2 TIMOTEO

INTRODUCCIÓN (1,1-5)

Saludo

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1: 1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús,
1: 2 a Timoteo, hijo querido: gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.

2: Hch 16,1.

Acción de gracias

1: 3 Doy gracias a Dios, a quien sirvo, como mis antepasados, con conciencia limpia, porque te tengo siempre presente en mis oraciones noche y día.
1: 4 Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría.
1: 5 Evoco el recuerdo de tu fe sincera, la que arraigó primero en tu abuela Loide y en tu madre Eunice, y estoy seguro que también en ti.

3: Flp 3,5 | 5: Hch 16,1-3.

CUERPO EPISTOLAR (1,6-4,18)

Testimonio valiente del Evangelio

1: 6 Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos,
1: 7 pues Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de fortaleza, de amor y de templanza.
1: 8 Así pues, no te avergüences del testimonio de nuestro Señor ni de mí, su prisionero; antes bien, toma parte en los padecimientos por el Evangelio, según la fuerza de Dios.
1: 9 Él nos salvó y nos llamó con una vocación santa, no por nuestras obras, sino según su designio y según la gracia que nos dio en Cristo Jesús desde antes de los siglos,
1: 10 la cual se ha manifestado ahora por la aparición de nuestro Salvador, Cristo Jesús, que destruyó la muerte e hizo brillar la vida y la inmortalidad por medio del Evangelio.
1: 11 De este Evangelio fui constituido heraldo, apóstol y maestro.
1: 12 Esta es la razón por la que padezco tales cosas, pero no me avergüenzo, porque sé de quién me he fiado, y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para velar por mi depósito hasta aquel día.
1: 13 Ten por modelo las palabras sanas que has oído de mí en la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús.
1: 14 Vela por el precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

6: 1 Tim 4,14 | 8: Rom 1,16; 5,3s | 9: Rom 8,28; 16,25; Tit 3,4s | 10: Heb 2,14s.

Relaciones con Pablo

1: 15 Ya sabes que todos los de Asia me volvieron la espalda, entre ellos Figelo y Hermógenes.
1: 16 Que el Señor tenga misericordia de la casa de Onesíforo, porque me reconfortó muchas veces y no se avergonzó de mis cadenas;
1: 17 antes bien, en cuanto llegó a Roma, me buscó con ahínco y me encontró.
1: 18 Que el Señor le conceda hallar misericordia de parte del Señor en aquel día*. Tú conoces mejor que yo los buenos servicios que prestó en Éfeso.

Transmisión de la fe y fruto de los padecimientos

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2: 1 Así pues, tú, hijo mío, hazte fuerte en la gracia de Cristo Jesús,
2: 2 y lo que has oído de mí, a través de muchos testigos, esto mismo confíalo a hombres fieles, capaces, a su vez, de enseñar a otros.
2: 3 Toma parte en los padecimientos como buen soldado de Cristo Jesús.
2: 4 Nadie, mientras sirve en el ejército, se enreda en las normales ocupaciones de la vida; así agrada al que lo alistó en sus filas.
2: 5 Tampoco el atleta recibe la corona si no lucha conforme a las reglas.
2: 6 El labrador que se afana con fatiga tiene que ser el primero en participar de los frutos.

2: 1 Tim 4,14; 6,12 | 6: 1 Cor 3,6-9; 9,7.10-24.

Perseverancia con Cristo

2: 7 Reflexiona lo que digo, pues el Señor te dará inteligencia para que lo comprendas todo.
2: 8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David, según mi evangelio,
2: 9 por el que padezco hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
2: 10 Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación y la gloria eterna en Cristo Jesús.
2: 11 Es palabra digna de crédito: Pues si morimos con él, también viviremos con él;
2: 12 si perseveramos, también reinaremos con él; | si lo negamos, también él nos negará.
2: 13 Si somos infieles, él permanece fiel, | porque no puede negarse a sí mismo.

8: Hch 13,22s; Rom 1,3s | 9: Flp 1,13-17 | 10: Col 1,24 | 11: Rom 6,5-8 | 12: Mt 10,33; Rom 8,17 | 13: 1 Cor 1,9.

Modo de comportarse con los falsos maestros

2: 14 Esto es lo que has de recordar, advirtiéndoles seriamente delante de Dios que no discutan sobre palabras; no sirve para nada y es funesto para los oyentes.
2: 15 Procura con toda diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que imparte con rectitud la palabra de la verdad.
2: 16 Evita las charlatanerías profanas, pues conducen a una impiedad cada vez mayor,
2: 17 y su palabra se propagará con efectos tan corrosivos como la gangrena. Entre ellos están Himeneo y Fileto,
2: 18 los cuales se desviaron de la verdad al decir que la resurrección ya ha acontecido, y trastornan la fe de algunos.
2: 19 Mas el sólido fundamento de Dios ha permanecido firme, teniendo este sello: «El Señor conoció a los que son suyos» y «Aléjese de la iniquidad todo el que invoca el nombre del Señor»*.
2: 20 Ahora bien, en una casa grande no hay solo vasijas de oro y plata, sino también de madera y de arcilla. Unas tienen una finalidad honrosa; otras, deshonrosa.
2: 21 Pues bien, si uno se purifica de estas cosas, será una vasija con finalidad honrosa, santificada, útil a su dueño, preparada para toda obra buena.

15: 1 Tim 4,6s | 19: Lev 24,16; Núm 16,5.26; Eclo 7,2 | 20: Is 29,16; Rom 9,21.
El responsable de la comunidad frente a los falsos maestros 2: 22 Huye de las pasiones juveniles. Busca la justicia, la fe, el amor, la paz junto con los que invocan al Señor con corazón limpio.
2: 23 Rehúye las cuestiones necias y estúpidas, sabiendo que acaban en peleas;
2: 24 y uno que sirve al Señor no debe pelearse, sino ser amable con todos, hábil para enseñar, sufrido,
2: 25 capaz de corregir con dulzura a quienes sostienen doctrinas contrarias, por si Dios les concede la conversión que lleva al conocimiento de la verdad
2: 26 y vuelven en sí, escapando del lazo del diablo, que los tiene cautivos, para hacer su voluntad.

22: 1 Tim 1,4s; 6,11 | 24: Gál 6,1; 1 Tim 3,2s | 26: 1 Jn 2,14.

Los últimos tiempos

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3: 1 Debes saber esto: en los últimos días se presentarán tiempos difíciles,
3: 2 pues los hombres serán egoístas, avariciosos, fanfarrones, soberbios, blasfemos, desobedientes a sus padres, ingratos, irreligiosos,
3: 3 despiadados, desleales, calumniadores, desenfrenados, brutales, enemigos del bien,
3: 4 traidores, precipitados, engreídos, amigos del placer más que de Dios;
3: 5 tendrán la apariencia de piedad, pero habrán renegado de su fuerza. Apártate también de estos.
3: 6 A este grupo pertenecen los que se introducen en las casas y cautivan a mujerzuelas cargadas de pecados, arrastradas por pasiones de todo tipo,
3: 7 que siempre están aprendiendo y nunca logran llegar al conocimiento de la verdad.
3: 8 Lo mismo que Yannes y Yambrés se opusieron a Moisés*, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en lo que se refiere a la fe.
3: 9 Pero no irán adelante, pues su estupidez será notoria a la vista de todos, como lo fue también la de aquellos.

1: 1 Tim 4,1 | 2: Rom 1,29-32 | 7: Jn 8,32; 1 Tim 2,4.

El ejemplo de Pablo y la importancia de la Sagrada Escritura

3: 10 Tú, en cambio, me has seguido en la doctrina, la conducta, los propósitos, la fe, la magnanimidad, el amor, la paciencia,
3: 11 las persecuciones y los padecimientos, como aquellos que me sobrevinieron en Antioquía, Iconio y Listra. ¡Qué persecuciones soporté! Y de todas me libró el Señor.
3: 12 Por otra parte, todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos.
3: 13 Pero los malvados y embaucadores irán de mal en peor, engañando a los demás y engañándose ellos mismos.
3: 14 Tú, en cambio, permanece en lo que aprendiste y creíste*, consciente de quiénes lo aprendiste,
3: 15 y que desde niño conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación por medio de la fe en Cristo Jesús.
3: 16 Toda Escritura es inspirada por Dios es también útil para enseñar, para argüir, para corregir, para educar en la justicia,
3: 17 a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para toda obra buena.

11: Hch 13,44; 14,22; 2 Cor 11,23-25 | 12: 2 Cor 1,10; Flp 3,10; 1 Tes 3,4s | 13: Tit 1,10 | 15: 2 Cor 3,14-18 | 16: 2 Pe 1,20s.

El testamento de Pablo

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4: 1 Te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y a muertos, por su manifestación y por su reino:
4: 2 proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda magnanimidad y doctrina.
4: 3 Porque vendrá un tiempo en que no soportarán la sana doctrina, sino que se rodearán de maestros a la medida de sus propios deseos y de lo que les gusta oír;
4: 4 y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.
4: 5 Pero tú sé sobrio en todo, soporta los padecimientos, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio.
4: 6 Pues yo estoy a punto de ser derramado en libación y el momento de mi partida es inminente.
4: 7 He combatido el noble combate, he acabado la carrera, he conservado la fe.
4: 8 Por lo demás, me está reservada la corona de la justicia, que el Señor, juez justo, me dará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que hayan aguardado con amor su manifestación.

1: Hch 10,42; Rom 14,9; 1 Tim 6,14; 1 Pe 4,4 | 6: Flp 2,17 | 8: Hch 20,24; 1 Cor 9,24s; Gál 5,7.

Últimas disposiciones personales del Apóstol

4: 9 Procura venir enseguida a mi lado,
4: 10 pues Demas me ha abandonado, enamorado de este mundo presente, y se marchó a Tesalónica; Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia;
4: 11 Lucas es el único que está conmigo. Toma a Marcos y tráelo contigo, pues me es útil para el ministerio.
4: 12 A Tíquico lo envié a Éfeso.
4: 13 El manto que dejé en Tróade, en casa de Carpo, tráelo cuando vengas, y también los libros, sobre todo los pergaminos.
4: 14 Alejandro, el herrero, se ha portado muy mal conmigo; el Señor le dará el pago conforme a sus obras.
4: 15 Guárdate de él también tú, porque se opuso vehementemente a nuestras palabras.
4: 16 En mi primera defensa, nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron. ¡No les sea tenido en cuenta!
4: 17 Mas el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas para que, a través de mí, se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todas las naciones. Y fui librado de la boca del león.
4: 18 El Señor me librará de toda obra mala y me salvará llevándome a su reino celestial. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

12: Tit 3,12 | 13: 1 Tim 6,8 | 14: Sal 5,11; 28,4; 62,13; Prov 24,12 | 17: Sal 22,22; Mt 10,19s; Rom 15,9; Flp 1,19s; Col 4,3s.

CONCLUSIÓN: SALUDOS Y AUGURIOS (4,18-22)

4: 19 Saluda a Prisca y Áquila, y a la casa de Onesíforo.
4: 20 Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo lo dejé enfermo en Mileto.
4: 21 Procura venir enseguida a mi lado, antes de que llegue el invierno. Te saludan Eúbulo, Pudente, Lino, Claudia y todos los hermanos.
4: 22 El Señor esté con tu espíritu. La gracia esté con vosotros.

19: Hch 18,2; Rom 16,23; 1 Cor 16,19; 2 Tim 1,16 | 20: Hch 19,22; 20,4; Rom 16,23.