alcanzará.
8 Nada más mirar con tus ojos, | verás la paga de los malvados,
9 porque hiciste del Señor tu refugio, | tomaste al Altísimo por defensa.
10 No se acercará la desgracia, | ni la plaga llegará hasta tu tienda,
11 porque a sus ángeles ha dado órdenes | para que te guarden en tus caminos.
12 Te llevará en sus palmas, | para que tu pie no tropiece en la piedra;
13 caminarás sobre áspides y víboras, | pisotearás leones y dragones.
14 «Se puso junto a mí: lo libraré; | lo protegeré porque conoce mi nombre;
15 me invocará y lo escucharé. | Con él estaré en la tribulación, | lo defenderé, lo glorificaré,
16 lo saciaré de largos días | y le haré ver mi salvación».

1: Job 5,19-22 | 11: Mt 4,6; Lc 4,9-11; Heb 1,14 | 13: Job 5,22; Is 11,8; Lc 10,19 | 16: Sal 50,23.

Salmo 92 (91)*

Alabanza al Dios fiel

1 Salmo. Cántico. Para el día del sábado.
2 Es bueno dar gracias al Señor | y tocar para tu nombre, oh Altísimo;
3 proclamar por la mañana tu misericordia | y de noche tu fidelidad,
4 con arpas de diez cuerdas y laúdes, | sobre arpegios de cítaras.
5 Tus acciones, Señor, son mi alegría, | y mi júbilo, las obras de tus manos.
6 ¡Qué magníficas son tus obras, Señor, | qué profundos tus designios!
7 El ignorante no los entiende | ni el necio se da cuenta.
8 Aunque germinen como hierba los malvados | y florezcan los malhechores,
serán destruidos para siempre. | 9 Tú, en cambio, Señor, eres excelso por los siglos.
10 Porque tus enemigos, Señor, perecerán, | los malhechores serán dispersados;
11 pero a mí me das la fuerza de un búfalo | y me unges con aceite nuevo.
12 Mis ojos despreciarán a mis enemigos; | y de los malvados que se levantan contra mí, | mis oídos escucharán desventuras.
13 El justo crecerá como una palmera, | se alzará como un cedro del Líbano:
14 plantado en la casa del Señor, | crecerá en los atrios de nuestro Dios;
15 en la vejez seguirá dando fruto | y estará lozano y frondoso,
16 para proclamar que el Señor es justo, | mi Roca, en quien no existe la maldad.

2: Sal 33,1-3 | 6: Sal 8; 139,6.17s | 8: Sal 37,35s | 14: Sal 52,10.

Salmo 93 (92)*

El reinado de Dios

1 El Señor reina, vestido de majestad; | el Señor, vestido y ceñido de poder: | así está firme el orbe y no vacila.
2 Tu trono está firme desde siempre, | y tú eres eterno.
3 Levantan los ríos, Señor, | levantan los ríos su voz, | levantan los ríos su fragor;
4 pero más que la voz de aguas caudalosas, | más potente que el oleaje del mar, | más potente en el cielo es el Señor.
5 Tus mandatos son fieles y seguros; | la santidad es el adorno de tu casa, | Señor, por días sin término.

1: Sal 97,1; 99,1 | 2: Sal 96,10 | 3: Job 7,12.

Salmo 94 (93)*

Dios, abogado del justo

1 Dios de la venganza, Señor, | Dios de la venganza, resplandece.
2 Levántate, juzga la tierra, | paga su merecido a los soberbios.
3 ¿Hasta cuándo, Señor, los culpables, | hasta cuando triunfarán los culpables?
4 Discursean profiriendo insolencias, | se jactan los malhechores.
5 Trituran, Señor, a tu pueblo, | oprimen a tu heredad;
6 asesinan a viudas y forasteros, | degüellan a los huérfanos,
7 y comentan: «Dios no lo ve, | el Dios de Jacob no se entera».
8 Enteraos, los más necios del pueblo, | ignorantes, ¿cuándo discurriréis?
9 El que plantó el oído ¿no va a oír? | El que formó el ojo ¿no va a ver?
10 El que educa a los pueblos ¿no va a castigar? | El que instruye al hombre ¿no va a saber?
11 Sabe el Señor que los pensamientos del hombre | son insustanciales.
12 Dichoso el hombre a quien tú educas, | al que enseñas tu ley,
13 dándole descanso tras los años duros, | mientras al malvado le cavan la fosa.
14 Porque el Señor no rechaza a su pueblo, | ni abandona su heredad:
15 el juicio retornará a la justicia, | y la seguirán todos los rectos de corazón.
16 ¿Quién se pone a mi favor | contra los perversos, | quién se coloca a mi lado | frente a los malhechores?
17 Si el Señor no me hubiera auxiliado, | ya estaría yo habitando en el silencio.
18 Cuando pensaba que iba a tropezar, | tu misericordia, Señor, me sostenía;
19 cuando se multiplican mis preocupaciones, | tus consuelos son mi delicia.
20 ¿Podrá aliarse contigo un tribunal inicuo | que dicta injusticias en nombre de la ley?
21 Aunque atenten contra la vida del justo | y condenen a muerte al inocente,
22 el Señor será mi alcázar, | Dios será mi roca de refugio.
23 Él les pagará su iniquidad, | los destruirá por sus maldades, | los destruirá el Señor, nuestro Dios.
5: Éx 22,21s; Dt 24,17-22 | 11: Ecl 1,2; 1 Cor 3,20 | 12: Job 5,17; Sal 119,71.

Salmo 95 (94)*

Invitación a la alabanza y a la obediencia

1 Venid, aclamemos al Señor, | demos vítores a la Roca que nos salva;
2 entremos a su presencia dándole gracias, | aclamándolo con cantos.
3 Porque el Señor es un Dios grande, | soberano de todos los dioses:
4 tiene en su mano las simas de la tierra, | son suyas las cumbres de los montes;
5 suyo es el mar, porque él lo hizo, | la tierra firme que modelaron sus manos.
6 Entrad, postrémonos por tierra, | bendiciendo al Señor, creador nuestro.
7 Porque él es nuestro Dios, | y nosotros su pueblo, | el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
8 «No endurezcáis el corazón como en Meribá, | como el día de Masá en el desierto;
9 cuando vuestros padres me pusieron a prueba | y me tentaron, aunque habían visto mis obras».
10 Durante cuarenta años | aquella generación me asqueó, y dije: | «Es un pueblo de corazón extraviado, | que no reconoce mi camino;
11 por eso he jurado en mi cólera | que no entrarán en mi descanso».

5: Sal 24,1s | 7: Sal 23,1-4; 80,2; 100,3; Ez 34,1 | 9: Éx 17,1-7; Núm 20,2-13; Heb 3,7-11 | 10: Núm 14,22; Dt 32,5-20; Sal 78,8.37.

Salmo 96 (95)*

El Señor, rey y juez

1 Cantad al Señor un cántico nuevo, | cantad al Señor, toda la tierra;
2 cantad al Señor, bendecid su nombre, | proclamad día tras día su victoria.
3 Contad a los pueblos su gloria, | sus maravillas a todas las naciones;
4 porque es grande el Señor, | y muy digno de alabanza, | más temible que todos los dioses.
5 Pues los dioses de los gentiles no son nada, | mientras que el Señor ha hecho el cielo;
6 honor y majestad lo preceden, | fuerza y esplendor están en su templo.
7 Familias de los pueblos, aclamad al Señor, | aclamad la gloria y el poder del Señor;
8 aclamad la gloria del nombre del Señor, | entrad en sus atrios trayéndole ofrendas.
9 Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, | tiemble en su presencia la tierra toda.
10 Decid a los pueblos: «El Señor es rey: | él afianzó el orbe, y no se moverá; | él gobierna a los pueblos rectamente».
11 Alégrese el cielo, goce la tierra, | retumbe el mar y cuanto lo llena;
12 vitoreen los campos y cuanto hay en ellos, | aclamen los árboles del bosque,
13 delante del Señor, que ya llega, | ya llega a regir la tierra: | regirá el orbe con justicia | y los pueblos con fidelidad.

1: 1 Crón 16,23-33; Sal 98 | 4: Sal 48,2; 145,3 | 5: 1 Cor 8,4-6 | 7: Sal 29,1s | 9: Sal 92,2 | 10: Sal 93,1 | 11: Sal 98,7 | 13: Sal 98,9.

Salmo 97 (96)*

El rey divino, juez de todos

1 El Señor reina, la tierra goza, | se alegran las islas innumerables.
2 Tiniebla y nube lo rodean, | justicia y derecho sostienen su trono.
3 Delante de él avanza el fuego, | abrasando en torno a los enemigos;
4 sus relámpagos deslumbran el orbe, | y, viéndolos, la tierra se estremece.
5 Los montes se derriten como cera ante el Señor, | ante el Señor de toda la tierra;
6 los cielos pregonan su justicia, | y todos los pueblos contemplan su gloria.
7 Los que adoran estatuas se sonrojan, | los que ponen su orgullo en los ídolos. | Adoradlo todos sus ángeles.
8 Lo oye Sión, y se alegra; | se regocijan las ciudades de Judá | por tus sentencias, Señor;
9 porque tú eres, Señor, | Altísimo sobre toda la tierra, | encumbrado sobre todos los dioses.
10 Odiad el mal los que amáis al Señor: | él protege la vida de sus fieles | y los libra de los malvados.
11 Amanece la luz para el justo, | y la alegría para los rectos de corazón.
12 Alegraos, justos, con el Señor, | celebrad su santo nombre.

1: Sal 93 | 3: Sal 18,9; 50,3 | 4: Sal 77,19 | 6: Sal 50,6 | 8: Sal 48,12 | 9: Sal 83,19 | 12: Sal 30,5.

Salmo 98 (97)*

El Rey victorioso y Juez justo

1 Salmo.

Cantad al Señor un cántico nuevo, | porque ha hecho maravillas. | Su diestra le ha dado la victoria, | su santo brazo.
2 El Señor da a conocer su victoria, | revela a las naciones su justicia.
3 Se acordó de su misericordia y su fidelidad | en favor de la casa de Israel. | Los confines de la tierra han contemplado | la victoria de nuestro Dios.
4 Aclama al Señor, tierra entera; | gritad, vitoread, tocad.
5 Tañed la cítara para el Señor
6 con clarines y al son de trompetas, | aclamad al Rey y Señor.
7 Retumbe el mar y cuanto contiene, | la tierra y cuantos la habitan;
8 aplaudan los ríos, | aclamen los montes
9 al Señor, que llega | para regir la tierra. | Regirá el orbe con justicia | y los pueblos con rectitud.

1: Sal 96 | 4: Is 52,9 | 7: Sal 96,11 | 8: Is 55,12 | 9: Sal 67,5; 96,13.

Salmo 99 (98)*

El Señor, rey santo


1 El Señor reina, tiemblen las naciones; | sentado sobre querubines, vacile la tierra.
2 El Señor es grande en Sión, | encumbrado sobre todos los pueblos.
3 Reconozcan tu nombre, grande y terrible: | ¡Él es santo!
4 El rey poderoso ama la justicia, | tú has establecido la rectitud; | tú administras en Jacob la justicia y el derecho.
5 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante el estrado de sus pies: | ¡Él es santo!
6 Moisés y Aarón con sus sacerdotes, | Samuel con los que invocan su nombre, | invocaban al Señor, y él respondía.
7 Dios les hablaba desde la columna de nube; | oyeron sus mandatos y la ley que les dio.
8 Señor, Dios nuestro, tú les respondías, | tú eras para ellos un Dios de perdón, | un Dios que castiga sus maldades.
9 Ensalzad al Señor, Dios nuestro, | postraos ante su monte santo: | ¡Santo es el Señor, nuestro Dios!

3: Is 6,3 | 7: Éx 19,18s; 33,9; Núm 12,5 | 8: Éx 32,11; Núm 20,12.

Salmo 100 (99)*

Himno procesional

1 Salmo; para la acción de gracias.
Aclama al Señor, tierra entera,
2 servid al Señor con alegría, | entrad en su presencia con vítores.
3 Sabed que el Señor es Dios: | que él nos hizo y somos suyos, | su pueblo y ovejas de su rebaño.
4 Entrad por sus puertas con acción de gracias, | por sus atrios con himnos, | dándole gracias y bendiciendo su nombre:
5 «El Señor es bueno, | su misericordia es eterna, | su fidelidad por todas las edades».

3: Sal 95,7; Is 43,10.13; 64,7 | 5: Sal 106,1; Jer 33,11.

Salmo 101 (100)*

El modelo para los gobernantes

1 Salmo de David.
Voy a cantar la bondad y la justicia, | para ti es mi música, Señor;
2 voy a explicar el camino perfecto: | ¿cuándo vendrás a mí?
Andaré con rectitud de corazón | dentro de mi casa;
3 no pondré mis ojos | en intenciones viles. | Aborrezco al que obra mal, | no se juntará conmigo.
4 Lejos de mí el corazón torcido, | no aprobaré al malvado.
5 Al que en secreto difama a su prójimo | lo haré callar; | ojos engreídos, corazones arrogantes | no los soportaré.
6 Pongo mis ojos en los que son leales, | ellos vivirán conmigo; | el que sigue un camino perfecto, | ese me servirá.
7 No habitará en mi casa | el que actúa con soberbia; | el que dice mentiras | no durará en mi presencia.
8 Cada mañana haré callar | a los hombres malvados, | para excluir de la ciudad del Señor | a todos los malhechores.

2: Sal 26,11s | 3: Prov 11,20 | 5: Prov 17,20; 21,4; 30,10 | 7: Prov 25,5.

Salmo 102 (101)*

Oración en la desgracia

1 Oración de un afligido que, en su congoja, desahoga su pena ante el Señor.
2 Señor, escucha mi oración, | que mi grito llegue hasta ti;
3 no me escondas tu rostro | el día de la desgracia. | Inclina tu oído hacia mí; | cuando te invoco, | escúchame enseguida.
4 Que mis días se desvanecen como humo, | mis huesos queman como brasas;
5 mi corazón está agostado como hierba, | me olvido de comer mi pan;
6 con la violencia de mis quejidos, | se me pega la piel a los huesos.
7 Estoy como lechuza en la estepa, | como búho entre ruinas;
8 estoy desvelado, gimiendo, | como pájaro sin pareja en el tejado.
9 Mis enemigos me insultan sin descanso; | furiosos contra mí, me maldicen.
10 En vez de pan, como ceniza, | mezclo mi bebida con llanto,
11 por tu cólera y tu indignación, | porque me alzaste en vilo y me tiraste;
12 mis días son una sombra que se alarga, | me voy secando como la hierba.
13 Tú, en cambio, permaneces para siempre, | y tu nombre de generación en generación.
14 Levántate y ten misericordia de Sión, | que ya es hora y tiempo de misericordia.
15 Tus siervos aman sus piedras, | se compadecen de sus ruinas;
16 los gentiles temerán tu nombre; | los reyes del mundo, tu gloria.
17 Cuando el Señor reconstruya Sión, | y aparezca en su gloria,
18 y se vuelva a las súplicas de los indefensos, | y no desprecie sus peticiones.
19 Quede esto escrito para la generación futura, | y el pueblo que será creado alabará al Señor.
20 Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, | desde el cielo se ha fijado en la tierra,
21 para escuchar los gemidos de los cautivos | y librar a los condenados a muerte.
22 Para anunciar en Sión el nombre del Señor, | y su alabanza en Jerusalén,
23 cuando se reúnan unánimes los pueblos | y los reyes para dar culto al Señor.
24 Él agotó mis fuerzas en el camino, | acortó mis días;
25 y yo dije: «Dios mío, no me arrebates en la mitad de mis días». | Tus años duran por todas las generaciones:
26 al principio cimentaste la tierra, | y el cielo es obra de tus manos.
27 Ellos perecerán, tú permaneces; | se gastarán como la ropa, | serán como un vestido que se muda.
28 Tú, en cambio, eres siempre el mismo, | tus años no se acabarán.
29 Los hijos de tus siervos vivirán seguros, | su linaje durará en tu presencia.

3: Sal 69,18 | 19: Sal 22,31s | 26: Is 51,6-8; Heb 1,10-12 | 27: Is 65,17; 66,22; Ap 20,11; 21,1 | 28: Sal 69,36s.

Salmo 103 (102)*

Dios ama y perdona

1 De David.
Bendice, alma mía, al Señor, | y todo mi ser a su santo nombre.
2 Bendice, alma mía, al Señor, | y no olvides sus beneficios.
3 Él perdona todas tus culpas | y cura todas tus enfermedades;
4 él rescata tu vida de la fosa, | y te colma de gracia y de ternura;
5 él sacia de bienes tus días, | y como un águila | se renueva tu juventud.
6 El Señor hace justicia | y defiende a todos los oprimidos;
7 enseñó sus caminos a Moisés | y sus hazañas a los hijos de Israel.
8 El Señor es compasivo y misericordioso, | lento a la ira y rico en clemencia.
9 No está siempre acusando | ni guarda rencor perpetuo;
10 no nos trata como merecen nuestros pecados | ni nos paga según nuestras culpas.
11 Como se levanta el cielo sobre la tierra, | se levanta su bondad sobre los que lo temen;
12 como dista el oriente del ocaso, | así aleja de nosotros nuestros delitos.
13 Como un padre siente ternura por sus hijos, | siente el Señor ternura por los que lo temen;
14 porque él conoce nuestra masa, | se acuerda de que somos barro.
15 Los días del hombre duran lo que la hierba, | florecen como flor del campo,
16 que el viento la roza, y ya no existe, | su terreno no volverá a verla.
17 Pero la misericordia del Señor | dura desde siempre y por siempre, | para aquellos que lo temen; | su justicia pasa de hijos a nietos:
18 para los que guardan la alianza | y recitan y cumplen sus mandatos.
19 El Señor puso en el cielo su trono, | su soberanía gobierna el universo.
20 Bendecid al Señor, ángeles suyos, | poderosos ejecutores de sus órdenes, | prontos a la voz de su palabra.
21 Bendecid al Señor, ejércitos suyos, | servidores que cumplís sus deseos.
22 Bendecid al Señor, todas sus obras, | en todo lugar de su imperio. | ¡Bendice, alma mía, al Señor!

8: Éx 34,6s; Sal 86,15; 145,8 | 13: Sal 145,9.

Salmo 104 (103)*

Alabanza al Creador

1 Bendice, alma mía, al Señor:
¡Dios mío, qué grande eres! | Te vistes de belleza y majestad,
2 la luz te envuelve como un manto. | Extiendes los cielos como una tienda,
3 construyes tu morada sobre las aguas; | las nubes te sirven de carroza, | avanzas en las alas del viento;
4 los vientos te sirven de mensajeros; | el fuego llameante, de ministro.
5 Asentaste la tierra sobre sus cimientos, | y no vacilará jamás;
6 la cubriste con el manto del océano, | y las aguas se posaron sobre las montañas;
7 pero a tu bramido huyeron, | al fragor de tu trueno se precipitaron,
8 mientras subían los montes y bajaban los valles: | cada cual al puesto asignado.
9 Trazaste una frontera que no traspasarán, | y no volverán a cubrir la tierra.
10 De los manantiales sacas los ríos, | para que fluyan entre los montes;
11 en ellos beben las fieras de los campos, | el asno salvaje apaga su sed;
12 junto a ellos habitan las aves del cielo, | y entre las frondas se oye su canto.
13 Desde tu morada riegas los montes, | y la tierra se sacia de tu acción fecunda;
14 haces brotar hierba para los ganados, | y forraje para los que sirven al hombre. | Él saca pan de los campos,
15 y vino que le alegra el corazón; | aceite que da brillo a su rostro, | y el pan que le da fuerzas.
16 Se llenan de savia los árboles del Señor, | los cedros del Líbano que él plantó:
17 allí anidan los pájaros, | en su cima pone casa la cigüeña.
18 Los riscos son para las cabras, | las peñas son madriguera de erizos.
19 Hiciste la luna con sus fases, | el sol conoce su ocaso.
20 Pones las tinieblas y viene la noche, | y rondan las fieras de la selva;
21 los cachorros del león rugen por la presa, | reclamando a Dios su comida.
22 Cuando brilla el sol, se retiran | y se tumban en sus guaridas;
23 el hombre sale a sus faenas, | a su labranza hasta el atardecer.
24 Cuántas son tus obras, Señor, | y todas las hiciste con sabiduría; | la tierra está llena de tus criaturas.
25 Ahí está el mar: ancho y dilatado, | en él bullen, sin número, | animales pequeños y grandes;
26 lo surcan las naves, y el Leviatán | que modelaste para que retoce.
27 Todos ellos aguardan | a que les eches comida a su tiempo:
28 se la echas, y la atrapan; | abres tu mano, y se sacian de bienes;
29 escondes tu rostro, y se espantan; | les retiras el aliento, y expiran | y vuelven a ser polvo;
30 envías tu espíritu, y los creas, | y repueblas la faz de la tierra.
31 Gloria a Dios para siempre, | goce el Señor con sus obras;
32 cuando él mira la tierra, ella tiembla; | cuando toca los montes, humean.
33 Cantaré al Señor, | tocaré para mi Dios mientras exista:
34 que le sea agradable mi poema, | y yo me alegraré con el Señor.
35 Que se acaben los pecadores en la tierra, | que los malvados no existan más. | ¡Bendice, alma mía, al Señor! | ¡Aleluya!

1: Gén 1; Hch 17,28 | 4: Heb 1,7 | 9: Gén 9,11-15; Job 38,8-11 | 14: Gén 1,11s.29s; 2,16 | 24: Prov 22,31 | 27: Sal 145,15s | 29: Job 34,14s | 30: Gén 1,2; 2,7; Hch 2,2s | 32: Sal 144,5 | 33: Sal 146,2.

Salmo 105 (104)*

Alabanza al Señor de la historia

1 Dad gracias al Señor, invocad su nombre, | dad a conocer sus hazañas a los pueblos.
2 Cantadle al son de instrumentos, | hablad de sus maravillas,
3 gloriaos de su nombre santo, | que se alegren los que buscan al Señor.
4 Recurrid al Señor y a su poder, | buscad continuamente su rostro.
5 Recordad las maravillas que hizo, | sus prodigios, las sentencias de su boca.
6 ¡Estirpe de Abrahán, su siervo; | hijos de Jacob, su elegido!
7 El Señor es nuestro Dios, | él gobierna toda la tierra.
8 Se acuerda de su alianza eternamente, | de la palabra dada, por mil generaciones;
9 de la alianza sellada con Abrahán, | del juramento hecho a Isaac.
10 Confirmado como ley para Jacob, | como alianza eterna para Israel:
11 «A ti te daré el país cananeo, | como lote de vuestra heredad».
12 Cuando eran unos pocos mortales, | contados, y forasteros en el país,
13 cuando erraban de pueblo en pueblo, | de un reino a otra nación,
14 a nadie permitió que los molestase, | y por ellos castigó a reyes:
15 «No toquéis a mis ungidos, | no hagáis mal a mis profetas».
16 Llamó al hambre sobre aquella tierra: | cortando el sustento de pan;
17 por delante había enviado a un hombre, | a José, vendido como esclavo;
18 le trabaron los pies con grillos, | le metieron el cuello en la argolla,
19 hasta que se cumplió su predicción, | y la palabra del Señor lo acreditó.
20 El rey lo mandó desatar, | el Señor de pueblos le abrió la prisión,
21 lo nombró administrador de su casa, | señor de todas sus posesiones,
22 para que a su gusto instruyera a los príncipes | y enseñase sabiduría a los ancianos.
23 Entonces Israel entró en Egipto, | Jacob se hospedó en la tierra de Cam.
24 Dios hizo a su pueblo muy fecundo, | más poderoso que sus enemigos.
25 A estos les cambió el corazón | para que odiasen a su pueblo | y usaran malas artes con sus siervos.
26 Pero envió a Moisés, su siervo, | y a Aarón, su escogido,
27 que hicieron contra ellos sus signos, | prodigios en la tierra de Cam.
28 Envió la oscuridad, y oscureció, | pero ellos resistieron a sus palabras;
29 convirtió sus aguas en sangre, | y dio muerte a sus peces;
30 su tierra pululaba de ranas, | hasta en la alcoba del rey.
31 Ordenó que vinieran tábanos | y mosquitos por todo el territorio;
32 les dio en vez de lluvia granizo, | llamas de fuego por su tierra;
33 e hirió higueras y viñas, | tronchó los árboles del país.
34 Ordenó que viniera la langosta, | saltamontes innumerables,
35 que roían la hierba de su tierra, | y devoraron los frutos de sus campos.
36 Hirió de muerte a los primogénitos del país, | primicias de su virilidad.
37 Sacó a su pueblo cargado de oro y plata, | entre sus tribus nadie enfermaba;
38 los egipcios se alegraban de su marcha, | porque los había sobrecogido el terror.
39 Tendió una nube que los cubriese, | y un fuego que los alumbrase de noche.
40 Lo pidieron, y envió codornices, | los sació con pan del cielo;
41 hendió la peña, y brotaron las aguas, | que corrieron en ríos por el desierto.
42 Porque se acordaba de la palabra sagrada, | que había dado a su siervo Abrahán.
43 Sacó a su pueblo con alegría, | a sus escogidos con gritos de triunfo.
44 Les asignó las tierras de los gentiles, | y poseyeron las haciendas de las naciones:
45 para que guarden sus decretos, | y cumplan su ley.

1: 1 Crón 16,8-22; Sal 78 | 9: Gén 15,1; 26,1 | 15: Gén 12,10-20; 20; 26,1-11 | 16: Gén 41,54; Lev 26,26 | 17: Gén 37,28; 45,5 | 21: Gén 41,39-44 | 23: Gén 46,1; 47,12 | 28: Éx 7-10 | 36: Éx 12,29-36; Sal 78,51 | 39: Éx 13,21s; Sal 78,14 | 40: Éx 16,2-36; Sal 78,27 | 41: Éx 17,1-7; Sal 78,15.

Salmo 106 (105)*

Israel confiesa sus pecados

1 ¡Aleluya! | Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.
2 ¿Quién podrá contar las hazañas de Dios, | pregonar toda su alabanza?
3 Dichosos los que respetan el derecho | y practican siempre la justicia.
4 Acuérdate de mí | por amor a tu pueblo, | visítame con tu salvación:
5 para que vea la dicha de tus escogidos, | y me alegre con la alegría de tu pueblo, | y me gloríe con tu heredad.
6 Hemos pecado como nuestros padres, | hemos cometido maldades e iniquidades.
7 Nuestros padres en Egipto | no comprendieron tus maravillas; | no se acordaron de tu abundante misericordia, | se rebelaron junto al mar, | junto al mar Rojo;
8 pero él los salvó por amor de su nombre, | para manifestar su poder.
9 Increpó al mar Rojo, y se secó; | los condujo por el abismo | como por tierra firme;
10 los salvó de la mano del adversario, | los rescató del puño del enemigo;
11 las aguas cubrieron a los atacantes, | y ni uno solo se salvó:
12 entonces creyeron sus palabras, | cantaron su alabanza.
13 Bien pronto olvidaron sus obras, | y no se fiaron de sus planes:
14 ardían de avidez en el desierto | y tentaron a Dios en la estepa.
15 Él les concedió lo que pedían, | y los hartó hasta saciarlos.
16 Envidiaron a Moisés en el campamento, | y a Aarón, el consagrado al Señor:
17 se abrió la tierra y se tragó a Datán, | se cerró sobre Abirón y sus secuaces;
18 un fuego abrasó a su banda, | una llama consumió a los malvados.
19 En Horeb se hicieron un becerro, | adoraron un ídolo de fundición;
20 cambiaron su gloria por la imagen | de un toro que come hierba.
21 Se olvidaron de Dios, su salvador, | que había hecho prodigios en Egipto,
22 maravillas en la tierra de Cam, | portentos junto al mar Rojo.
23 Dios hablaba ya de aniquilarlos; | pero Moisés, su elegido, | se puso en la brecha frente a él, | para apartar su cólera del exterminio.
24 Despreciaron una tierra envidiable, | no creyeron en su palabra;
25 murmuraban en las tiendas, | no escucharon la voz del Señor.
26 Él alzó la mano y juró | que los haría morir en el desierto,
27 que dispersaría su estirpe por las naciones | y los aventaría por los países.
28 Se acoplaron con Baal Peor, | comieron de lo ofrecido a los muertos;
29 provocaron a Dios con sus perversiones, | y los asaltó una plaga;
30 pero Pinjás se levantó e hizo justicia, | y la plaga cesó;
31 esto se le computó como justicia | por generación sin término.
32 Lo irritaron junto a las aguas de Meribá, | Moisés tuvo que sufrir por culpa de ellos;
33 le habían amargado el alma, | y desvariaron sus labios.
34 No exterminaron a los pueblos | que el Señor les había mandado;
35 emparentaron con los gentiles, | imitaron sus costumbres;
36 adoraron sus ídolos | y cayeron en sus lazos.
37 Inmolaron a los demonios | sus hijos y sus hijas.
38 Derramaron la sangre inocente, | la sangre de sus hijos e hijas, | inmolados a los ídolos de Canaán, | y profanaron la tierra con sangre;
39 se mancharon con sus acciones | y se prostituyeron con sus maldades.
40 La ira del Señor se encendió contra su pueblo, | y aborreció su heredad;
41 los entregó en manos de gentiles, | y sus adversarios los sometieron;
42 sus enemigos los tiranizaban | y los doblegaron bajo su poder.
43 Cuántas veces los libró; | mas ellos, obstinados en su actitud, | perecían por sus culpas.
44 Pero él miró su angustia, | y escuchó sus gritos.
45 Recordando su pacto con ellos, | se arrepintió con inmensa misericordia;
46 hizo que movieran a compasión | a los que los habían deportado.
47 Sálvanos, Señor, Dios nuestro, | reúnenos de entre los gentiles: | daremos gracias a tu santo nombre, | y alabarte será nuestra gloria.
48 Bendito sea el Señor, Dios de Israel, | desde siempre y por siempre. | Y todo el pueblo diga: | ¡Amén! ¡Aleluya!

1: 1 Crón 16,34; Sal 78; 100; 107 | 11: Éx 14-15 | 14: Núm 11,4-6; Sal 78,18 | 20: Dt 9,8-21; Jer 2,11 | 24: Núm 13,25-14,37; Dt 1,25-36 | 28: Núm 25 | 32: Éx 17,1-7; Núm 20,2-13; Sal 95,8s | 36: Jue 2,11-13 | 41: Jue 2,14-23 | 47: 1 Crón 16,35s | 48: Sal 89,52.

LIBRO V (107-150)

Salmo 107 (106)*

Acción de gracias al Salvador

1 Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.
2 Que lo confiesen los redimidos por el Señor, | los que él rescató de la mano del enemigo,
3 los que reunió de todos los países: | Oriente y Occidente, Norte y Sur.
4 Erraban por un desierto solitario, | no encontraban el camino de ciudad habitada;
5 pasaban hambre y sed, | se les iba agotando la vida;
6 pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
7 Los guió por un camino derecho, | para que llegaran a una ciudad habitada.
8 Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
9 Calmó el ansia de los sedientos, | y a los hambrientos los colmó de bienes.
10 Yacían en oscuridad y tinieblas, | cautivos de hierros y miserias;
11 por haberse rebelado contra los mandamientos, | despreciando el plan del Altísimo.
12 Él humilló su corazón con trabajos, | sucumbían y nadie los socorría.
13 Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
14 Los sacó de las sombrías tinieblas, | arrancó sus cadenas.
15 Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
16 Destrozó las puertas de bronce, | quebró los cerrojos de hierro.
17 Estaban enfermos por sus maldades, | por sus culpas eran afligidos;
18 aborrecían todos los manjares, | y ya tocaban las puertas de la muerte.
19 Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
20 Envió su palabra para curarlos, | para salvarlos de la perdición.
21 Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
22 Ofrézcanle sacrificios de alabanza, | y cuenten con entusiasmo sus acciones.
23 Entraron en naves por el mar, | comerciando por las aguas inmensas.
24 Contemplaron las obras de Dios, | sus maravillas en el océano.
25 Él habló y levantó un viento tormentoso, | que alzaba las olas a lo alto:
26 subían al cielo, bajaban al abis-mo, | se sentían sin fuerzas en el pe-ligro,
27 rodaban, se tambaleaban como borrachos, | y no les valía su pericia.
28 Pero gritaron al Señor en su angustia, | y los arrancó de la tribulación.
29 Apaciguó la tormenta en suave brisa, | y enmudecieron las olas del mar.
30 Se alegraron de aquella bonanza, | y él los condujo al ansiado puerto.
31 Den gracias al Señor por su misericordia, | por las maravillas que hace con los hombres.
32 Aclámenlo en la asamblea del pueblo, | alábenlo en el consejo de los ancianos.
33 Él transformará los ríos en desierto, | los manantiales de agua en aridez;
34 la tierra fértil en marismas, | por la depravación de sus habitantes.
35 Transformó el desierto en estanques, | el erial en manantiales de agua.
36 Colocó allí a los hambrientos, | y fundaron una ciudad para habitar.
37 Sembraron campos, plantaron huertos, | recogieron cosechas.
38 Los bendijo y se multiplicaron, | y no les escatimó el ganado.
39 Y menguaron, abatidos por el peso | de infortunios y desgracias.
40 El mismo que arroja desprecio sobre los príncipes | y los descarrió por una soledad sin caminos,
41 levantó a los pobres de la miseria | y multiplicó sus familias como rebaños.
42 Los rectos lo ven y se alegran, | a la maldad se le tapa la boca.
43 El que sea sabio, que recoja estos hechos | y comprenda la misericordia del Señor.
1: Sal 100,5; 106,1 | 3: Is 43,5s; 49,12; Zac 8,7s | 9: Is 49,10; 55,1; Lc 1,53 | 11: Lev 26,40s; Sal 106,43 | 18: Job 6,6s | 25: Jon 1 | 29: Sal 89,10; Mt 8,26 par | 36: Sal 114,8 | 40: Job 12,21.24 | 42: Job 5,16; 22,19 | 43: Os 14,10.

Salmo 108 (107)*

Dios, protector de su pueblo

1 Cántico. Salmo de David.
2 Mi corazón está firme, Dios mío, | mi corazón está firme, | para ti cantaré y tocaré, gloria mía.
3 Despertad, cítara y arpa, | despertaré a la aurora.
4 Te daré gracias ante los pueblos, Señor, | tocaré para ti ante las naciones:
5 por tu bondad, que es más grande que los cielos; | por tu fidelidad, que alcanza a las nubes.
6 Elévate sobre el cielo, Dios mío, | y llene la tierra tu gloria;
7 para que se salven tus predilectos, | que tu mano salvadora nos responda.
8 Dios habló en su santuario: | «Triunfante, ocuparé Siquén, | parcelaré el valle de Sucot;
9 mío es Galaad, mío Manasés, | Efraín es yelmo de mi cabeza, | Judá es mi cetro;
10 Moab, una jofaina para lavarme; | sobre Edón echo mi sandalia, | sobre Filistea canto victoria».
11 Pero ¿quién me guiará a la plaza fuerte, | quién me conducirá a Edón,
12 si tú, oh Dios, nos has rechazado | y no sales ya con nuestras tropas?
13 Auxílianos contra el enemigo, | que la ayuda del hombre es inútil.
14 Con Dios haremos proezas, | él pisoteará a nuestros enemigos.

3: Sal 57,8-12 | 7: Sal 60,7-14.

Salmo 109 (108)*

Contra el enemigo calumniador

1 Al Director. Salmo de David.
Dios de mi alabanza, no estés callado,
2 que bocas malvadas y fraudulentas | se abren contra mí | y me hablan con lengua mentirosa.
3 Me cercan con palabras odiosas | y me combaten sin motivo.
4 En pago de mi amor me acusan, | aunque yo oraba por ellos;
5 me devuelven mal por bien | y odio a cambio de mi amor.
6 «Suscita contra él un malvado, | que un acusador se ponga a su derecha.
7 Cuando sea juzgado, salga culpable, | y su apelación se resuelva en condena.
8 Que sus días sean pocos | y otro ocupe su cargo.
9 Queden huérfanos sus hijos | y viuda su mujer.
10 Vayan sus hijos errabundos mendigando | y sean expulsados lejos de sus ruinas.
11 Que un acreedor se apodere de sus bienes | y los extraños se adueñen de sus sudores.
12 ¡Jamás le brinde nadie su favor, | ni se apiade de sus huérfanos!
13 Que su posteridad sea exterminada | y en una generación se borre su nombre.
14 Recuerde el Señor la culpa de sus padres, | y no borre el pecado de su madre:
15 estén siempre ante el Señor | y borre de la tierra su memoria».
16 —«Porque no se acordó de actuar con misericordia, | persiguió al humilde y al pobre, | al de corazón abatido para matarlo;
17 ya que amó la maldición, ¡recaiga sobre él!; | despreció la bendición, ¡aléjese de él!
18 Se vistió la maldición cual manto, | que penetre en su interior como agua, | y en sus huesos como aceite;
19 sea cual vestido que lo cubre, | como un cinturón que lo ciñe siempre.
20 Pague así el Señor a los que me acusan, | a quienes hablan mal de mí».
21 Pero tú, Señor, Dueño mío, | trátame conforme a tu nombre, | líbrame por tu bondadoso amor.
22 Porque yo soy humilde y pobre, | y mi corazón ha sido traspasado;
23 me desvanezco como sombra que declina, | me espantan como a la langosta;
24 se doblan mis rodillas por el ayuno, | y, sin grasa, enflaquece mi carne.
25 Soy despreciable para ellos; | al verme, menean la cabeza.
26 ¡Ayúdame, Señor, Dios mío; | sálvame según tu misericordia!
27 Sepan que tu mano hizo esto, | que tú, Señor, lo hiciste.
28 Maldigan ellos, mas tú bendecirás; | levántense y sean confundidos, | que tu siervo se alegrará.
29 Vístanse de oprobio mis acusadores, | que su infamia los cubra como un manto.
30 Daré gracias al Señor a boca llena, | y en medio de la muchedumbre lo alabaré,
31 porque él se pone a la derecha del pobre, | para salvar su vida de los que lo condenan.

1: Sal 35,2s.22 | 8: Hch 1,20 | 10: Job 5,4s | 15: Job 20,19; Sal 34,17 | 24: Sal 22,7s | 27: Sal 22,32; 64,10 | 29: Is 65,13-15.

Salmo 110 (109)*

El Mesías, rey y sacerdote

1 Salmo de David.
Oráculo del Señor a mi Señor: | «Siéntate a mi derecha, | y haré de tus enemigos | estrado de tus pies».
2 Desde Sión extenderá el Señor | el poder de tu cetro: | somete en la batalla a tus enemigos.
3 «Eres príncipe desde el día de tu nacimiento | entre esplendores sagrados; | yo mismo te engendré, desde el seno, | antes de la aurora».
4 El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: | «Tú eres sacerdote eterno, | según el rito de Melquisedec».
5 El Señor a tu derecha, el día de su ira, | quebrantará a los reyes,
6 sentenciará a las naciones, | amontonará cadáveres, | abatirá cabezas sobre la ancha tierra.
7 En su camino beberá del torrente; | por eso, levantará la cabeza.

1: Sal 2; Mt 22,44 par; Hch 2,34s; Heb 1,13; 10,12s; 1 Pe 3,22 | 4: Heb 5,6.

Salmo 111 (110)*

Elogio de Dios y de su bondad

1 ¡Aleluya!
(Álef) Doy gracias al Señor de todo corazón,
(Bet) en compañía de los rectos, en la asamblea.
2 (Guímel) Grandes son las obras del Señor,
(Dálet) dignas de estudio para los que las aman.
3 (He) Esplendor y belleza son su obra,
(Vau) su justicia dura por siempre.
4 (Zain) Ha hecho maravillas memorables,
(Jet) el Señor es piadoso y clemente.
5 (Tet) Él da alimento a los que lo temen
(Yod) recordando siempre su alianza.
6 (Kaf) Mostró a su pueblo la fuerza de su obrar,
(Lámed) dándoles la heredad de los gentiles.
7 (Mem) Justicia y verdad son las obras de sus manos,
(Nun) todos sus preceptos merecen confianza:
8 (Sámek) son estables para siempre jamás,
(Ayin) se han de cumplir con verdad y rectitud.
9 (Pe) Envió la redención a su pueblo,
(Sade) ratificó para siempre su alianza.
(Qof) Su nombre es sagrado y temible.
10 (Res) Principio de la sabiduría es el temor del Señor,
(Sin) tienen buen juicio los que lo practican;
(Tau) la alabanza del Señor dura por siempre.
3: Sal 112,3 | 10: Prov 1,7.

Salmo 112 (111)*

Elogio del justo

1 ¡Aleluya!
(Álef) Dichoso quien teme al Señor
(Bet) y ama de corazón sus mandatos.
2 (Guímel) Su linaje será poderoso en la tierra,
(Dálet) la descendencia del justo será bendita.
3 (He) En su casa habrá riquezas y abundancia,
(Vau) su caridad dura por siempre.
4 (Zain) En las tinieblas brilla como una luz
(Jet) el que es justo, clemente y compasivo.
5 (Tet) Dichoso el que se apiada y presta,
(Yod) y administra rectamente sus asuntos,
6 (Kaf) porque jamás vacilará.
(Lámed) El recuerdo del justo será perpetuo.
7 (Mem) No temerá las malas noticias,
(Nun) su corazón está firme en el Señor.
8 (Sámek) Su corazón está seguro, sin temor,
(Ayin) hasta que vea derrotados a sus enemigos.
9 (Pe) Reparte limosna a los pobres;
(Sade) su caridad dura por siempre
(Qof) y alzará la frente con dignidad.
10 (Res) El malvado, al verlo, se irritará,
(Sin) rechinará los dientes hasta consumirse.
(Tau) La ambición del malvado fracasará.

1: Sal 1 | 3: Sal 111,3 | 5: Sal 111,6; Prov 13,9; Is 58,10.

Salmo 113 (112)*

Alabanza a Dios glorioso y poderoso

1 ¡Aleluya!
Alabad, siervos del Señor, | alabad el nombre del Señor.
2 Bendito sea el nombre del Señor, | ahora y por siempre:
3 de la salida del sol hasta su ocaso, | alabado sea el nombre del Señor.
4 El Señor se eleva sobre todos los pueblos, | su gloria sobre los cielos.
5 ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, | que habita en las alturas
6 y se abaja para mirar | al cielo y a la tierra?
7 Levanta del polvo al desvalido, | alza de la basura al pobre,
8 para sentarlo con los príncipes, | los príncipes de su pueblo.
9 A la estéril le da un puesto en la casa, | como madre feliz de hijos. | ¡Aleluya!

7: 1 Sam 2,5.8; Sal 107,41; Lc 1,47-55.

Salmo 114 (103A)*

Al salir de Egipto

1 Cuando Israel salió de Egipto, | los hijos de Jacob de un pueblo balbuciente,
2 Judá fue su santuario, | Israel fue su dominio.
3 El mar, al verlos, huyó; | el Jordán se echó atrás;
4 los montes saltaron como carneros; | las colinas, como corderos.
5 ¿Qué te pasa, mar, que huyes, | y a ti, Jordán, que te echas atrás?
6 ¿Y a vosotros, montes, que saltáis como carneros; | colinas, que saltáis como corderos?
7 En presencia del Señor, estremécete, tierra, | en presencia del Dios de Jacob;
8 que transforma las peñas en estanques, | el pedernal en manantiales de agua.

2: Éx 19,6; Sal 78,54; Jer 2,3 | 7: Jue 5,4; Sal 68,9 | 8: Éx 17,1-7; Sal 107,35; 1 Cor 10,4.

Salmo 115 (113B)*

Grandeza del verdadero Dios

1 (9) No a nosotros, Señor, no a nosotros, | sino a tu nombre da la gloria, | por tu bondad, por tu lealtad.
2 (10) ¿Por qué han de decir las naciones: | «Dónde está su Dios?».
3 (11) Nuestro Dios está en el cielo, | lo que quiere lo hace.
4 (12) Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, | hechura de manos humanas:
5 (13) tienen boca, y no hablan; | tienen ojos, y no ven;
6 (14) tienen orejas, y no oyen; | tienen nariz, y no huelen;
7 (15) tienen manos, y no tocan; | tienen pies, y no andan; | no tiene voz su garganta:
8 (16) que sean igual los que los hacen, | cuantos confían en ellos.
9 (17) Israel confía en el Señor: | él es su auxilio y su escudo.
10 (18) La casa de Aarón confía en el Señor: | él es su auxilio y su escudo.
11 (19) Los que temen al Señor confían en el Señor: | él es su auxilio y su escudo.
12 (20) Que el Señor se acuerde de nosotros y nos bendiga, | bendiga a la casa de Israel, | bendiga a la casa de Aarón;
13 (21) bendiga a los que temen al Señor, | pequeños y grandes.
14 (22) Que el Señor os acreciente, | a vosotros y a vuestros hijos.
15 (23) Benditos seáis del Señor, | que hizo el cielo y la tierra.
16 (24) El cielo pertenece al Señor, | la tierra se les ha dado a los hombres.
17 (25) Los muertos ya no alaban al Señor, | ni los que bajan al silencio.
18 (26) Nosotros, los que vivimos, bendeciremos al Señor | ahora y por siempre. | ¡Aleluya!

1: Éx 36,22s | 2: Sal 79,10 | 3: Sal 135,6 | 9: Sal 118,2-4; 135,19s | 10: Sal 33,20 | 14: Dt 1,10s; Sal 127,3 | 18: Is 38,18s.

Salmo 116 (114-115)*

Acción de gracias

1 Amo al Señor, porque escucha | mi voz suplicante,
2 porque inclina su oído hacia mí | el día que lo invoco.
3 Me envolvían redes de muerte, | me alcanzaron los lazos del abismo, | caí en tristeza y angustia.
4 Invoqué el nombre del Señor: | «Señor, salva mi vida».
5 El Señor es benigno y justo, | nuestro Dios es compasivo;
6 el Señor guarda a los sencillos: | estando yo sin fuerzas, me salvó.
7 Alma mía, recobra tu calma, | que el Señor fue bueno contigo:
8 arrancó mi alma de la muerte, | mis ojos de las lágrimas, | mis pies de la caída.
9 Caminaré en presencia del Señor | en el país de los vivos.
10 Tenía fe, aun cuando dije: | «¡Qué desgraciado soy!».
11 Yo decía en mi apuro: | «Los hombres son unos mentirosos».
12 ¿Cómo pagaré al Señor | todo el bien que me ha hecho?
13 Alzaré la copa de la salvación, | invocando el nombre del Señor.
14 Cumpliré al Señor mis votos | en presencia de todo el pueblo.
15 Mucho le cuesta al Señor | la muerte de sus fieles.
16 Señor, yo soy tu siervo, | siervo tuyo, hijo de tu esclava: | rompiste mis cadenas.
17 Te ofreceré un sacrificio de alabanza, | invocando el nombre del Señor.
18 Cumpliré al Señor mis votos | en presencia de todo el pueblo,
19 en el atrio de la casa del Señor, | en medio de ti, Jerusalén.

3: Sal 18,5-7; Jon 2,3 | 5: Sal 34,6 | 8: Sal 56,14; Is 21,4; Ap 21,4 | 9: Is 38,11; 1 Cor 4,13 | 13: 1 Cor 10,16 | 18: Lev 7,11; Jon 2,10.

Salmo 117 (116)*

Doxología de las naciones

1 Alabad al Señor todas las naciones, | aclamadlo todos los pueblos.
2 Firme es su misericordia con nosotros, | su fidelidad dura por siempre. | ¡Aleluya!
1: Rom 15,11.
Salmo 118 (117)*
Acción de gracias al Salvador de Israel
1 Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.
2 Diga la casa de Israel: | eterna es su misericordia.
3 Diga la casa de Aarón: | eterna es su misericordia.
4 Digan los que temen al Señor: | eterna es su misericordia.
5 En el peligro grité al Señor, | y el Señor me escuchó, poniéndome a salvo.
6 El Señor está conmigo: no temo; | ¿qué podrá hacerme el hombre?
7 El Señor está conmigo y me auxilia, | veré la derrota de mis adversarios.
8 Mejor es refugiarse en el Señor | que fiarse de los hombres,
9 mejor es refugiarse en el Señor | que fiarse de los jefes.
10 Todos los pueblos me rodeaban, | en el nombre del Señor los rechacé;
11 me rodeaban cerrando el cerco, | en el nombre del Señor los rechacé;
12 me rodeaban como avispas, | ardiendo como fuego en las zarzas; | en el nombre del Señor los rechacé.
13 Empujaban y empujaban para derribarme, | pero el Señor me ayudó;
14 el Señor es mi fuerza y mi energía, | él es mi salvación.
15 Escuchad: hay cantos de victoria | en las tiendas de los justos:
16 «La diestra del Señor es poderosa, | la diestra del Señor es excelsa».
17 No he de morir, viviré | para contar las hazañas del Señor.
18 Me castigó, me castigó el Señor, | pero no me entregó a la muerte.
19 Abridme las puertas de la salvación, | y entraré para dar gracias al Señor.
20 Esta es la puerta del Señor: | los vencedores entrarán por ella.
21 Te doy gracias porque me escuchaste | y fuiste mi salvación.
22 La piedra que desecharon los arquitectos | es ahora la piedra angular.
23 Es el Señor quien lo ha hecho, | ha sido un milagro patente.
24 Este es el día que hizo el Señor: | sea nuestra alegría y nuestro gozo.
25 Señor, danos la salvación; | Señor, danos prosperidad.
26 Bendito el que viene en nombre del Señor, | os bendecimos desde la casa del Señor.
27 El Señor es Dios, él nos ilumina. | Ordenad una procesión con ramos | hasta los ángulos del altar.
28 Tú eres mi Dios, te doy gracias; | Dios mío, yo te ensalzo.
29 Dad gracias al Señor porque es bueno, | porque es eterna su misericordia.

2: Sal 115,9-11; 135,19s | 7: Sal 54,6.9; Heb 13,6 | 12: Dt 1,44 | 14: Éx 15,2; Is 12,2 | 17: Sal 115,17s; Is 38,19 | 19: Sal 24,7.10 | 22: Is 28,16; Zac 3,9; 4,7; Mt 21,42 par; Hch 4,11; 1 Cor 3,11; Ef 2,20 | 26: Mt 21,9 par; 23,39 par.

Salmo 119 (118)*

Elogio de la ley divina

1* (Álef) Dichoso el que, con vida intachable, | camina en la ley del Señor;
2* dichoso el que, guardando sus preceptos, | lo busca de todo corazón;
3* el que, sin cometer iniquidad, | anda por sus senderos.
4* Tú promulgas tus mandatos | para que se observen exactamente.
5* Ojalá esté firme mi camino, | para cumplir tus decretos;
6* entonces no sentiré vergüenza | al mirar todos tus mandatos.
7* Te alabaré con sincero corazón | cuando aprenda tus justos mandamientos.
8* Quiero guardar tus decretos exactamente, | tú no me abandones.
9* (Bet) ¿Cómo podrá un joven an-dar honestamente? | Cumpliendo tus pa-labras.
10* Te busco de todo corazón, | no consientas que me desvíe de tus mandamientos.
11* En mi corazón escondo tus consignas, | así no pecaré contra ti.
12* Bendito eres, Señor, | enséñame tus decretos.
13* Mis labios van enumerando | todos los mandamientos de tu boca;
14* mi alegría es el camino de tus preceptos, | más que todas las riquezas.
15* Medito tus mandatos, | y me fijo en tus sendas;
16* tus decretos son mi delicia, | no olvidaré tus palabras.
17* (Guímel) Haz bien a tu siervo: viviré | y cumpliré tus palabras;
18* ábreme los ojos, y contemplaré | las maravillas de tu ley;
19* soy un forastero en la tierra: | no me ocultes tus promesas.
20* Mi alma se consume, deseando | continuamente tus mandamientos;
21* reprendes a los soberbios, | malditos los que se apartan de tus mandatos.
22* Aleja de mí las afrentas y el desprecio, | porque observo tus preceptos;
23* aunque los nobles se sienten a murmurar de mí, | tu siervo medita tus decretos;
24* tus preceptos son mi delicia, | tus enseñanzas son mis consejeros.
25* (Dálet) Mi alma está pegada al polvo: | reanímame con tus palabras;
26* te expliqué mi camino, y me escuchaste: | enséñame tus mandamientos;
27* instrúyeme en el camino de tus mandatos, | y meditaré tus maravillas.
28* Mi alma llora de tristeza, | consuélame con tus promesas;
29* apártame del camino falso, | y dame la gracia de tu ley;
30* escogí el camino verdadero, | deseé tus mandamientos.
31* Me apegué a tus preceptos, | Señor, no me defraudes;
32* correré por el camino de tus mandatos | cuando me ensanches el corazón.
33* (He) Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos, | y lo seguiré puntualmente;
34* enséñame a cumplir tu ley | y a guardarla de todo corazón;
35* guíame por la senda de tus mandatos, | porque ella es mi gozo.
36* Inclina mi corazón a tus preceptos, | y no al interés;
37* aparta mis ojos de las vanidades, | dame vida con tu palabra;
38* cumple a tu siervo la promesa | para que se mantenga tu temor.
39* Aparta de mí la afrenta que temo, | porque tus mandamientos son amables;
40* mira cómo ansío tus mandatos: | dame vida con tu justicia.
41* (Vau) Señor, que me alcance tu favor, | tu salvación según tu promesa:
42* así responderé a los que me injurian, | que confío en tu palabra;
43 no quites de mi boca las palabras sinceras, | porque yo espero en tus mandamientos.
44* Cumpliré sin cesar tu ley, | por siempre jamás;
45* andaré por un camino ancho, | buscando tus mandatos;
46* comentaré tus preceptos ante los reyes, | y no me avergonzaré.
47* Serán mi delicia tus mandatos, | que tanto amo;
48* levantaré mis manos hacia tus decretos, que tanto amo, | y recitaré tus mandatos.
49* (Zain) Recuerda la palabra que diste a tu siervo, | de la que hiciste mi esperanza;
50* este es mi consuelo en la aflicción: | que tu promesa me da vida;
51* los insolentes me insultan sin parar, | pero yo no me aparto de tu ley.
52* Recordando tus antiguos mandamientos, | Señor, quedé consolado;
53* sentí indignación ante los malvados, | que abandonan tu ley;
54* tus decretos eran mi canción | en tierra extranjera.
55* De noche pronuncio tu nombre, | Señor, y, velando, tu ley;
56* esto es lo que a mí me toca: | guardar tus decretos.
57* (Jet) Mi porción es el Señor; | he resuelto guardar tus palabras;
58* de todo corazón busco tu favor: | ten piedad de mí, según tu promesa;
59* he examinado mi camino, | para enderezar mis pies a tus preceptos.
60* Con diligencia, sin tardanza, | observo tus mandatos;
61* los lazos de los malvados me envuelven, | pero no olvido tu ley;
62* a media noche me levanto para darte gracias | por tus justos mandamientos.
63* Soy amigo de los que te temen, | y guardan tus mandatos;
64* Señor, de tu bondad está llena la tierra; | enséñame tus decretos.
65* (Tet) Has dado bienes a tu siervo, | Señor, con tus palabras;
66* enséñame la bondad, la prudencia y el conocimiento, | porque me fío de tus mandatos;
67* antes de sufrir, yo andaba extra-viado, | pero ahora me ajusto a tu promesa.
68* Tú eres bueno y haces el bien; | instrúyeme en tus decretos;
69* los insolentes urden engaños contra mí, | pero yo custodio tus mandatos de todo corazón;
70* tienen el corazón espeso como grasa, | pero mi delicia es tu ley.
71* Me estuvo bien el sufrir, | así aprendí tus decretos;
72* más estimo yo la ley de tu boca | que miles de monedas de oro y plata.
73* (Yod) Tus manos me hicieron y me formaron: | instrúyeme para que aprenda tus mandatos;
74* los que te temen verán con alegría | que he esperado en tu palabra;
75* reconozco, Señor, que tus mandamientos son justos, | que con razón me hiciste sufrir.
76* Que tu bondad me consuele, | según la promesa hecha a tu siervo;
77* cuando me alcance tu compasión, viviré, | y tu ley será mi delicia;
78* que se avergüencen los insolentes | del daño que me hacen; | yo meditaré tus mandatos.
79* Vuelvan a mí los que te temen | y hacen caso de tus preceptos;
80* sea mi corazón perfecto en tus decretos, | así no quedaré avergonzado.
81* (Kaf) Me consumo ansiando tu salvación, | y espero en tu palabra;
82* mis ojos se consumen ansiando tus promesas, | mientras digo: «¿Cuándo me consolarás?».
83* Estoy como un odre puesto al humo, | pero no olvido tus decretos.
84* ¿Cuántos serán los días de tu siervo? | ¿Cuándo harás justicia de mis perseguidores?
85* Me han cavado fosas los insolentes, | ignorando tu ley;
86* todos tus mandatos son verdaderos, | sin razón me persiguen, protégeme.
87* Casi dieron conmigo en la tumba, | pero yo no abandoné tus mandatos;
88* por tu bondad dame vida, | para que observe los preceptos de tu boca.
89* (Lámed) Tu palabra, Señor, es eterna, | más estable que el cielo;
90* tu fidelidad, de generación en generación; | fundaste la tierra y permanece;
91* por tu mandamiento subsisten hasta hoy, | porque todo está a tu servicio.
92* Si tu ley no fuera mi delicia, | ya habría perecido en mi desgracia;
93* jamás olvidaré tus mandatos, | pues con ellos me diste vida;
94* soy tuyo, sálvame, | que yo consulto tus mandatos.
95* Los malvados me esperaban para perderme, | pero yo meditaba tus preceptos;
96* he visto el límite de todo lo perfecto: | tu mandato se dilata sin término.
97* (Mem) ¡Cuánto amo tu ley!: | todo el día la estoy meditando;
98* tu mandato me hace más sabio | que mis enemigos, | siempre me acompaña;
99* soy más docto que todos mis maestros, | porque medito tus preceptos.
100* Soy más sagaz que los ancianos, | porque cumplo tus mandatos;
101* aparto mi pie de toda senda mala, | para guardar tu palabra;
102* no me aparto de tus mandamientos, | porque tú me has instruido.
103* ¡Qué dulce al paladar tu promesa: | más que miel en la boca!
104* Considero tus mandatos, | y odio el camino de la mentira.
105* (Nun) Lámpara es tu palabra para mis pasos, | luz en mi sendero;
106* lo juro y lo cumpliré: | guardaré tus justos mandamientos;
107* ¡estoy tan afligido! | Señor, dame vida según tu promesa.
108* Acepta, Señor, los votos que pronuncio, | enséñame tus mandatos;
109* mi vida está siempre en peligro, | pero no olvido tu ley;
110* los malvados me tendieron un lazo, | pero no me desvié de tus mandatos.
111* Tus preceptos son mi herencia perpetua, | la alegría de mi corazón;
112* inclino mi corazón a cumplir tus decretos, | siempre y cabalmente.
113* (Sámek) Detesto a los inconstantes | y amo tu ley;
114* tú eres mi refugio y mi escudo, | yo espero en tu palabra;
115* apartaos de mí los perversos, | y cumpliré los mandatos de mi Dios.
116* Sostenme con tu promesa, y viviré, | que no quede frustrada mi esperanza;
117* dame apoyo, y estaré a salvo, | me fijaré en tus decretos sin cesar;
118* desprecias a los que se desvían de tus decretos, | sus proyectos son engaño.
119* Tienes por escoria a los malvados, | por eso amo tus preceptos;
120* mi carne se estremece con tu temor, | y me estremecen tus juicios.
121* (Ayin) Practico la justicia y el derecho, | no me entregues a mis opresores;
122* da fianza en favor de tu siervo, | que no me opriman los insolentes;
123* mis ojos se consumen aguardando | tu salvación y tu promesa de justicia.
124* Trata con misericordia a tu siervo, | enséñame tus decretos;
125* yo soy tu siervo: dame inteligencia, | y conoceré tus preceptos;
126* es hora de que actúes, Señor: | han quebrantado tu ley.
127* Yo amo tus mandatos | más que el oro purísimo;
128* por eso aprecio tus decretos | y detesto el camino de la mentira.
129* (Pe) Tus preceptos son admirables, | por eso los guarda mi alma;
130* la explicación de tus palabras ilumina, | da inteligencia a los ignorantes;
131* abro la boca y respiro, | ansiando tus mandamientos.
132* Vuélvete a mí y ten misericordia, | como es tu norma con los que aman tu nombre;
133* asegura mis pasos con tu promesa, | que ninguna maldad me domine;
134* líbrame de la opresión de los hombres, | y guardaré tus mandatos.
135* Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, | enséñame tus decretos;
136* arroyos de lágrimas bajan de mis ojos | por los que no cumplen tu ley.
137* (Sade) Señor, tú eres justo, | tus mandamientos son rectos;
138* has decretado preceptos justos | sumamente estables;
139* me consume el celo, | porque mis enemigos olvidan tus palabras.
140* Tu promesa es acrisolada, | y tu siervo la ama;
141* soy pequeño y despreciable, | pero no olvido tus mandatos;
142* tu justicia es justicia eterna, | tu ley es verdadera.
143* Me asaltan angustias y aprietos, | tus mandatos son mi delicia;
144* la justicia de tus preceptos es eterna; | dame inteligencia, y tendré vida.
145* (Qof) Te invoco de todo corazón: | respóndeme, Señor, | y guardaré tus decretos;
146* a ti grito: sálvame, | y cumpliré tus preceptos;
147* me adelanto a la aurora pidiendo auxilio, | esperando tus palabras.
148* Mis ojos se adelantan a las vigilias, | meditando tu promesa;
149* escucha mi voz por tu misericordia, Señor, | con tus mandamientos dame vida;
150* ya se acercan mis inicuos perseguidores, | están lejos de tu ley.
151 Tú, Señor, estás cerca, | y todos tus mandatos son estables;
152 hace tiempo comprendí que tus preceptos | los fundaste para siempre.
153 (Res) Mira mi abatimiento y líbrame, | porque no olvido tu ley;
154 defiende mi causa y rescátame, | con tu promesa dame vida;
155 la salvación está lejos de los malvados | que no buscan tus decretos.
156 Grande es tu ternura, Señor, | con tus mandamientos dame vida;
157 muchos son los enemigos que me persiguen, | pero yo no me aparto de tus preceptos;
158 viendo a los renegados, sentía asco, | porque no guardan tus palabras.
159 Mira cómo amo tus mandatos, | Señor; por tu misericordia dame vida;
160 el compendio de tu palabra es la verdad, | y tus justos juicios son eternos.
161 (Sin) Los nobles me perseguían sin motivo, | pero mi corazón respetaba tus palabras;
162 yo me alegraba con tu promesa, | como el que encuentra un rico botín;
163 detesto y aborrezco la mentira, | y amo tu ley.
164 Siete veces al día te alabo | por tus justos mandamientos;
165 mucha paz tienen los que aman tu ley, | y nada los hace tropezar;
166 aguardo tu salvación, Señor, | y cumplo tus mandatos.
167 Mi alma guarda tus preceptos | y los ama intensamente;
168 guardo tus preceptos y tus mandatos, | y tú tienes presentes mis caminos.
169 (Tau) Que llegue mi clamor a tu presencia, | Señor, con tus palabras dame inteligencia;
170 que mi súplica entre en tu presencia, | líbrame según tu promesa;
171 de mis labios brota la alabanza, | porque me enseñaste tus decretos.
172 Mi lengua canta tu promesa, | porque todos tus preceptos son justos;
173 que tu mano me auxilie, | ya que prefiero tus mandatos;
174 ansío tu salvación, Señor; | tu ley es mi delicia.
175 Que mi alma viva para alabarte, | que tus mandamientos me auxilien;
176 me extravié como oveja perdida: | busca a tu siervo, que no olvida tus preceptos.

1: Sal 1; 19,8-15; 112; Mt 5,3s | 25: Sal 44,26 | 64: Sal 33,5 | 73: Dt 32,6; Job 10,8 | 83: Job 30,30; Sal 35,14 | 100: Job 32,6s; Sab 4,8s | 108: Sal 50,14.23; Heb 13,15 | 115: Sal 6,9 | 119: Ez 22,18-22 | 132: Sal 25,16 | 139: Sal 69,10.

Salmo 120 (119)*

Contra el calumniador

1 Canción de las subidas.
En mi aflicción llamé al Señor, | y él me respondió.
2 Líbrame, Señor, de los labios mentirosos, | de la lengua traidora.
3 ¿Qué te va a dar o mandarte Dios, | lengua traidora?
4 Flechas de arquero, | afiladas con ascuas de retama.
5 ¡Ay de mí, desterrado en Masac, | acampado en Cadar!
6 Demasiado llevo viviendo | con los que odian la paz.
7 Cuando yo digo: «Paz», | ellos dicen: «Guerra».

2: Sal 12,3-5 | 7: Sal 140,3.

Salmo 121 (120)*

El guardián de Israel

1 Canción de las subidas.
Levanto mis ojos a los montes: | ¿de dónde me vendrá el auxilio?
2 El auxilio me viene del Señor, | que hizo el cielo y la tierra.
3 No permitirá que resbale tu pie, | tu guardián no duerme;
4 no duerme ni reposa | el guardián de Israel.
5 El Señor te guarda a su sombra, | está a tu derecha;
6 de día el sol no te hará daño, | ni la luna de noche.
7 El Señor te guarda de todo mal, | él guarda tu alma;
8 el Señor guarda tus entradas y salidas, | ahora y por siempre.

2: Sal 124,8; Os 13,9 | 3: Dt 32,10; Sal 66,9; 91,12; Prov 3,24.26 | 5: Is 25,4; 49,10.

Salmo 122 (121)*

Saludo a Jerusalén

1 Canción de las subidas. De David.
¡Qué alegría cuando me dijeron: | «Vamos a la casa del Señor»!
2 Ya están pisando nuestros pies | tus umbrales, Jerusalén.
3 Jerusalén está fundada | como ciudad bien compacta.
4 Allá suben las tribus, | las tribus del Señor, | según la costumbre de Israel, | a celebrar el nombre del Señor;
5 en ella están los tribunales de justicia, | en el palacio de David.
6 Desead la paz a Jerusalén: | «Vivan seguros los que te aman,
7 haya paz dentro de tus muros, | seguridad en tus palacios».
8 Por mis hermanos y compañeros, | voy a decir: «La paz contigo».
9 Por la casa del Señor, nuestro Dios, | te deseo todo bien.

2: Sal 42,5.7; 43,3; 48,13s; 84,2-5 | 3: Ef 2,19-22 | 4: Dt 16,16.

Salmo 123 (122)*

La mirada hacia Dios

1 Canción de las subidas.
A ti levanto mis ojos, | a ti que habitas en el cielo.
2 Como están los ojos de los esclavos | fijos en las manos de sus señores, | como están los ojos de la esclava | fijos en las manos de su señora, | así están nuestros ojos | en el Señor, Dios nuestro, | esperando su misericordia.
3 Misericordia, Señor, misericordia, | que estamos saciados de desprecios;
4 nuestra alma está saciada | del sarcasmo de los satisfechos, | del desprecio de los orgullosos.

2: Sal 25,15; 69,4; 119,82; 141,8 | 4: Job 12,5; Zac 1,15.

Salmo 124 (123)*

Acción de gracias por la liberación

1 Canción de las subidas. De David.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte | —que lo diga Israel—,
2 si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, | cuando nos asaltaban los hombres,
3 nos habrían tragado vivos: | tanto ardía su ira contra nosotros.
4 Nos habrían arrollado las aguas, | llegándonos el torrente hasta el cuello;
5 nos habrían llegado hasta el cuello | las aguas impetuosas.
6 Bendito el Señor, | que no nos entregó | en presa a sus dientes;
7 hemos salvado la vida, como un pájaro | de la trampa del cazador: | la trampa se rompió, | y escapamos.
8 Nuestro auxilio es el nombre del Señor, | que hizo el cielo y la tierra.

1: Sal 129,1 | 8: Sal 121,2s.

Salmo 125 (124)*

El Señor, protector de Israel

1 Canción de las subidas.
Los que confían en el Señor | son como el monte Sión: | no tiembla, está asentado para siempre.
2 Jerusalén está rodeada de montañas, | y el Señor rodea a su pueblo | ahora y por siempre.
3 No descansará el cetro de los malvados | sobre el lote de los justos, | no sea que los justos extiendan | su mano a la maldad.
4 Señor, concede bienes a los buenos, | a los sinceros de corazón;
5 y a los que se desvían por sendas tortuosas, | que los rechace el Señor con los malhechores. | ¡Paz a Israel!

2: Dt 32,10; Mt 28,20 | 5: Sal 92,10; 128,6; Gál 6,16.

Salmo 126 (125)*

Oración por la plena restauración

1 Canción de las subidas.
Cuando el Señor hizo volver a los cautivos de Sión, | nos parecía soñar:
2 la boca se nos llenaba de risas, | la lengua de cantares. | Hasta los gentiles decían: | «El Señor ha estado grande con ellos».
3 El Señor ha estado grande con nosotros, | y estamos alegres.
4 Recoge, Señor, a nuestros cautivos | como los torrentes del Negueb.
5 Los que sembraban con lágrimas | cosechan entre cantares.
6 Al ir, iba llorando, | llevando la semilla; | al volver, vuelve cantando, | trayendo sus gavillas.

1: Job 8,21 | 2: Ez 36,36 | 3: Is 1,49 | 5: Is 25,8s; Bar 4,23; Ap 21,4 | 6: Is 65,19; Jn 12,24; 16,20.

Salmo 127 (126)*

Abandono en la providencia

1 Canción de las subidas. De Salomón.
Si el Señor no construye la casa, | en vano se cansan los albañiles; | si el Señor no guarda la ciudad, | en vano vigilan los centinelas.
2 Es inútil que madruguéis, | que veléis hasta muy tarde, | que comáis el pan de vuestros sudores: | ¡Dios lo da a sus amigos mientras duermen!
3 La herencia que da el Señor son los hijos; | su salario, el fruto del vientre:
4 son saetas en manos de un guerrero | los hijos de la juventud.
5 Dichoso el hombre que llena | con ellas su aljaba: | no quedará derrotado cuando litigue | con su adversario en la plaza.

1: Dt 8,11-18; Prov 3,5s; 10,22; Mt 6,25s; Jn 15,5 | 2: Dt 28,11; Prov 3,24-26; Ecl 2,24; Mt 6,11 par | 5: Job 29,5.7s; Prov 31,23.

Salmo 128 (127)*

La bendición del hogar

1 Canción de las subidas.
Dichoso el que teme al Señor | y sigue sus caminos.
2 Comerás del fruto de tu trabajo, | serás dichoso, te irá bien;
3 tu mujer, como parra fecunda, | en medio de tu casa; | tus hijos, como renuevos de olivo, | alrededor de tu mesa:
4 Esta es la bendición del hombre | que teme al Señor.
5 Que el Señor te bendiga desde Sión, | que veas la prosperidad de Jerusalén | todos los días de tu vida;
6 que veas a los hijos de tus hijos. | ¡Paz a Israel!

1: Sal 37,3-5; 112 | 3: Prov 31,10-31 | 5: Sal 134,3 | 6: Sal 125,5; Gál 6,16.

Salmo 129 (128)*

Esperanza en la opresión

1 Canción de las subidas.
¡Cuánta guerra me han hecho desde mi juventud | —que lo diga Israel—,
2 cuánta guerra me han hecho desde mi juventud, | pero no pudieron conmigo!
3 En mis espaldas metieron el arado | y alargaron los surcos.
4 Pero el Señor, que es justo, | rompió las coyundas de los malvados.
5 Retrocedan avergonzados | los que odian a Sión;
6 sean como la hierba del tejado, | que se seca y nadie la siega;
7 que no llena la mano del segador | ni la brazada del que agavilla;
8 ni le dicen los que pasan: | «Que el Señor te bendiga. | Os bendecimos en el nombre del Señor».

1: Sal 124,1 | 2: Sal 118,13; Jn 16,33 | 8: Rut 2,4; Sal 118,26.

Salmo 130 (129)*
Salmo 130 (129)*

«De profundis»

1 Canción de las subidas.
Desde lo hondo a ti grito, Señor;
2 Señor, escucha mi voz; | estén tus oídos atentos | a la voz de mi súplica.
3 Si llevas cuenta de los delitos, Señor, | ¿quién podrá resistir?
4 Pero de ti procede el perdón, | y así infundes temor.
5 Mi alma espera en el Señor, | espera en su palabra;
6 mi alma aguarda al Señor, | más que el centinela la aurora.
7 Aguarde Israel al Señor, | como el centinela la aurora; | porque del Señor viene la misericordia, | la redención copiosa;
8 y él redimirá a Israel | de todos sus delitos.
1: Sal 18,5; 69,3 | 2: Sal 5,2s; 55,2s; Lam 3,55 | 6: 1 Re 8,34-40; Sal 56,5; 119,81; Is 21,11; 26,9 | 8: Sal 25,22; Mt 1,21; Tit 2,14.

Salmo 131 (130)*

El descanso en Dios

1 Canción de las subidas. De David.
Señor, mi corazón no es ambicioso, | ni mis ojos altaneros; | no pretendo grandezas | que superan mi capacidad.
2 Sino que acallo y modero mis deseos, | como un niño en brazos de su madre; | como un niño saciado | así está mi alma dentro de mí.
3 Espere Israel en el Señor ahora y por siempre.

1: Sal 139,6 | 2: Is 30,15; 66,12s; Os 11,4; Mt 18,3 par.

Salmo 132 (131)*

El pacto entre David y el Señor

1 Canción de las subidas.
Señor, tenle en cuenta a David | todos sus afanes:
2 cómo juró al Señor | e hizo voto al Fuerte de Jacob:
3 «No entraré bajo el techo de mi casa, | no subiré al lecho de mi descanso,
4 no daré sueño a mis ojos, | ni reposo a mis párpados,
5 hasta que encuentre un lugar para el Señor, | una morada para el Fuerte de Jacob».
6 Oímos que estaba en Efratá, | la encontramos en el Soto de Jaar:
7 entremos en su morada, | postrémonos ante el estrado de sus pies.
8 Levántate, Señor, ven a tu mansión, | ven con el arca de tu poder:
9 que tus sacerdotes se vistan de justicia, | que tus fieles vitoreen.
10 Por amor a tu siervo David, | no niegues audiencia a tu Ungido.
11 El Señor ha jurado a David | una promesa que no retractará: | «A uno de tu linaje | pondré sobre tu trono.
12 Si tus hijos guardan mi alianza | y los mandatos que les enseño, | también sus hijos, por siempre, | se sentarán sobre tu trono».
13 Porque el Señor ha elegido a Sión, | ha deseado vivir en ella:
14 «Esta es mi mansión por siempre, | aquí viviré, porque la deseo.
15 Bendeciré sus provisiones, | a sus pobres los saciaré de pan,
16 vestiré a sus sacerdotes de salvación, | y sus fieles aclamarán con vítores.
17 Haré germinar el vigor de David, | enciendo una lámpara para mi Ungido.
18 A sus enemigos los vestiré de ignominia, | sobre él brillará mi diadema».

3: 2 Sam 7,1s; 1 Crón 28,2 | 7: 2 Sam 6; Sal 99,5 | 8: Núm 10,35; 2 Crón 6,41s | 11: 2 Sam 7; Sal 89,20-38 | 15: 2 Crón 6,41; Is 61,10; Jer 31,14 | 18: Zac 3,8; Lc 1,69.

Salmo 133 (132)*

La unión fraterna

1 Canción de las subidas. De David.
Ved qué dulzura, qué delicia, | convivir los hermanos unidos.
2 Es ungüento precioso en la cabeza, | que va bajando por la barba, | que baja por la barba de Aarón, | hasta la franja de su ornamento.
3 Es rocío del Hermón, que va bajando | sobre el monte Sión. | Porque allí manda el Señor la bendición: | la vida para siempre.

1: Sal 87 | 2: Éx 30,25.30.

Salmo 134 (133)*

Alabanza nocturna

1 Canción de las subidas.
Y ahora bendecid al Señor | los siervos del Señor, | los que pasáis la noche | en la casa del Señor.
2 Levantad las manos hacia el santuario | y bendecid al Señor.
3 El Señor te bendiga desde Sión, | el que hizo cielo y tierra.

1: 1 Crón 9,33; 23,30; Sal 135,1s | 3: Núm 6,24; Sal 128,5.

Salmo 135 (134)*

Dios en la creación y en la historia

1 ¡Aleluya!
Alabad el nombre del Señor, | alabadlo, siervos del Señor,
2 que estáis en la casa del Señor, | en los atrios de la casa de nuestro Dios.
3 Alabad al Señor porque es bueno, | tañed para su nombre, que es amable.
4 Porque el Señor se escogió a Jacob, | a Israel en posesión suya.
5 Yo sé que el Señor es grande, | nuestro Dios más que todos los dioses.
6 El Señor todo lo que quiere lo hace: | en el cielo y en la tierra, | en los mares y en los océanos.
7 Hace subir las nubes desde el horizonte, | con los relámpagos desata la lluvia, | suelta los vientos de sus silos.
8 Él hirió a los primogénitos de Egipto, | desde los hombres hasta los animales.
9 Envió signos y prodigios | —en medio de ti, Egipto— | contra el faraón y sus ministros.
10 Hirió de muerte a pueblos numerosos, | mató a reyes poderosos:
11 a Sijón, rey de los amorreos; | a Hog, rey de Basán; | a todos los reyes de Canaán.
12 Y dio su tierra en heredad, | en heredad a Israel, su pueblo.
13 Señor, tu nombre es eterno; | Señor, tu recuerdo de edad en edad.
14 Porque el Señor hace justicia a su pueblo | y se compadece de sus siervos.
15 Los ídolos de los gentiles son oro y plata, | hechura de manos humanas:
16 tienen boca y no hablan, | tienen ojos y no ven,
17 tienen orejas y no oyen, | no hay aliento en sus bocas.
18 Sean lo mismo los que los hacen, | cuantos confían en ellos.
19 Casa de Israel, bendice al Señor; | casa de Aarón, bendice al Señor;
20 casa de Leví, bendice al Señor; | los que teméis al Señor, bendecid al Señor.
21 Bendito sea en Sión el Señor, | que habita en Jerusalén.
¡Aleluya!

1: Sal 113,1; 134,1 | 3: Sal 7,18 | 5: Éx 18,11; Sal 95,3 | 6: Sal 115,1 | 7: Job 28,26; Jer 10,13; 51,16 | 8: Éx 12,29; Sal 78,43; 136,10 | 10: Sal 136,17-22 | 14: Dt 32,36 | 15: Sal 115,4-6 | 18: Sal 115,8 | 19: Sal 115,9-11.

Salmo 136 (135)*

Himno al amor eterno de Dios

1 Dad gracias al Señor porque es bueno: | porque es eterna su misericordia.
2 Dad gracias al Dios de los dioses: | porque es eterna su misericordia.
3 Dad gracias al Señor de los señores: | porque es eterna su misericordia.
4 Solo él hizo grandes maravillas: | porque es eterna su misericordia.
5 Él hizo sabiamente los cielos: | porque es eterna su misericordia.
6 Él afianzó sobre las aguas la tierra: | porque es eterna su misericordia.
7 Él hizo lumbreras gigantes: | porque es eterna su misericordia.
8 El sol para regir el día: | porque es eterna su misericordia.
9 La luna y las estrellas para regir la noche: | porque es eterna su misericordia.
10 Él hirió a Egipto en sus primogénitos: | porque es eterna su misericordia.
11 Y sacó a Israel de aquel país: | porque es eterna su misericordia.
12 Con mano poderosa, con brazo extendido: | porque es eterna su misericordia.
13 Él dividió en dos partes el mar Rojo: | porque es eterna su misericordia.
14 Y condujo por en medio a Israel: | porque es eterna su misericordia.
15 Arrojó en el mar Rojo al faraón y a su ejército: | porque es eterna su misericordia.
16 Guió por el desierto a su pueblo: | porque es eterna su misericordia.
17 Él hirió a reyes famosos: | porque es eterna su misericordia.
18 Dio muerte a reyes poderosos: | porque es eterna su misericordia.
19 A Sijón, rey de los amorreos: | porque es eterna su misericordia.
20 Y a Hog, rey de Basán: | porque es eterna su misericordia.
21 Les dio su tierra en heredad: | porque es eterna su misericordia.
22 En heredad a Israel su siervo: | porque es eterna su misericordia.
23 En nuestra humillación, | se acordó de nosotros: | porque es eterna su misericordia.
24 Y nos libró de nuestros opresores: | porque es eterna su misericordia.
25 Él da alimento a todo viviente: | porque es eterna su misericordia.
26 Dad gracias al Dios del cielo: | porque es eterna su misericordia.

4: Sal 72,18 | 5: Prov 3,19; 8,27-29 | 7: Gén 1,16 | 10: Sal 78,51; 135,8 | 16: Dt 8,2.15 | 23: Lc 1,48 | 24: Sal 104,27; 145,15s.

Salmo 137 (136)*

Balada del desterrado

1 Junto a los canales de Babilonia | nos sentamos a llorar | con nostalgia de Sión;
2 en los sauces de sus orillas | colgábamos nuestras cítaras.
3 Allí los que nos deportaron | nos invitaban a cantar; | nuestros opresores, a divertirlos: | «Cantadnos un cantar de Sión».
4 ¡Cómo cantar un cántico del Señor | en tierra extranjera!
5 Si me olvido de ti, Jerusalén, | que se me paralice la mano derecha;
6 que se me pegue la lengua al paladar | si no me acuerdo de ti, | si no pongo a Jerusalén | en la cumbre de mis alegrías.
7 A los idumeos, Señor, tenles en cuenta | el día de Jerusalén, | cuando decían: «¡Desnudadla, | desnudadla hasta los cimientos!».
8 ¡Capital de Babilonia, destructora, | dichoso quien te devuelva | el mal que nos has hecho!
9 ¡Dichoso quien agarre y estrelle | a tus hijos contra la peña!

1: Ez 3,15; Lam 3,48 | 5: Jer 51,50 | 6: Sal 122 | 7: Ez 25,12-14; 35; Abd 10-14; Lam 4,21s | 8: Jer 50-51; Ap 18,6.

Salmo 138 (137)*

Acción de gracias por la ayuda divina

1 De David.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, | porque escuchaste las palabras de mi boca; | delante de los ángeles tañeré para ti;
2 me postraré hacia tu santuario, | daré gracias a tu nombre: | por tu misericordia y tu lealtad, | porque tu promesa supera tu fama.
3 Cuando te invoqué, me escuchaste, | acreciste el valor en mi alma.
4 Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra, | al escuchar el oráculo de tu boca;
5 canten los caminos del Señor, | porque la gloria del Señor es grande.
6 El Señor es sublime, se fija en el humilde, | y de lejos conoce al soberbio.
7 Cuando camino entre peligros, me conservas la vida; | extiendes tu mano contra la ira de mi enemigo, | y tu derecha me salva.
8 El Señor completará sus favores conmigo. | Señor, tu misericordia es eterna, | no abandones la obra de tus manos.

1: Sal 9,2 | 2: Sal 5,8 | 6: Lc 1,51s.

Salmo 139 (138)*

El hombre ante Dios

1 Al Director. Salmo de David.
Señor, tú me sondeas y me cono-ces.
2 Me conoces cuando me siento o me levanto, | de lejos penetras mis pensamientos;
3 distingues mi camino y mi descanso, | todas mis sendas te son familiares.
4 No ha llegado la palabra a mi lengua, | y ya, Señor, te la sabes toda.
5 Me estrechas detrás y delante, | me cubres con tu palma.
6 Tanto saber me sobrepasa, | es sublime, y no lo abarco.
7 ¿Adónde iré lejos de tu aliento, | adónde escaparé de tu mirada?
8 Si escalo el cielo, allí estás tú; | si me acuesto en el abismo, allí te encuentro;
9 si vuelo hasta el margen de la aurora, | si emigro hasta el confín del mar,
10 allí me alcanzará tu izquierda, | me agarrará tu derecha.
11 Si digo: «Que al menos la tiniebla me encubra, | que la luz se haga noche en torno a mí»,
12 ni la tiniebla es oscura para ti, | la noche es clara como el día, | la tiniebla es como luz para ti.
13 Tú has creado mis entrañas, | me has tejido en el seno materno.
14 Te doy gracias porque me has plasmado portentosamente, | porque son admirables tus obras: | mi alma lo reconoce agradecida,
15 no desconocías mis huesos. | Cuando, en lo oculto, me iba formando, | y entretejiendo en lo profundo de la tierra,
16 tus ojos veían mi ser aún informe, | todos mis días estaban escritos en tu libro, | estaban calculados antes que llegase el primero.
17 ¡Qué incomparables encuentro tus designios, | Dios mío, qué inmenso es su conjunto!
18 Si me pongo a contarlos, son más que arena; | si los doy por terminados, aún me quedas tú.
19 ¡Ojalá mataras, oh Dios, a los malvados! | Apártense de mí los sanguinarios,
20 pues hablan de ti dolosamente, | y tus adversarios cuchichean en vano.
21 ¿No odiaré a quienes te odian, Señor?, | ¿no detestaré a quienes se levantan contra ti?
22 Los odio con odio sin límites, | los tengo por enemigos.
23 Sondéame, oh Dios, y conoce mi corazón, | ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
24 mira si mi camino se desvía, | guíame por el camino eterno.

7: Job 11,8s; 23,8s; Jer 23,23s; Am 9,2s | 11: Job 12,22; 34,22 | 13: Job 10,8-11 | 17: Eclo 18,5-7; Rom 11,33.

Salmo 140 (139)*

Dios, abogado del justo

1 Al Director. Salmo de David.
2 Líbrame, Señor, del malvado, | guárdame del hombre violento:
3 que planean maldades en su corazón | y todo el día provocan contiendas;
4 afilan sus lenguas como serpientes, | con veneno de víboras en los labios. (Pausa)
5 Defiéndeme, Señor, de la mano perversa; | guárdame de los hombres violentos, | que preparan zancadillas a mis pasos.
6 Los soberbios me esconden trampas; | los perversos me tienden una red | y por el camino me colocan lazos. (Pausa)
7 Pero yo digo al Señor: «Tú eres mi Dios»; | Señor, atiende a mis gritos de socorro;
8 Señor Dios, mi fuerte salvador, | que cubres mi cabeza el día de la batalla.
9 Señor, no le concedas sus deseos al malvado, | no des éxito a sus proyectos. (Pausa)
10 Levantan la cabeza los que me rodean, | la iniquidad de sus labios los cubra.
11 Caigan sobre ellos carbones encendidos, | arrójalos en la fosa y no se levanten.
12 No arraigue en la tierra el deslenguado, | el mal persiga al violento hasta desterrarlo.
13 Yo sé que el Señor hace justicia al afligido | y defiende el derecho del pobre.
14 Los justos alabarán tu nombre, | los honrados habitarán en tu presencia.
4: Rom 3,13 | 14: Sal 11,7; 16,11; 17,15.

Salmo 141 (140)*

Plegaria del justo

1 Salmo de David.
Señor, te estoy llamando, ven de prisa, | escucha mi voz cuando te llamo.
2 Suba mi oración como incienso en tu presencia, | el alzar de mis manos como ofrenda de la tarde.
3 Coloca, Señor, una guardia en mi boca, | un centinela a la puerta de mis labios;
4 no dejes inclinarse mi corazón a la maldad, | a cometer crímenes y delitos; | ni que con los hombres malvados | participe en banquetes.
5 Que el justo me golpee, que el bueno me reprenda, | pero que el ungüento del impío no perfume mi cabeza; | yo seguiré rezando en sus desgracias.
6 Cuando caigan en las duras manos de sus jueces, | escucharán mis palabras amables;
7 como una piedra de molino, rota por tierra, | queden esparcidos sus huesos a la boca de la tumba.
8 Señor Dios, mis ojos están vueltos a ti, | en ti me refugio, no me dejes indefenso;
9 guárdame del lazo que me han tendido, | de la trampa de los malhechores.
10 Caigan los malvados en sus redes, | mientras que yo escapo ileso.

1: Éx 30,8; Lev 2,2; Núm 28,4 | 5: Prov 9,8; 25,12; 27,6.9.

Salmo 142 (141)*

Clamor en un grave aprieto

1 Poema de David cuando estaba en la cueva. Oración.
2 A voz en grito clamo al Señor, | a voz en grito suplico al Señor;
3 desahogo ante él mis afanes, | expongo ante él mi angustia,
4 mientras me va faltando el aliento.
Pero tú conoces mis senderos, | y que en el camino por donde avanzo | me han escondido una trampa.
5 Mira a la derecha, fíjate: | nadie me hace caso; | no tengo adónde huir, | nadie mira por mi vida.
6 A ti grito, Señor; | te digo: «Tú eres mi refugio | y mi lote en el país de la vida».
7 Atiende a mis clamores, | que estoy agotado; | líbrame de mis perseguidores, | que son más fuertes que yo.
8 Sácame de la prisión, | y daré gracias a tu nombre: | me rodearán los justos | cuando me devuelvas tu favor.

1: Sal 57,1 | 4: Sal 141,9 | 7: Sal 79,8.

Salmo 143 (142)*

Petición de ayuda ante el enemigo

1 Salmo de David.
Señor, escucha mi oración; | tú, que eres fiel, atiende a mi súplica; | tú, que eres justo, escúchame.
2 No llames a juicio a tu siervo, | pues ningún hombre vivo es inocente frente a ti.
3 El enemigo me persigue a muerte, | empuja mi vida al sepulcro, | me confina a las tinieblas | como a los muertos ya olvidados.
4 Mi aliento desfallece, | mi corazón dentro de mí está yerto.
5 Recuerdo los tiempos antiguos, | medito todas tus acciones, | considero las obras de tus manos
6 y extiendo mis brazos hacia ti: | tengo sed de ti como tierra reseca. (Pausa)
7 Escúchame enseguida, Señor, | que me falta el aliento. | No me escondas tu rostro, | igual que a los que bajan a la fosa.
8 En la mañana hazme escuchar tu gracia, | ya que confío en ti. | Indícame el camino que he de seguir, | pues levanto mi alma a ti.
9 Líbrame del enemigo, Señor, | que me refugio en ti.
10 Enséñame a cumplir tu ley, | ya que tú eres mi Dios. | Tu espíritu, que es bueno, | me guíe por tierra llana.
11 Por tu nombre, Señor, consérvame vivo; | por tu clemencia, sácame de la angustia.
12 Por tu fidelidad, dispersa a mis enemigos, | destruye a todos mis agresores, | pues soy tu siervo.

2: Job 9,2; 14,3s; Ecl 7,20; Rom 3,20 | 3: Lam 3,6 | 5: Sal 77,6.12s | 8: Sal 25,1s; 86,4 | 10: Sal 25,4s.

Salmo 144 (143)*

Oración por la victoria y la prosperidad

1 De David.
Bendito el Señor, mi Roca, | que adiestra mis manos para el combate, | mis dedos para la pelea;
2 mi bienhechor, mi alcázar, | baluarte donde me pongo a salvo, | mi escudo y refugio, | que me somete los pueblos.
3 Señor, ¿qué es el hombre | para que te fijes en él? | ¿Qué los hijos de Adán | para que pienses en ellos?
4 El hombre es igual que un soplo; | sus días, una sombra que pasa.
5 Señor, inclina tu cielo y desciende; | toca los montes, y echarán humo;
6 fulmina el rayo y dispérsalos; | dispara tus saetas y desbarátalos.
7 Extiende la mano desde arriba: | defiéndeme, líbrame | de las aguas caudalosas, | de la mano de los extranjeros,
8 cuya boca dice falsedades, | cuya diestra jura en falso.
9 Dios mío, te cantaré un cántico nuevo, | tocaré para ti el arpa de diez cuerdas:
10 para ti que das la victoria a los reyes, | y salvas a David, tu siervo, de la espada maligna.
11 Defiéndeme y líbrame de la ma-no de los extranjeros, | cuya boca di-ce falsedades, | cuya diestra jura en falso.
12 Sean nuestros hijos un plantío, | crecidos desde su adolescencia; | nuestras hijas sean columnas talladas, | estructura de un templo;
13 que nuestros silos estén repletos | de frutos de toda especie; | que nuestros rebaños a millares | se multipliquen en las praderas,
14 y nuestros bueyes vengan cargados; | que no haya brechas ni aberturas, | ni alarma en nuestras plazas.
15 Dichoso el pueblo que esto tiene, | dichoso el pueblo cuyo Dios es el Señor.

1: Sal 18,17.35 | 2: Sal 18,3.48 | 3: Sal 8,5 | 4: Job 14,2; Sal 39,6s | 5: Sal 104,32; Is 63,19 | 6: Sal 18,15 | 7: Sal 18,17 | 9: Sal 33,2s | 10: Sal 18,51 | 12: Job 42,14s; Eclo 26,18 | 13: Lev 26,4s | 15: Sal 29,11; 33,12.

Salmo 145 (144)*

Alabanza de la grandeza y la bondad divinas

1 Himno de David.
(Álef) Te ensalzaré, Dios mío, mi rey; | bendeciré tu nombre por siempre jamás.
2 (Bet) Día tras día, te bendeciré | y alabaré tu nombre por siempre jamás.
3 (Guímel) Grande es el Señor, merece toda alabanza, | es incalculable su grandeza;
4 (Dálet) una generación pondera tus obras a la otra, | y le cuenta tus hazañas.
5 (He) Alaban ellos la gloria de tu majestad, | y yo repito tus maravillas;
6 (Vau) encarecen ellos tus temibles proezas, | y yo narro tus grandes acciones;
7 (Zain) difunden la memoria de tu inmensa bondad, | y aclaman tu justicia.
8 (Jet) El Señor es clemente y misericordioso, | lento a la cólera y rico en piedad;
9 (Tet) el Señor es bueno con todos, | es cariñoso con todas sus criaturas.
10 (Yod) Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, | que te bendigan tus fieles.
11 (Kaf) Que proclamen la gloria de tu reinado, | que hablen de tus hazañas;
12 (Lámed) explicando tus hazañas a los hombres, | la gloria y majestad de tu reinado.
13 (Mem) Tu reinado es un reinado perpetuo, | tu gobierno va de edad en edad.
(Nun) El Señor es fiel a sus palabras, | bondadoso en todas sus acciones.
14 (Sámek) El Señor sostiene a los que van a caer, | endereza a los que ya se doblan.
15 (Ayin) Los ojos de todos te están aguardando, | tú les das la comida a su tiempo;
16 (Pe) abres tú la mano, | y sacias de favores a todo viviente.
17 (Sade) El Señor es justo en todos sus caminos, | es bondadoso en todas sus acciones.
18 (Qof) Cerca está el Señor de los que lo invocan, | de los que lo invocan sinceramente.
19 (Res) Satisface los deseos de los que lo temen, | escucha sus gritos, y los salva.
20 (Sin) El Señor guarda a los que lo aman, | pero destruye a los malvados.
21 (Tau) Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, | todo viviente bendiga su santo nombre | por siempre jamás.

9: Sal 103,13; Sab 1,13s | 13: Dan 3,33; 1 Tim 1,17; Ap 11,15 | 14: Sal 94,18; 146,8 | 15: Sal 104,27s; Mt 6,25s.

Salmo 146 (145)*

Confianza solo en Dios

1 ¡Aleluya!
Alaba, alma mía, al Señor:
2 alabaré al Señor mientras viva, | tañeré para mi Dios mientras exista.
3 No confiéis en los príncipes, | seres de polvo que no pueden salvar;
4 exhalan el espíritu y vuelven al polvo, | ese día perecen sus planes.
5 Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob, | el que espera en el Señor, su Dios,
6 que hizo el cielo y la tierra, | el mar y cuanto hay en él; | que mantiene su fidelidad perpetuamente,
7 que hace justicia a los oprimidos, | que da pan a los hambrientos. | El Señor liberta a los cautivos,
8 el Señor abre los ojos al ciego, | el Señor endereza a los que ya se doblan, | el Señor ama a los justos.
9 El Señor guarda a los peregrinos, | sustenta al huérfano y a la viuda | y trastorna el camino de los malvados.
10 El Señor reina eternamente, | tu Dios, Sión, de edad en edad.
¡Aleluya!

2: Sal 7,18; 104,33 | 4: Ecl 12,7; Mt 2,63 | 5: Sal 2,12; Jer 17,7 | 9: Éx 22,20s; Sal 68,6.

Salmo 147 (146,1-11; 147)*

Himno al Todopoderoso

1 Aleluya.
Alabad al Señor, que la música es buena; | nuestro Dios merece una alabanza armoniosa.
2 El Señor reconstruye Jerusalén, | reúne a los deportados de Israel;
3 él sana los corazones destrozados, | venda sus heridas.
4 Cuenta el número de las estrellas, | a cada una la llama por su nombre.
5 Nuestro Señor es grande y poderoso, | su sabiduría no tiene medida.
6 El Señor sostiene a los humildes, | humilla hasta el polvo a los malvados.
7 Entonad la acción de gracias al Señor, | tocad la cítara para nuestro Dios,
8 que cubre el cielo de nubes, | preparando la lluvia para la tierra; | que hace brotar hierba en los montes, | para los que sirven al hombre;
9 que da su alimento al ganado | y a las crías de cuervo que graznan.
10 No aprecia el vigor de los caballos, | no estima los jarretes del hombre:
11 el Señor aprecia a los que lo temen, | que confían en su misericordia.
(Salmo 147)
12 (1) Glorifica al Señor, Jerusalén; | alaba a tu Dios, Sión.
13 (2) Que ha reforzado los cerrojos de tus puertas, | y ha bendecido a tus hijos dentro de ti;
14 (3) ha puesto paz en tus fronteras, | te sacia con flor de harina.
15 (4) Él envía su mensaje a la tierra, | y su palabra corre veloz;
16 (5) manda la nieve como lana, | esparce la escarcha como ceniza.
17 (6) Hace caer el hielo como mi-gajas; | ante su helada, ¿quien resis-tirá?
18 (7) envía una orden, y se derriten; | sopla su aliento, y corren las aguas.
19 (8) Anuncia su palabra a Jacob, | sus decretos y mandatos a Israel;
20 (9) con ninguna nación obró así, | ni les dio a conocer sus mandatos.
¡Aleluya!

3: Is 11,12; 56,8; Jer 31,10 | 5: Is 40,26.28 | 6: 1 Sam 2,7s | 8: Job 5,9s; Sal 104,10-14.27s | 15: Sal 29,3s; 33,9; 107,20; Is 55,10s | 19: Dt 33,3s | 20: Dt 4,7s; Hch 14,16.

Salmo 148*

Himno de la creación al Todopoderoso

1 Aleluya.
Alabad al Señor en el cielo, | alabad al Señor en lo alto.
2 Alabadlo todos sus ángeles; | alabadlo todos sus ejércitos.
3 Alabadlo, sol y luna; | alabadlo, estrellas lucientes.
4 Alabadlo, espacios celestes | y aguas que cuelgan en el cielo.
5 Alaben el nombre del Señor, | porque él lo mandó, y existieron.
6 Les dio consistencia perpetua | y una ley que no pasará.
7 Alabad al Señor en la tierra, | cetáceos y abismos del mar,
8 rayos, granizo, nieve y bruma, | viento huracanado que cumple sus órdenes,
9 montes y todas las sierras, | árboles frutales y cedros,
10 fieras y animales domésticos, | reptiles y pájaros que vuelan.
11 Reyes del orbe y todos los pueblos, | príncipes y jueces del mundo,
12 los jóvenes y también las doncellas, | los ancianos junto con los niños,
13 alaben el nombre del Señor, | el único nombre sublime. | Su majestad sobre el cielo y la tierra;
14 él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles, | de Israel, su pueblo escogido.
¡Aleluya!

2: Sal 103,20s | 6: Jer 31,35s | 14: Dt 7,6; Ef 2,13.

Salmo 149*

El campo de batalla del pueblo de Dios

1 Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, | resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
2 que se alegre Israel por su Creador, | los hijos de Sión por su Rey.
3 Alabad su nombre con danzas, | cantadle con tambores y cítaras;
4 porque el Señor ama a su pueblo | y adorna con la victoria a los humil-des.
5 Que los fieles festejen su gloria | y canten jubilosos en filas:
6 con vítores a Dios en la boca | y espadas de dos filos en las manos:
7 para tomar venganza de los pueblos | y aplicar el castigo a las naciones,
8 sujetando a los reyes con argollas, | a los nobles con esposas de hierro.
9 Ejecutar la sentencia dictada | es un honor para todos sus fieles.
¡Aleluya!

4: 1 Sam 2,8; Is 61,9; 62,4s | 6: Neh 4,10-12; 2 Mac 15,27 | 7: Zac 9,13-16.

Salmo 150*

El gran Aleluya

1 Aleluya.
Alabad al Señor en su templo, | alabadlo en su fuerte firmamento;
2 alabadlo por sus obras magníficas, | alabadlo por su inmensa grandeza.
3 Alabadlo tocando trompetas, | alabadlo con arpas y cítaras;
4 alabadlo con tambores y danzas, | alabadlo con trompas y flautas;
5 alabadlo con platillos sonoros, | alabadlo con platillos vibrantes.
6 Todo ser que alienta alabe al Señor.
¡Aleluya!

6: Ap 5,13.