ABDÍAS
La dolorosa experiencia de la caída de Jerusalén (587 a.C.) es el telón de fondo de este librito. Sus duras palabras de venganza frente a los enemigos deben leerse en su propio trasfondo histórico y, sobre todo, en el contexto general de la revelación, que encuentra su punto culminante en el ejemplo y en la palabra de Jesús sobre el amor a los enemigos.
Epígrafe
1 Visión de Abdías.
Discurso contra Edón
Esto dice el Señor Dios a Edón: | Hemos oído un mensaje del Señor, | un emisario ha sido enviado a los pueblos. | ¡En pie! ¡Vamos a hacerle la guerra!
2 Mira, te hago pequeño | y despreciable entre las naciones.
3 Te ha engañado la arrogancia de tu corazón, | a ti, que habitas en los huecos de las peñas, | en la altura de tu morada. | Dices para tus adentros: | «¿Quién me echará por tierra?».
4 Aunque te eleves como el águila | y hagas tu nido en las estrellas, | de allí te echaré —oráculo del Señor—.
5 Si te vinieran por la noche | ladrones y salteadores | (¡cómo has sido arrasado!), | ¿te robarían más de lo necesario? | Si te viniesen vendimiadores, | ¿no dejarían algunos racimos?
6 Pero a Esaú lo han rebuscado, | le han descubierto sus tesoros ocultos.
7 Todos tus aliados te han rechazado | hasta tus fronteras. | Tus amigos te han engañado y dominado; | los que comparten tu pan | te han puesto una trampa y dicen: | «Es incapaz de discernir».
8 Así pues, aquel día —oráculo del Señor—, | haré desaparecer a los sabios de Edón, | y la sensatez de la montaña de Esaú.
9 Se asustarán tus valientes, Temán, | de manera que no quedará ni un hombre | en la montaña de Esaú.
10 Por la violencia desplegada | contra tu hermano Jacob, | te cubrirá la vergüenza, | serás destruido para siempre.
11 El día que observabas a distancia, | cuando los extranjeros deportaban a su ejército. | Cuando los extranjeros llegaron a sus puertas | y echaron suertes sobre Jerusalén, | tú te portaste como uno de ellos.
12 No te regodees contemplando | el día* de tu hermano, | el día de su desastre. | No te alegres por la ruina | de los hijos de Judá | el día de su desaparición. | No se desate tu boca | el día de su aflicción.
13 No te llegues hasta la puerta de mi pueblo | el día de su desastre. | No te regodees de su desgracia | el día de su ruina;
14 no te plantes en el atajo | para acabar con los que huyen; | no bloquees a los fugitivos | el día de su aflicción.
15 Pues llega el Día del Señor | contra todos los pueblos; | como hiciste, harán contigo, | te caerá encima la venganza.
1: Jer 49,14 | 2: Jer 49,15s | 5: Jer 49,15-22 | 8: Is 19,11-15; 29,14; Jer 8,8s | 10: Jl 4,19; Am 1,11s.
Discurso contra todos los pueblos
16 Pues como bebisteis en mi monte santo, | beberán todos los pueblos sin parar; | beberán, tropezarán | y serán como si no fueran.
17 Pero en el monte Sión | quedará un resto santo; | y la casa de Jacob se apoderará | de los que la habían despojado.
18 La casa de Jacob será fuego, | la casa de José llama | y la casa de Esaú paja; | le darán fuego y lo consumirán. | No quedará ni un fugitivo | de la casa de Esaú. | Lo ha dicho el Señor.
19 Los del Negueb poseerán | la montaña de Esaú; | los de la Sefelá a los filisteos. | Poseerán los campos de Efraín | y los de Samaría; y Benjamín poseerá Galaad.
20 Y la multitud de los desterrados | de los hijos de Israel | poseerán el territorio de los cananeos | hasta Sarepta. | Y los desterrados de Jerusalén, | los que están en Sefarad*, | poseerán las ciudades del Negueb.
21 Subirán triunfantes al monte Sión | para juzgar a la montaña de Esaú. | Y el Señor reinará.
17: Jl 3,5 | 19: Am 9,12 | 21: Sal 22,19; Miq 4,7.